De orígenes y tendencias conservadoras, sin carisma ni propuestas atractivas para la ciudadanía, cuestionado por los tramposos manejos financieros usuales en el medio empresarial, Felipe Calderón Hinojosa es el candidato presidencial del oficialismo derechista, que pretende llegar al poder gracias al apoyo del gobierno mexicano, de la derecha internacional y de una costosa publicidad.

Nacido en Morelia, en 1962, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa es hijo de uno de los fundadores del PAN, Luis Calderón Vega, quien militó en organizaciones de la ultraderecha católica como la Unión Nacional de Estudiantes Católicos y la Unión Social de Empresarios Mexicanos, USEM.

En 1988 Felipe Calderón fue Representante a la Asamblea del Distrito Federal. De 1991 a 1994 fue Diputado Federal y como tal defendió muchas de las reformas derechistas de Salinas, en materia de política económica y de relaciones con el clero. En 1993 fue Secretario General del PAN, bajo la presidencia de Carlos Castillo Peraza, uno de los grandes aliados del criminal ex presidente Carlos Salinas de Gortari. En aquellos tiempos, Calderón reaccionaba enfurecido ante quienes criticaban las tendencias oscurantistas dentro de su partido y en especial los excesos “moralizantes” de los alcaldes panistas que se dedicaban a prohibir espectáculos, modas y revistas de contenido “obsceno”. Fue la actitud que ese año adoptó en una presentación de la revista Mundo, donde descalificó la investigación sobre los grupos ultraderechistas actuantes en su partido. Panistas como Calderón Hinojosa sabían perfectamente en ese tiempo del predominio en su partido de grupos reaccionarios públicos y secretos, nacionales e internacionales. Sin embargo, públicamente negaban esos hechos y atribuían tales señalamientos a la intención de desvirtuar al PAN y esto fue lo que hicieron en 1995 cuando personajes vinculados a tales grupos llegaron al poder en varios ayuntamientos de Jalisco.

También en 95, Calderón fue electo candidato a Gobernador del Estado de Michoacán. Su campaña prefiguró en sus principales aspectos la que ahora lleva a cabo para la presidencia de la República. En ese tiempo, como hoy, el panista encontró sus principales apoyos en grupos conservadores, jerarcas religiosos y empresarios.

La jerarquía católica de Michoacán recurrió a los Talleres de Fe y Política para apoyar a los candidatos panistas en las elecciones estatales de noviembre de 1995 y en vísperas de ellas, los feligreses podían leer en el interior de la Catedral Metropolitana un letrero de la Pastoral Salud y Vida y de la Pastoral Juvenil donde se les exhortaba a que antes de votar pensaran si su candidato era partidario de “la vida desde la concepción”, así como de la “integridad” de la mujer, de la familia y de la “moralización del ambiente”. Con esas consignas buscaban beneficiar al PAN y a sus candidatos, que se identificaban con ellas.

El 10 de agosto del 95, los obispos michoacanos habían estado difundiendo un documento de propaganda derechista cuyo título, más que elocuente, era “La Responsabilidad de los cristianos de elegir a favor de la vida”, pese a lo cual, no ganó Calderón las elecciones estatales.

El panista usaba, como lo hace ahora, una retórica basada en el insulto contra sus adversarios, a quienes en ese tiempo amenazaba en su propaganda con “amarrarles las manos” para que no saquearan el erario. Paradójicamente, los panistas que hoy gobiernan nuestro país, y en especial la llamada familia presidencial, encabezada por Martha Sahagún ha hecho gala de ilícito enriquecimiento, y a extremos alarmantes ha saqueado el país haciendo ostentación a la vez de un derroche vicioso e irracional que pone de manifiesto su falta de cultura y de sensibilidad. Actualmente, cuando se le cuestiona a Calderón sobre esos hechos, pretende desviar la atención insultando a líderes del PRD o del PRI, pero sigue beneficiándose del apoyo que le brindan los corruptos gobernantes panistas.

En 1996 fue electo Presidente Nacional del PAN para el periodo 1996-1999, cargo en el cual enfrentó críticas y conflictos por sus actitudes prepotentes y autoritarias. Por ejemplo, en 1997 se produjo una escisión en el panismo del estado de Sonora, en la cual el hoy presidente de ese partido, el ultraderechista Manuel Espino y Calderón Hinojosa se confabularon contra el dirigente histórico Adalberto Rosas. Luego de su conflictiva gestión, Calderón fue sustituido por Luis Felipe Bravo Mensa, quien al igual que el actual presidente del PAN pertenece a una organización secreta de la ultraderecha.

Desde 1998 ha sido vicepresidente de la Internacional Demócrata Cristiana (IDC), organización que reúne a muchos de los exponentes de las corrientes derechistas del continente: sean antichavistas, anticastristas, o personajes del conservadurismo católico, como la hoy candidata presidencial de Perú, Lourdes Flores, quien al igual que Calderón reivindica la moral sexual del catolicismo, a la vez que las prioridades plutocráticas. Si bien Flores usa el hecho de ser mujer para engañar al electorado haciéndole creer que es partidaria de la equidad de género, su campaña tiene similitudes con la de Calderón, como es el apoyo mediático que recibe, la elaboración de encuestas no creíbles y su distanciamiento de las preocupaciones populares.

Su oferta electoral

Calderón triunfó en la contienda interna del PAN para designar a su candidato presidencial gracias al apoyo que recibió de sectores clericales arraigados en ese partido, y que siguen siendo sus principales interlocutores, al igual que los grandes empresarios y banqueros.

A esos círculos, Calderón, quien encarna la alianza del conservadurismo católico con la derecha neoliberal, les ofrece todo tipo de privilegios, al grado de que en el escándalo del Hotel María Isabel, castigado por el gobierno capitalino por haber violado las leyes mexicanas en obediencia a dictados estadounidenses, el panista defendió los intereses de esa empresa extranjera e incluso sugirió que por ser tan importante no se le debería molestar.

Una de las principales consignas de la campaña de Calderón ha sido el combate a la inseguridad, entendida principalmente como la persecución policial contra los secuestradores y contra quienes cometan delitos contra la propiedad. Evidentemente, no es la prioridad para quienes carecen de empleo y de recursos, para quienes no han amasado fortunas mediante abusos comerciales o en el ejercicio de la política.

Calderón se dedica a adjetivar como “populista” a quienes, como Andrés Manuel López Obrador, subsidian la economía de las familias y personas más necesitadas, como los ancianos, a lo que Calderón suele argumentar falazmente que “no hay dinero” para hacerlo

La retórica de Calderón

Calderón ha insultado a los disidentes del neoliberalismo afirmando que “manipulan la información o tienen odio al progreso y son acomplejados”, y en lugar de reconocer los dramáticos problemas de pobreza y marginación que conlleva ese modelo, se dedica a insultar a los gobiernos de países como Cuba y Venezuela.

En el año 2000, cuando su partido enfrentó serias críticas por su pretensión de castigar el aborto en caso de violación, Calderón fue invitado a un programa de televisión y, cuestionado sobre el tema, respondió atacando a una lideresa priísta que en ese tiempo enfrentaba problemas legales.

En lugar de enfrentar las críticas por el apoyo que le brindó el derechista presidente español José Aznar, violando las leyes mexicanas, se ha dedicado a cuestionar un pretendido apoyo de personajes de Venezuela a la campaña de López Obrador. Pero, finalmente, la participación de Aznar dejó muy claro el carácter derechista del PAN, lo cual los dirigentes de ese partido se niegan a aceptar.

Y así, cuando en su campaña se le cuestiona sobre algún aspecto de su partido o del gobierno foxista, quiere salirse por la tangente insultando a alguien, con lo que parecería seguir la pobre escuela de su mentor Castillo Peraza, a quien tan desastrosos resultados produjo en 1997 en su campaña al gobierno de la capital.

Quizás esa retórica visceral esté tan arraigada en la forma de ser de Calderón que ni siquiera sea consciente ya de ella, el caso es que en una entrevista que concedió al periodista Carlos Loret de Mola en febrero de 2006, este insistió en cuestionarlo sobre sus relaciones con la familia presidencial y sobre los abusos que se les atribuyen.

En el primer intento de Loret de Mola, Calderón respondió atacando al gobierno de la ciudad de México porque según él no invierte en el Metro; en el segundo, contestó elogiándose él mismo con la frase de que tiene “las manos limpias” y se dedicó a cuestionar a Obrador, pero sin aludir siquiera a la pregunta del periodista; en un tercer intento, donde se le pidió responder “ya sin rodeos” , admitió que las autoridades deben investigar los hechos, pero a la vez sugirió que “si son inocentes y no hay pruebas que puedan fincar un caso legal, que también se les deje de molestar y de señalar sin fundamentos”.

Interrogado de nuevo acerca de su relación con Martha Sahagún, reconoció ser su amigo y conocerla “de hace muchísimo tiempo, desde que ella era pues simplemente una militante del PAN, en Zamora y luego en Celaya…” y al ser cuestionado sobre el destino que en su sexenio esperaría a Sahagún y a Fox, afirmó que ella ejercería su “liderazgo social” en Guanjuato y que Fox de dedicaría a cuidar su rancho, porque "el ojo del amo, engorda el caballo".

Es decir, Calderón intentó usar todos los trucos posibles para evadir preguntas comprometedoras y finalmente tuvo que admitir veladamente que él no cuestionaría a los Fox, por el contrario, les ofrecería impunidad para todas las irregularidades que pudieron haber cometido, a fin de que vivan tranquilamente en un rancho en el que, además, han invertido dinero del erario público.

Confiando en la protección que la Secretaría de Gobernación les está brindando a los panistas al hacer un uso selectivo de la información confidencial, Calderón reitera que él tiene las “manos limpias” de hechos de corrupción, pero son inocultables sus tendencias nepotistas así como beneficios que ha obtenido de la gestión pública, por ejemplo, favoreciéndose a sí mismo en la obtención de préstamos personales cuando fue titular de Banobras, sin cumplir siquiera con la antigüedad en el empleo para ello requerida.

Asimismo, Calderón al igual que Luis Pazos apoyaron desde el gobierno el otorgamiento de varios millones de pesos al Comité Nacional Provida, grupo ultraderechista que malgastó esos recursos, involucrándose en un problema legal del cual fueron sospechosamente exonerados por el gobierno foxista a principios de este año, a fin de complacer a sus bases ultraderechistas en el marco de la contienda electoral.

El hasta hace poco responsable de la imagen publicitaria de Calderón, y quien desempeñó el mismo papel en la de Fox, en el año 2000, Francisco Ortiz Ortiz ha sido señalado como uno de los millonarios producto del foxismo, a la vez que su demagogia ha resultado ineficaz para mejorar las expectativas electorales del panista, el escenario de una sociedad mucho más consciente del significado de los proyectos derechistas, por los cuales ha sido muy golpeada.

De acuerdo con evidencias difundidas por una estación de radio, Calderón ha recibido del sector empresarial mucho más dinero del que reconoce haber recaudado.

Nepotismo conservador

Dado su acendrado nepotismo, no es creíble la promesa de Calderón de que no caerá en el modelo foxista de la familia presidencial.

Hija del dirigente panista Diego Zavala Pérez, Margarita Zavala Gómez del Campo, esposa de Calderón, ha tenido un acceso privilegiado a la política partidista, de tal suerte que dispuso de una diputación plurinominal, privilegio que implica tener prácticamente asegurado el cargo sin tener que ganarse el voto popular.

También dirigente de las mujeres panistas, Margarita Esther Zavala se ha mostrado evasiva en algunas entrevistas que le han hecho luego de la elección de su esposo como candidato panista a la presidencia.

En una de ellas afirmaba que una de las primeras cosas que llevaría a la residencia presidencial sería la imagen de la Virgen de Guadalupe, a la vez que se declaraba decididamente antiabortista, como parte de “los principios y valores que tengo como persona, en los cuales, entre muchas otras cosas, se defiende el derecho a la vida”. Reiterando las consignas derechistas, afirmaba también que las prioridades nacionales son “la seguridad y el empleo”.

Al igual que los principales dirigentes de ese partido, de raíces católicas, Margarita tiene arraigadas concepciones conservadoras en temas como la diversidad sexual, el aborto y el uso de anticonceptivos, pero renuente a pagar el costo político que ellas implican, ante la prensa ha tratado de evadir esos temas.

Con una truculencia que no engañó a los medios, en mayo de 2003, Zavala negaba que en el PAN existieran temas prohibidos, pero a la vez evitó entrar en la discusión de temas como el uso del condón, palabra que no apareció en los proyectos de salud de la plataforma panista.

Juan Ignacio Zavala Gómez del Campo, cuñado del candidato panista, ha ocupado altos cargos como resultado del acceso de ese partido al poder, pues ha sido director de información de la presidencia, así como vocero de su partido.

Luisa María de Guadalupe Calderón Hinojosa, hermana de Felipe, es senadora plurinominal, y fue diputada por Michoacán. Juan Luis Calderón, hermano de Felipe, también ha sido diputado y cuando este era secretario de Energía, Juan Luis trabajó en la Comisión Nacional del Agua; luego de la renuncia de Calderón a su cargo, se incorporó al ayuntamiento de Morelia como responsable del Organismo Operador de Agua Potable y Saneamiento.

Gabriel Hinojosa, cuestionado ex alcalde de Puebla que a mediados de la década pasada acosaba a pordioseros, ancianos, prostitutas y sindicalistas, es primo hermano de Felipe Calderón, lo mismo que Guadalupe Hinojosa Rivero, ex funcionaria del Instituto Nacional de Migración en Puebla.