Discurso de Martín Sabbatella, intendente de Morón.

Buenas tardes. Quiero ante todo agradecer a las autoridades de la Federación Latinoamericana de Periodistas por permitir que esta ciudad sea escenario de parte del debate que tendrá lugar durante este encuentro latinoamericano y caribeño. Como intendente y como ciudadano de Morón, es para mí un honor poder darles la bienvenida a las compañeras y los compañeros periodistas que están participando de estas jornadas. Nos honra y reconforta la presencia de delegaciones de diversos países de Latinoamérica y el Caribe, así como la de representantes de las distintas provincias argentinas.

Quiero saludar además, y muy especialmente, al presidente de la FELAP, Juan Carlos Camaño, y al secretario General de la UTPBA, Daniel das Neves, con quienes me une y nos une un excelente vínculo institucional y mucho más que ello: compartimos miradas similares acerca de lo que sucede en nuestro país y en el mundo, y luchamos, cada uno desde su espacio, por alcanzar los mismos horizontes de justicia y libertad.

Es en ese sentido -de cara a esos horizontes de justicia y libertad- hacia donde se orienta nuestra mirada acerca de la realidad del periodismo y de la prensa. Necesitamos periodistas comprometidos con la verdad, pero también con la transformación de este presente angustiante que somete a millones a la codicia y el abuso de unos pocos. La concentración de los medios de comunicación que la FELAP y la UTPBA, entre muchas otras organizaciones, vienen denunciando es absolutamente funcional a la concentración de la riqueza económica, a la amplitud de la desigualdad entre los sectores más ricos y los más empobrecidos y a la brutal exclusión que condena a 222 millones de latinoamericanos a la pobreza. En este continente, el más desigual del planeta, casi 100 millones de personas -una por cada cinco habitantes- no alcanza la alimentación básica para sobrevivir. En este continente la mayoría de los pobres son niños y la mayoría de los niños son pobres. La mayor parte de las personas en condiciones de trabajar carecen de cobertura social, mientras que el desempleo se duplicó en los últimos 20 años.

A este dramático paisaje social, cuyas consecuencias humanas trascienden la importancia de las cifras que acabo de citarles, se le debe sumar la enorme inestabilidad política e institucional de una región en la que se combina la presión de los organismos de financiamiento y de las naciones poderosas con la sucesión de gobiernos corruptos, que tardan poco en traicionar el mandato popular y en burlar el orden legal y el respeto democrático. Es en este esquema -con pocas y honrosas excepciones- en el que deben desarrollar su labor las y los periodistas de Latinoamérica y el Caribe; muchas veces acorraladas y acorralados por la precarización laboral y la caída salarial y sufriendo la constitución de monopolios o oligopolios que condicionan tanto el ejercicio de su profesión como la suerte de los lectores, oyentes y televidentes, que ven impedido su derecho a acceder a la información que merecen. Pero es también en este entorno social e institucional tan degradado, en el que la batalla por la dignidad es librada cada día por millones de personas que no se resignan a un destino de injusticia y marginación. Es en este continente en el que las más diversas formas de resistencia encuentran su expresión a través de algunas gestiones gubernamentales, pero sobre todo a partir de centenares y miles de organizaciones que realizan una militancia constante y profunda en pos de reconstruir la sociedad sobre la base de la solidaridad, el respeto, la justicia y la equidad. Y es en este continente también en el que muchísimas y muchísimos periodistas trabajan para garantizar el derecho a la información, el derecho a la verdad, el derecho a la libertad. Quiero brindar todo mi reconocimiento y el de la comunidad de Morón a los que luchan, lucharon y lucharán por la verdad. En la memoria de aquellas y aquellos que fueron perseguidos en Argentina, en Latinoamérica y en el mundo por ejercer con dignidad su oficio de periodistas. En homenaje a quienes sufrieron el horror de las dictaduras, a los que resistieron y resisten el abuso de gobiernos ilegítimos y de empresarios periodísticos a su servicio.

Con la certeza de que este encuentro es un paso más en el camino de construir un continente más justo, equitativo y solidario, quiero agradecerles nuevamente la oportunidad de abrirles la puerta de nuestra casa. Espero que se sientan en Morón como en sus propios hogares. Muchas gracias.