La ANC reproduce a continuación el texto completo:

El próximo 24 de marzo se cumplen 30 años del golpe militar que instauró en nuestro país la noche más larga y oscura que habría de conocer la historia argentina. A partir de esa fecha la represión, hasta el momento a manos de grupos parapoliciales y paramilitares, se institucionalizó a través del Terrorismo de Estado y el país todo se convirtió en un gigantesco campo de concentración. La metodología represiva no tuvo reparos a la hora de secuestrar y torturar niños, jóvenes, embarazadas, militantes, hombres y mujeres que luchaban por un mundo mejor. El genocidio dejó el siniestro saldo de treinta mil detenidos-desaparecidos, inaugurando en la Argentina la figura de la desaparición forzada de personas.

Impulsados y sostenidos por Estados Unidos, sucesivos gobiernos dictatoriales se fueron instalando en Latinoamérica, sistematizando y coordinando la represión en los diferentes países a través del Plan Cóndor.

Los organismos de derechos humanos, que sostuvieron consecuentemente treinta años de lucha y de resistencia, no cesaron jamás en su reclamo de justicia. A pesar de los intentos de sucesivos gobiernos de consagrar la impunidad mediante la leyes de obediencia debida y punto final, y posteriormente el indulto, la lucha de las organizaciones que nunca bajaron los brazos mantuvo siempre la memoria y la denuncia de todos y cada uno de los delitos de lesa humanidad cometidos por la Dictadura.

La justicia es aún una deuda pendiente. La mayoría de los autores materiales e intelectuales de esos crímenes permanecen impunes, la mayoría de los detenidos lo están bajo el beneficio de prisión domiciliaria, aún hay alrededor de 500 jóvenes desaparecidos que fueron secuestrados con sus padres o nacidos en cautiverio y apropiados por los responsables de esos secuestros.

Nunca se les dijo a todos y cada uno de los familiares qué pasó con sus seres queridos. Por todo esto continúa la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

Aquel secuestro masivo, que alcanzó a casi una generación, fue la condición necesaria para instaurar un modelo económico de hambre y exclusión que, en un exacerbado proceso de distribución desigual de la riqueza habría de reactualizar la desaparición bajo la forma de exclusión, privando de las mínimas condiciones necesarias para una vida digna, a la gran mayoría de la población. El hambre, la miseria, la falta de acceso a la educación, a la salud, al trabajo, habrían de ser moneda corriente en una sociedad devastada por el neoliberalismo. Nuestro gremio no fue ajeno a la persecución, secuestro y asesinato de la dictadura que se llevó de nuestras filas a más de 120 periodistas y trabajadores de prensa que, lejos de una visión corporativa de la profesión, asumieron un compromiso inclaudicable en su práctica cotidiana, haciendo de su oficio una herramienta consecuente de ética y dignidad.

Hoy, a casi 30 años de aquella funesta fecha, continúa la lucha de quienes, junto a los organismos de derechos humanos, las madres, las abuelas, los familiares, creemos que un mundo mejor no sólo es posible sino también es necesario. Hoy, treinta años después, los ideales de nuestros desaparecidos y de aquella valiosa generación están vigentes y sus convicciones y generosa entrega se hace presente cada vez que se lucha por una sociedad más justa, por la vida y la libertad.

Compañeros periodistas y trabajadores de prensa detenidos-desaparecidos ¡PRESENTES! 30000 compañeros detenidos-desaparecidos ¡PRESENTES! ¡Ahora y Siempre!