JPEG - 9.1 KB
Pérez Esquivel

Los golpes militares y sus mecanismos del terror, metodologías que llevaron al asesinato, torturas, desaparición de personas, destrucción de la capacidad productiva del país, y los miles de exiliados dispersos en el mundo, están en nuestra memoria.

Son 30 años en la resistencia por la Verdad y la Justicia. Y en éste caminar queremos rendir homenaje a todas las personas amigas, gobiernos y organizaciones solidarias en el mundo, que compartieron nuestra lucha, desde sus lugares, desarrollando campañas y, reclamando ante organismos internacionales, como la ONU, la OEA, la UE, el Parlamento de Europa; y ante gobiernos, iglesias y sindicatos, denunciando las atrocidades cometidas por la dictadura militar impuesta desde el 24 de marzo del año 1976 hasta 1983.

En la memoria colectiva del pueblo, aún quedan asignaturas pendientes que hacen a la impunidad jurídica. Es necesario investigar, esclarecer y llevar ante la justicia a los responsables de crímenes de lesa humanidad.

Podemos señalar el Plan Cóndor, llamado la “internacional del terror” que extendió sus tentáculos más allá de nuestras fronteras, asesinando, secuestrando y desapareciendo en los traslados, a prisioneros y prisioneras en operativos entre distintos otros países. Así también, varias empresas nacionales e internacionales, actuaron como cómplices de la dictadura militar; médicos que avalaron las torturas y sostuvieron a los prisioneros para continuarlas, traicionando su misión ante la sociedad.

La asignatura pendiente que poco a poco se va despejando, es la recuperación de la identidad de los niños secuestrados y desaparecidos durante la dictadura militar, que hoy son personas adultas que asumen su propia historia y la comparten con el pueblo.

Muchos de nosotros somos sobrevivientes de esa época del terror que continuamos en el compromiso de construir los caminos e ideales para alcanzar sociedades más justas y fraternas. No podemos dejar de señalar que esto es posible gracias a la solidaridad de las organizaciones internacionales, de sectores de las iglesias y sindicatos que apoyaron las luchas y resistencia del pueblo contra el autoritarismo de la dictadura militar y sus cómplices. De cada rincón del mundo, de América Latina, de Canadá, de Estados Unidos, de África, de los países nórdicos, de Europa, recibimos solidaridad.

Hacemos memoria y reafirmamos nuestro compromiso de alcanzar nuevos paradigmas de vida, de construcción democrática y la plena vigencia de los derechos humanos, como valores indivisibles.

Memoria de lucha y coraje de los 100 periodistas que dieron sus vidas para defender la vida, dispuestos a denunciar las atrocidades cometidas por la dictadura, soportando la censura y las persecuciones. Son símbolo de la dignidad humana en defensa de la libertad y los derechos humanos.

Ayer y el hoy se entrelazan en sus causas y efectos, sabiendo que aquello que se siembra se recoge, y a 30 años de resistencia, la lucha continúa.

Cambian los gobiernos pero el sistema perverso continúa en su política de privilegiar el capital financiero sobre el capital humano. Ha condenado a más de diez millones de argentinos, hombres, mujeres, jóvenes, ancianos y niños a la pobreza y la indigencia, a quienes no sólo le han robado los recursos básicos para una vida digna, sino que pretenden robarles la esperanza.

Se nos ha impuesto una deuda externa inmoral injusta e impagable, sin embargo los gobiernos continúan sometidos a los dictados del FMI y del BM, asumiendo el pago de la misma. Hay bases militares norteamericanas en todo el continente. En las hipótesis de conflicto de las fuerzas armadas, el enemigo es el pueblo. Esto nos muestra que los mecanismos e ideologías de dominación no han sido desterradas.

Es necesario hacer memoria y que ésta permanezca en la mente y el corazón. Y tener presente a los pueblos originarios, nuestros hermanos y hermanas indígenas que sufrieron la persecución, la muerte y el olvido en el genocidio más grande de la historia del continente y en nuestro país por la llamada “Campaña del Desierto”. La resistencia de los campesinos ante el despojo de sus tierras, y la historia que se repite en ese ayer y el presente; se venden a empresas transnacionales, se especula y reprimen las protestas sociales, se los margina y las autoridades y la justicia miran hacia otro lado.

Aquellos que se comprometieron en las luchas sociales, hombres y mujeres con ideales de cambiar los mecanismos de opresión y muerte y de construir caminos de vida y dignidad, son semillas de vida y dieron las suyas, para alcanzar la libertad e igualdad de todos.

30 años de lucha, Memoria, Verdad y Justicia, nos enfrentan con la realidad de hoy. A pesar de todas las dificultades los pueblos están de pié, nuevos aires y horizontes se vislumbran en la vida de los pueblos, son como los ríos subterráneos que emergen a la superficie y cambian los cursos de la geografía y la historia.

La resistencia y el pensamiento propio se manifiestan en todo el continente, desde las organizaciones sociales, hasta gobiernos que comienzan a generar conciencia y valores propios e intentan romper las cadenas de dominación

Con éste espíritu queremos compartir con ustedes y pedirles que se sumen a recordar los 30 años de lucha por la Verdad y la Justicia, a los 30 mil desaparecidos que están presentes en la memoria y en la resistencia. El día 24 de marzo realizaremos la marcha desde el Congreso a Plaza de Mayo para recordar a todos aquellos que lucharon por construir una nueva sociedad, que marcaron caminos de liberación de los pueblos, ideales y sentido de vida, para las presentes y futuras generaciones.

Queda un largo camino a recorrer. A 30 años queremos compartir con ustedes estos momentos de reflexión, de fortalecimiento en la resistencia para lograr que Nunca Más vuelva a suceder lo vivido, no sólo en nuestro país, sino en todo el continente y el mundo.

Queremos agradecerles la solidaridad y apoyo que siempre nos dieron y decirles que la lucha por la vida y la dignidad de las personas y los pueblos continúa.

30.000, desaparecidos ¡¡¡Presentes!!! Ahora y siempre.

Texto escrito en nombre del espacio "Memoria, Verdad y Justicia", a 30 Años del golpe militar de 1976.