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Flores para San Valentín ¿Feliz día del amor y la amistad?

«Como Organización teníamos que permanecer dentro de la finca realizando servicios mínimos y de seguridad a la misma finca, cocinando y durmiendo en la misma empresa. Algunos durmiendo a la intemperie con el estómago y los bolsillos vacíos...»

El empresario fue llamado a la mediación obligatoria el 18 de junio del 2003 y se firmó un acta transaccional el 19 del mismo mes y año, «luego de lo cual regresamos al trabajo pensando que se solucionarían las cosas pero no fue así y nuevamente incumplió dicha acta», dice uno de los dirigentes de la huelga.

Para apoyar al empresario, Sabino Hernández, en la solución de los problemas financieros, ingenuamente los obreros sacaron un préstamo quirografario del IESS para auto pagarse los sueldos hasta el mes de julio, asumiendo la seriedad de la palabra del propietario en el sentido que les pagarían el faltante de los sueldos en un plazo de 15 días. Pero ni éste, ni los otros acuerdos se cumplieron. Ante esta situación se vieron obligados nuevamente, cumpliendo todos los requisitos y trámites jurídicos, a tomarse la finca desde octubre del 2003 hasta la fecha.

Y ahí están resistiendo 52 familias, de uno de los sectores más pobres de este empobrecido país, peleando ante los molinos de viento. Y es que al parecer, pues este no es el único caso, varias floricultoras que no perciben los ingresos suficientes para entrar a competir en el durísimo mercado de la exportación de flores, «dejan morir a las plantaciones», al decir de los pobladores de la zona.

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Se abandonan enormes, medianas y pequeñas instalaciones florícolas, y con ellas se abandona a la gente que en ellas trabajan.

En el caso de «Rosas del Ecuador», los huelguistas están liderados por una mujer, Olga Tutillo, que mantiene el espíritu de lucha por el cumplimiento de sus derechos laborales y ciudadanos. Actitud que ha sido castigada ferozmente por el resto de empresarios florícolas, impidiéndoles trabajar en otras floricultoras, y sometiéndoles a una situación más grave que la tradicionalmente enfrentan.

Olga, de 39 años, lleva trabajando en las plantaciones desde los 16. Sus 5 hijos, recibieron parte de lo que ella inhaló en las fumigaciones. Su compañero es también huelguista. La solidaridad y la firmeza de los que quedan y de su comunidad de origen, la sostienen en la lucha. Estuvo inclusive en los Estados Unidos, invitada por una ONG defensora de los derechos labores. Ni los congresistas del Norte, ni los grandes medios registraron la visita.

UNOS APUNTES DE LA EXPORTACIÓN DE FLORES....

La exportación de flores no ha beneficiado a la mayoría de la población. Allí se percibe un salario de 156 dólares mensuales más los beneficios de ley. Pero, «hecha la ley, hecha la trampa». Para este fin, para escamotear sueldos, estabilidad y obligaciones, se han inventado las empresas tercerizadoras empleo.

En los últimos tiempos, los trabajadores tienen que enfrentar la acción de las tercerizadoras. Esta nueva modalidad de relación laboral llegó a la zona para ayudar a los empresarios a evitar conflictos laborales y mejorar sus ingresos, contratando trabajadores por un tiempo límite de 3 meses, sin ningún beneficio social, evitando la contratación de mujeres embarazadas o despidiéndolas cuando conocen de su estado (con el fin de soslayar su responsabilidad ante la ingestión de químicos que afectan a los fetos), y vigilando que no se infiltren revoltosos que exijan derechos.

En determinadas temporadas, como las previas al día del San Valentín, obligan a jornadas de 24 horas de permanencia en la plantación con dos horas para dormir.

Fumigaciones sin indispensables medidas de protección, falta de canceles para proteger su ropa, en aquellas que tienen uniformes, y falta de ropa de trabajo en la mayoría, niños trabajadores expuestos a químicos de alto poder, han llevado a que los trabajadores de las flores, sean una población altamente vulnerable.

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Fumigan sin protección...para abaratar costos

Estudios, todavía en curso, dan cuenta de incremento de malformaciones en recién nacidos, intoxicaciones graves, en algunos casos mortales, niños abandonados por falta de guarderías para los hijos de las trabajadoras, hacen que las flores ecuatorianas, estén calificadas para acompañar entierros y no para alegrar ambientes.

Pero, dentro de éste y los otros casos de florícolas abandonadas, también está la afectación al ambiente. Miles de plantas portadoras de plagas quedan a la intemperie. Los vientos, propios de la zona, no solamente que rompen los plásticos que cubren los invernaderos sino que también esparcen las plagas al resto de cultivos.

«Rosas del Ecuador» es un ejemplo de lucha solitaria. En la misma zona, muchos trabajadores de empresas abandonadas, simplemente bajan la cabeza para no quedar marcados y comienzan a peregrinar entre una plantación y otra bajo la tutela esclavista de las tercerizadoras.

Las 52 familias no pueden seguir en esa situación. No es posible que el hambre de más de 250 personas sea ignorada y gane el empresario que tiene la estrategia de dejar que el tiempo pase, que se alargue el juicio, y ganar el litigio por el abandono de la causa por parte de los afectados.

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Es el Estado ecuatoriano, el Ministro de Trabajo, los jueces laborales y hasta el propio Presidente del país, quienes deben tomar medidas de protección de los trabajadores pobres y, con la Constitución en la mano, evitar que en este caso, como en aquellos en los que el cansancio ha vencido, se cometa nuevamente un atropello a los más elementales derechos ciudadanos y laborales de los pobres.

Que este 14 de febrero, «Día del Amor y la Amistad», no se regalen rosas y flores ecuatorianas repletas de injusticias y químicos.

Que florezcan solamente en la solidaridad y la justicia.

ENGLISH VERSION

ECUADORIAN FLOWERS: COMPANIONS OF SADNESS

Since October 16, 2003, that’s two years and three months ago, 52 workers of Rosas del Ecuador, in the zone of Cangahua, 1.5 hours from Quito, have been on strike. After several months without pay, the plantation owners’ refusal to pay social security quotas, and his failure to fulfill agreements related to transportation and food, the workers exhausted the legal and mediation processes in an attempt to resolve the conflict. At that point, more than 80 workers and their families were left with only one option – they took over the farm on June 11 of that same year.

“As an organization we have to remain inside of the farm, carrying out the minimum services and protecting the farm, cooking and sleeping at the company. Some sleep exposed to the weather with their stomachs and pockets empty…”

The company owner was called to obligatory mediation on June 18, 2003, and a transactional agreement was signed on June 19. “After that we returned to work, thinking that things would be resolved, but that didn’t happen, and the agreement was not complied with,” said one of the strike leaders.

To help the company owner, Sabino Hernández, resolve the company’s financial problems, the workers took out an IESS loan to pay their own salaries until July. They assumed that Mr. Hernandez was serious when he promised to pay the remaining wages within 15 days. But he didn’t comply with this or any other promise. Thus the workers, having complied with all of the requirements and legal paperwork, were again forced to take over the farm, from October 2003 to the present.

And today 52 families are still holding on. These families are from one of the poorest sectors of this poor country, and they are fighting the windmills. And it appears that this is not the only group of workers facing such difficulties, because several flower companies have not received sufficient profits to compete in the difficult flower export market, and therefore they “let their plantations die”, which really means that they let the region’s inhabitants die. They abandon large, medium-sized, and small flower plantations, and along with them they abandon the people who work there.

In the case of Rosas del Ecuador, the strikers are led by a woman, Olga Tutillo. Olga maintains the spirit of the struggle for compliance of their labor rights and their rights as Ecuadorian citizens. This attitude has been severely punished by the other flower companies, as Olga and the other strikers are barred from working on other plantations and submitted to a situation even more serious than the one the confronted before.

Olga, who is 39, has been working on the flower plantations since she was 16. Her five children inherited part of what she inhaled during the pesticide fumigations. Her partner is also a striker. The solidarity and firmness of those who remain, and their community, keeps them going. Olga was even invited to travel to the United States by a labor rights NGO. Neither the US Congressmen, nor the mass media recorded her visit.

A FEW IMPORTANT POINTS ABOUT FLOWER EXPORTS…

Flower exports have not benefited the majority of the population. Flower workers earn $156 per month plus legal benefits. But, “when the law is created, the loophole is created”. To scrimp on salaries, job stability, and obligations, subcontractor companies have been invented.

Recently, the workers have had to confront the action of the subcontractors. This new form of hiring arrived in the region to help the company owners avoid labor conflicts and increase their profits. They hire workers for a maximum of three months, and do not provide them with any social benefits. They avoid hiring pregnant workers, or they fire them as soon as they find out they are pregnant (to evade responsibility for the ingestion of toxins that affect the fetuses). They also ensure that labor activists, who will demand respect for labor rights, do not infiltrate a company’s workforce.

At certain times of year, such as right before Valentine’s Day, they force workers to work up to 24 hours in the plantation, with only two hours off for sleeping.

Fumigation without adequate protection, lack of protection for their clothing, and lack of work clothes, child workers exposed to highly toxic chemicals… all of these things have made flower workers a highly vulnerable population.

Studies that are still in progress show the increase in malformations in newborns, serious intoxications (sometimes deadly), and children who are abandoned because of the lack of childcare facilities for workers’ offspring. It is enough to make one think that Ecuadorian flowers should be used for burials, not for happy occasions. But, in this case and at other abandoned plantations, there is also the problem of environmental contamination.

Thousands of plants carrying plagues are left exposed to the weather. The winds, common in the region, break the plastic greenhouses and spread the diseases to the other crops. Rosas del Ecuador is an example of a fight of solidarity. In the same region, many workers at abandoned companies simply lower their heads and remain silent, in order to avoid being blacklisted, and they move on to one plantation after another under the enslavement of the subcontractors.

The 52 families cannot continue in this situation much longer. It is not possible that the hunger of more than 250 people be ignored forever, though the company owner is hoping to be successful with his strategy of letting time pass, drawing out the lawsuit, and waiting for the affected workers to give up and abandon the case.

The Ecuadorian government, the Ministry of Labor, the labor judges, and the President himself should take measures to protect poor workers. With the Constitution in hand, they must avoid future attacks on the most elemental rights of the citizens and workers of this country.

Next February 14, “Day of love and friendship,” don’t give gifts of Ecuadorian roses and flowers full of injustice and chemicals.

These flowers must bloom only in solidarity and justice.