La incontinencia verbal tan peruana y dicharrachera suele etiquetar a cualquier viandante con los títulos más pomposos como ridículos. Tenemos “estrategas”, “politólogos”, “científicos sociales”, “hombres de letras”. Cualquier estúpido se refocila en la debilidad ínsita del embeleco y aquí somos proclives a regalar virtudes y dotes. Por ejemplo, hay por allí un ex presidente por la casualidad cómplice que entonces necesitaba de un anodino, un figurón que llamara González Prada, y hoy a ese mismo individuo, algunos le reputan “estadista”.

Según la definición que brinda el diccionario, estadista es: político, persona que ejerce un alto cargo en la administración del Estado. Siguiendo esta lógica, en un Estado súper abundante en panzones y vividores, de abuelos a hijos y por generaciones y linajes, Perú está lleno de “estadistas”. Es innecesario relatar que cualquier infeliz ha ocupado –y ocupa- puestos en el Estado. Por tanto, la acepción regalada al Enano perinola, no pecaría de exagerada ni impropia.

Sin embargo, un hombre de Estado debe ser alguien con capacidad de liderazgo; creación perenne y visión u horizonte, incapaz de someterse a coyunturas episódicas, motines atrabiliarios contra la razón y tratos inequitativos ¡precisamente para el Estado del cual se dice adalid, guía o conductor!

Ha contado el ex parlamentario Eduardo Villena que cierto Enano perinola, desde las altas majestades del gobierno que sólo la casualidad le llevó a ocupar, cuando se trataba del delicadísimo asunto de la concesión del Aeropuerto Jorge Chávez, le dio por toda respuesta: “con una addenda Villenita”. Y ¡sanseacabó! la estafa contra el Perú que ha significado el regalo del primer terminal aéreo nacional se consumó desde hace un lustro. Las quejas continúan, los problemas son innumerables, los abusos criminales, y ya no sólo han transformado el Aeropuerto Jorge Chávez en Lima Airport Partners sino que el café de “bandera” es costarricense y las artesanías peruanas son Made in China. ¿Un estadista permite estas trabazones torpes o estudia –o manda a estudiar- circunstancias que hoy todos lamentamos? ¿Con qué derecho se llama estadista el Enano perinola?

Enano perinola acaba de descubrir que, como los precios del petróleo han cambiado desde hace un lustro, cuando le dio la gana de firmar lo que no conocía in extenso y en detalle y que era el contrato de la explotación del gas de Camisea, pleno en trampas y cláusulas demasiado controversiales, a pesar que los parlamentarios le demandaban que un nuevo régimen lo suscribiera porque así debía ser y con un consorcio de escaso capital y entre esas una empresita, Hidrocarburos Andinos SRL que no existía siquiera cuando ganó la buena pro, hoy, como si fuera una pieza más de la oferta electoral, pide Enano perinola la renegociación del contrato de Camisea. ¿O sea los recursos del país están a merced de la estulticia miope de quienes por infortunado azar del destino llegan a regir –por así decirlo- su gobierno? ¡Qué infamia!

He leído una opinión que sostiene que Enano perinola es menos reaccionario y momio que la candidata de San Dionisio Romero Seminario, el banquero de los banqueros, Lourdes Flores Nano. La diferencia es imperceptible. Ambos pertenecen al sistema de la republiqueta legal que paga para no “hacer perro muerto” a “demócratas” como el señor Baruch Ivcher. Y jamás moverían un dedo por las grandes mayorías sino por los bufetes y sus contratos amañados, por las transnacionales y su modelo tributario hacia el exterior. Lourdes Flores y Enano perinola son apenas variaciones de una misma casta conformista, mediocre y profundamente antipatriota.

Ha poco cuando le llegó el turno a Niño Diego García Sayán de comparecer acusado constitucionalmente en el Congreso por haber liberado terroristas mientras integraba el gabinete de Enano perinola, se hizo presente en el recinto y ambos, repetían argumentos inconsistentes y muy débiles. ¿Dios los cría y ellos se juntan? ¿El príncipe caviar, antipático y agente de todas las fundaciones imperialistas norteamericanas con Enano perinola liberador de terroristas porque este señor es famoso por firmar y no saber lo que rubrica? A Enano perinola y a su “canciller de lujo” don Javier Pérez de Cuéllar, uno de los más famosos desmemoriados de la historia del Perú, les recordé años atrás como hacían el ridículo firmando la reposición de un diplomático que ya tenía varios años de muerto. ¿Estadista el Enano perinola?

El Cambalache inolvidable aparece con sus contornos insolentes y traviesos: “Lo mismo un burro que un gran profesor, los inmorales nos han igualado”. Y yo agrego: Enano perinola tendrá que apartarse de la lid política y que siga siendo una hetaira del derecho que no da para más. ¡Y sansecabó sobre este anodino!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!