¿Cree que en América Latina existen en este momento gobiernos de corte socialista?

Estamos muy contentos, porque casi todos los gobiernos de América Latina que han irrumpido son de nuestra corriente. Hay que reconocer que estos triunfos de la izquierda se dan después de una derrota muy fuerte, por ello, por más que sean gobiernos donde la izquierda participa, no son claramente socialistas, y no pueden serlo, pues llegan después del triunfo del neoliberalismo y del fracaso de la izquierda.

¿Entonces qué tipo de gobiernos son?

Según la caracterización ideológica diríamos que la mayoría son de centroizquierda, pero con una diferencia: son gobiernos donde participa la izquierda, pero en coaliciones amplias; la más amplia quizá es el caso de Chile, donde participa el PSE con un pequeño porcentaje de alrededor del 10%, en una coalición donde está la democracia cristiana y otros partidos de centroizquierda. Lo que hay que entender es que se inicia un proceso en donde se abre una puerta todavía pequeña, de transición para salir del neoliberalismo. Como todo proceso histórico, siempre hay rupturas y continuidades, entonces lo que hay que analizar ahora es cómo se piensa o cómo se empieza a salir del neoliberalismo, que es un proceso que todas las izquierdas han optado, es decir, salir en forma gradual del neoliberalismo.

¿De qué forma influye esto en el Ecuador?

De varias formas: no es lo mismo cuando un Gobierno donde participa la izquierda llega y está solo en el escenario internacional, a cuando se inscribe ya en una tendencia latinoamericana, es decir, los procesos históricos siempre han demostrado que han sido acompañados o no se han dado. Estos gobiernos, con sus diferentes matices, van en una línea de integración, como un mecanismo para sortear las presiones de los poderes internacionales.

Si, como usted dice, se parte de unas derrotas, ¿tiene la izquierda en América Latina nuevas definiciones ahora?

Definitivamente, porque no era lo mismo ser izquierda en la oposición y ser izquierda en el gobierno, es decir que hay que tomar en cuenta que se está de alguna manera administrando la crisis. Lo malo sería que solo se queden en administrar las crisis, pero también sería peligroso que se piense que hay que dejar que la derecha gobierne siempre. El que partamos de un escenario de derrota significa que el capitalismo logró modificarse cualitativamente en forma muy importante, el proceso de liberalización económica ha hecho que los estados nación tengan un margen más pequeño de control de los fenómenos sociales, de la economía, de la política, de la comunicación.

Pero ¿en qué concepciones fundamentales ha cambiado la izquierda según ustedes?

Yo creo que ha cambiado... o hay un debate, porque tampoco la izquierda tiene definiciones claras; hay un debate ahora sobre el tema del poder, donde se ven posiciones muy interesantes, la de Tony Negry, Hollowey y Atilio Boron, por ejemplo. Hay un debate también sobre la concepción del Estado, y hay un debate sobre cómo salir del neoliberalismo y qué viene después. Porque también después del neoliberalismo puede venir una especie de capitalismo neokeynesiano, o propuestas que se inscriban en transformaciones más profundas.

¿A qué sectores se los puede considerar de izquierda en el Ecuador?

Lo que ha pasado en América Latina nos llevaría incluso a cambiar de término. Antes temblaban porque pensaban que cuando la izquierda llegara a los gobiernos iba a repetir el formato soviético. Lo que se está demostrando es que no piensan repetir, porque todas las izquierdas que han tenido éxito en alcanzar el gobierno han sido izquierdas que han comprendido su problemática nacional. Existen izquierdas y no la izquierda latinomericana, y creo que lo mismo debería entenderse en el Ecuador.

¿El fin último que persigue la izquierda es el socialismo, o ya no?

Yo creo que para definirse de izquierda hay que ser primero antineoliberal, pero también anticapitalista, en ese sentido, no nos sirve de nada administrar la crisis porque en eso ya la derecha tiene tradición, lo que debemos hacer nosotros desde luego es administrar el Gobierno, pero inscribirlo en cambios más profundos, entonces yo creo que todavía hay un factor de socialista para identificar a la izquierda.

¿Cómo entienden ustedes el proceso unitario de la izquierda de cara a las elecciones?, ¿quiénes deberían estar y bajo qué criterio?

Lo más interesante sería una alianza donde la izquierda primero se unifique, y sea después el eje de una coalición más amplia, que incorpore a sectores democráticos, nacionalistas, porque lo otro sería que la izquierda sea el socio menor de una coalición más amplia y se vea arrastrada.

¿Se plantearían entonces que en esta coalición más amplia estén sectores como la ID o candidatos como León Roldós?

Creo que la ID es un partido liberal, dentro del cual existen sectores progresistas con los que podemos entablar algunas alianzas más amplias.

¿Y León Roldos?

Es que cuando hay proyectos personalistas, que no se articulan alrededor de un proyecto político de mediano y largo plazo y de transformaciones profundas, sus manifestaciones a veces nos generan ciertas distancias, aunque aún mantenemos diálogos y debemos seguir teniéndolos, entendemos que por ahí no iría la transformación, hay que revisar todavía por dónde.

¿Bajo qué mecanismo plantearían a las demás fuerzas iniciar este proceso de unidad?

Debemos generar un mecanismo democrático de selección de candidatos, y una presentación unitaria electoral, pero también debe haber metodologías que nos permitan generar procesos de concertación para un programa político, porque lo que debe articular a la izquierda es un programa.

¿Qué es primero, el programa político o la discusión de las candidaturas?

Ambas cosas, porque se ha demostrado que también se fracasa mucho cuando solo se genera una concertación de programa político y no mecanismos democráticos de selección de candidatos y participación electoral.