Ehud Olmert no es una figura nueva en el escenario político internacional. Fue siempre el número dos que necesita un número uno detrás del cual esconderse. Es el ejemplo que ilustra el paso del «sionismo ideológico» de Israel a un «sionismo» mucho más consciente de las líneas de fuerza y que reconoce los elementos de negociación. Estas son las dos características que permiten calificar además a Olmert de «oportunista». Sin embargo, aunque el cambio señalado refleja el aprieto en el que se halla el Likud en la actualidad ello no quiere decir que las soluciones anheladas por Olmert, después de Sharon, sean justas y equilibradas. Esta es la diferencia que existe entre un «sionismo ideológico» comprometido con un objetivo estratégico «noble» y un «sionismo operativo» que se ha apoderado de los terrenos a su alcance y ha prescindido de aquellos que no lo están en función del equilibrio de fuerzas.
De esta forma, ese «sionismo operativo» evita apuntar hacia aquellos blancos inaccesibles a causa de las circunstancias regionales e internacionales sin amordazar su apetito. En opinión del escritor Mark Heler, el «sharonismo» y el «olmerismo» no tienen nada que ver ni con el «proceso de paz» predicado por la izquierda ni con el «gran Israel» de la derecha.
A partir de los años 80 Olmert se convirtió en uno de los nuevos «príncipes del Likud» que constituyeron el segundo escalón de dirección detrás del de Yithzak Shamir y Moshé Arinz. Ehud ha explotado de manera abusiva los medios de comunicación para reflejar las posiciones de Israel, y enfrentar a la izquierda local y a la opinión pública occidental al mismo tiempo que no dejaba de recoger donativos para su partido.
Pudo dejar atrás el «sionismo ideológico» gracias, aparentemente, a su esposa «izquierdista». No obstante, la diferencia entre ambas tendencias se debe sobre todo al conflicto Sharon-Netanyahu.

Fuente
26 sep (Yémen)
« 26 sep » est un quotidien yéménite pro-gouvernemental.

«عن إيهود أولمرت...», por Hazem Saria, 26 sep, 10 de enero de 2006.