La impunidad y la globalización. Este significativo evento contó con la participación de 24 experiencias organizativas colombianas, 7 de América Latina, 8 de Europa y Norteamérica.

Fue un 24 de febrero a partir de las 5:30 a.m., hace ya nueve años, cuando se iniciaron los bombardeos ordenados por el General Rito Alejo Del Río, responsable de nuestro desplazamiento y del crimen en Bijao Cacarica de Marino López (con el que jugaron fútbol después de descuartizarlo). Han pasado nueve años en los que diariamente hacemos memoria de nuestros 85 asesinados, desaparecidos y torturados. Nueve años de fosas comunes que no se han inhumado en desarrollo de la operación “Génesis” de la Brigada 17, que pretendió el desalojo de afrocolombianos e indígenas.

Con nuestra memoria y desde la Zona Humanitaria Nueva Esperanza en Dios y de los Resguardos indígenas damos fe de una resistencia civil en defensa de la protección ambiental y territorial, de una educación propia y espiritualidades de vida.

Por eso con la nueva Peregrinación y de este nuevo Encuentro, logramos que todas las experiencias y organizaciones visitantes recorrieron, por varios días el territorio. La intención: reflexionar las problemáticas relacionadas con megaproyectos y la impunidad.

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En la Región del Darién no hay protección del Estado, sus fuerzas no aseguran la vida de las personas que desde hace mucho colonizamos, sino que pretenden ejercer dominio sobre el territorio. Sus fuerzas propagan el miedo, ahora acusan a 84 personas de la comunidad como comandantes guerrilleros, y recientemente empezaron a ejecutar órdenes de captura.

Hoy se encuentran apropiados cuatro caseríos del Territorio Colectivo. Hoy montan bases de legalidad con la desmovilización «para», valiéndose de afrocolombianos que han vendido su alma y a su pueblo para entregarse al «progreso» con sangre, la impunidad y destrucción. También utilizan familias como guardabosques, las mismas que ahora conocen los riesgos de ese trabajo y la mentira utilizada por el gobierno nacional.

Hacemos un alto no para amedrentarnos sino para seguir con nuestra labor. Encontramos apoyo de las experiencias históricas de luchas y resistencia, nos alimentamos de un espacio de intercambio de saberes con presentaciones y prácticas de otras partes como las Madres de la Plaza de Mayo o el Movimiento Sin Tierra. También con experiencias nacionales como la Comunidad del Río Naya o los indígenas Kankuamos. De allí rescatamos la importante labor de la memoria en los procesos de resistencia social y se aterrizaron propuestas como la comisión ética para exigir el conocimiento de los responsables en los casos de violación.

Durante la peregrinación compartimos duros testimonios acompañados con todas las expresiones de afecto y solidaridad tan hermosas como las tierras del Darién, segundas del mundo en biodiversidad y terceras en mayor especie por hectáreas, por eso debemos proteger este territorio. Recordamos momentos muy significativos como el recorrido hacia el árbol de letras (punto por donde los megaproyectos intentan pasar), cuando llegamos al túnel a compartir testimonios de desplazados repatriados que salieron rumbo a Panamá, sus sensaciones de hambre y sueño, y sobre todo de miedo por la masacre. Estas historias se escucharon con tristeza y dolor, pero a la vez con el convencimiento de luchar contra la impunidad.

Nuestra lucha contra los megaproyectos tiene dos frentes: uno es el sector agroindustrial como la palma aceitera, las siembras de caucho y plátano. Pero en un segundo termino están los proyectos como la carretera panamericana y el poliducto que vendría de Venezuela; también de una interconexión eléctrica. La intención de este encuentro es evitar que estos proyectos se realicen. Seguimos descubriendo las razones verdaderas del desplazamiento, los grandes proyectos de los ricos del mundo y de Colombia, que obran para sus intereses con el crimen, el terror y la destrucción de la tierra en la que habitamos.

Los procesos de denuncia están en marcha: se impusieron tres acciones populares contra la explotación de palma y madera. En ésta última, se denuncia la explotación de una especie de madera prohibida por las leyes ambientales. Pero todos estos procesos son lentos y con muchas dificultades. También el impulso de un proceso de sensibilización ambiental, con los cambios ecosistémicos que causa la palma, identificados plenamente en Curvaradó, cuando secan la tierra para canalizar estos cultivos. Hasta el momento once empresas tienen acciones en la industria de la palmicultura.

Por eso, con la memoria siempre en nuestras mentes y las acciones sobre nuestro territorio, seguiremos adelante.