Con motivo de la visita de 24 horas realizada por el primer ministro francés Dominique de Villepin a Moscú los días 13 y 14 de febrero de 2006, el diario francés Libération se dedica a criticar con virulencia el acercamiento franco ruso y muestra su irritación ante la promoción de un mundo multipolar por parte de la diplomacia francesa.
El diario parisino se asombra de que «Nada, ni la “guerra del gas” entre Rusia y Ucrania o la sorpresiva invitación cursada a Hamas para visitar Moscú, pueda empañar la “alianza privilegiada” entre Francia y Rusia». Libération no ofrece detalles de los motivos que obligarían a París a alejarse de Moscú por el hecho de que Rusia haya querido reevaluar el precio del gas comprado por Ucrania según los precios del mercado mundial. Tampoco explica por qué Rusia se convertiría en un lugar poco recomendable por querer reactivar el proceso de paz al invitar a una organización que no considera terrorista y que conquistó el Parlamento palestino por vías democráticas. Pero, de manera implícita, el diario adopta las tesis atlantistas según las cuales Rusia utiliza sus recursos energéticos como un arma imperialista y comparte la posición de Israel, que considera la invitación cursada a Hamas como una «puñalada por la espalda». Francia, en cambio, aprobó con medias palabras esta iniciativa, limitándose a «lamentar» que los otros miembros del «Cuarteto» (Unión Europea, Estados Unidos y ONU) no hayan sido antes consultados.
Para remachar, Libération alaba la reorientación de la diplomacia alemana desde la llegada de Angela Merkel a la cancillería y critica la política exterior francesa, que presenta como servil.