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Para aquellos que dicen que el bloqueo del gobierno de Estados Unidos contra Cuba no existe y que cuando se rechaza la Ley de Embargo del congreso norteamericano, se está agitando un fantasma con fines de propaganda contra Washington sin razón ni justicia, lo que se hace es ocultar una dura realidad que mucho afecta al pueblo cubano.

La mejor prueba de ello es lo que ocurrió en la capital mexicana cuando la gerencia del Hotel Santa Isabel-Sheraton de esa ciudad desalojó a cajas destempladas a una delegación de funcionarios cubanos de la empresa petrolera Cupet, hospedados en esa instalación turística en la que se celebraba una reunión entre empresarios petroleros norteamericanos y una delegación oficial de dicha compañía del Estado cubano.

La gerencia del Santa Isabel- Sheraton, estaba siguiendo instrucciones de la compañía matriz norteamericana propietaria de ese hotel, que a su vez había sido conminada a tal disparatada y arbitraria decisión bajo la presión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, invocando la Ley de Embargo contra Cuba. Para no hablar por nosotros mismos, a continuación vamos a dar lectura a lo que publicó ayer domingo el diario mejicano «la Jornada» sobre tan descabellada intromisión de una legislación norteamericana en los asuntos internos de otra nación- en este caso México- con el solo propósito de imponer el bloqueo contra Cuba.

Dice así el artículo de La Jornada. «En un acto totalmente reprobable, que vulnera la legislación mexicana, la gerencia del hotel María Isabel Sheraton de la ciudad de México expulsó el viernes pasado a un grupo de funcionarios cubanos, quienes celebraban una reunión con empresarios estadounidenses para explorar el mercado petrolero en la isla».

Los responsables del hotel señalaron al diario mexicano «La Jornada» que recibieron una orden de la matriz de la cadena, con sede en Phoenix, Arizona.

Supuestamente, la cadena hotelera fue objeto de presiones por parte del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el cual habría fundamentado que la estancia de los cubanos en ese lugar violaba las leyes estadounidenses que prohíben a sus empresas realizar transacciones comerciales con Cuba.

Es decir, se trata de una flagrante imposición de leyes extraterritoriales, algo que las autoridades mexicanas no deberían aceptar y sobre lo que deberían actuar en consecuencia. La cadena hotelera no sólo expulsó a los 16 miembros de la delegación caribeña, también les confiscó el importe de tres noches de hospedaje, lo que parece de plano un robo en despoblado.

Decisión tan absurda no ha pasado desapercibida ni siquiera para los integrantes de la delegación estadounidense. Kirby Jones, presidente de la Asociación Comercial Estados Unidos-Cuba y organizador del acto, dejó ver que las órdenes de las autoridades estadounidenses rayan en lo ridículo pues incluso se les ordenó a los empleados del hotel que a los cubanos no les dieran de comer, de beber y que se les impidiera caminar por los pasillos.

Así, puntualizó Jones, si esto se lleva a los extremos, «entonces ningún cubano puede estar en ningún hotel estadounidense en el mundo y ningún cubano puede comprar una hamburguesa en McDonald’s en ninguna parte».

La vocero de la embajada de Estados Unidos en México, Judith Bryan, justificó que «la ley prohíbe a personas y entidades estadounidenses proporcionar servicios a personas o entidades cubanas, y el Sheraton, como empresa subsidiaria de una compañía estadounidense, debe acatar las leyes de Estados Unidos».

La mayor parte del comercio de ese país con la isla está prohibida conforme al embargo impuesto hace 45 años contra el régimen del presidente Fidel Castro. Washington sólo permite la venta de alimentos y productos agrícolas, luego de que se realizaron modificaciones legales en 2000.

Sin embargo, de acuerdo con Jones, no había motivos para expulsar a los cubanos, pues el Departamento del Tesoro estaba completamente enterado del encuentro y ya con anterioridad se habían realizado otras reuniones similares sin contratiempos.

Pero el meollo del asunto no es si el Departamento del Tesoro aprobó la reunión, sino que una empresa afincada en México tenga que obedecer las leyes de su país, que obviamente no tienen ningún valor o no deberían en una tercera nación. Algo inaceptable aún considerando el origen de la cadena hotelera.

Este caso es peor aún si se considera que una ley mexicana aprobada en 1996 prohíbe a compañías establecidas en su territorio realizar actos que afecten el comercio o limitar la inversión producto de la aplicación extraterritorial de leyes extranjeras. En ese contexto, para el diputado federal Jorge Martínez, del PRD, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, la expulsión de los cubanos «es una violación de los derechos civiles fundamentales» y consideró que el gobierno de México debería castigar al hotel por el incidente.

Pero las autoridades mexicanas deberían hacer más que sancionar a dicha empresa, pues una acción de esta naturaleza es inaceptable y exige medidas contundentes.

Desgraciadamente, dada la tibieza con la que ha actuado el gobierno de Vicente Fox ante casos parecidos, no se puede esperar demasiado en ese sentido.

Fue un artículo de opinión del diario «La Jornada» publicado ayer domingo en la capital mexicana.