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JULIO CÉSAR BRICEÑO, Hamaca para cuatro, 2001

Hubo, en épocas anteriores, en muchas discusiones entre las organizaciones sociales, la pretensión de separar lo social de lo político, de creer que lo político era contaminado y sucio, que lo social era lo puro y lo autónomo», afirma. Este año, sin embargo, la demanda para que los temas políticos coyunturales fuesen debatidos fue muy grande. Para Lander, las organizaciones pasaron a darle más peso a las decisiones de Estado que afectan a todos, independientemente del área en que las personas actúan. Según Lander, la realización del Foro Social Mundial en Caracas tiene principalmente tres consecuencias para Venezuela: la posibilidad de que las organizaciones sociales venezolanas, que tienen poca experiencia internacional, entren en contacto con lo que ocurre en otros lugares del mundo; la posibilidad de que las personas de fuera puedan ver a Venezuela con otra mirada; y que la presencia de muchos medios de comunicación y de muchas personas sirva para construir una barrera de protección ante las amenazas imperiales del gobierno Bush. Lea a continuación la entrevista concedida por el sociólogo venezolano a la Agencia Carta Maior:

- América Latina vive hoy un movimiento de ascensión política de la izquierda y de las fuerzas populares que sólo es comparable a lo que ocurrió en los años 50. ¿Cómo ve usted el papel del Foro ahora?

– Creo que el Foro es una expresión de esos procesos. Efectivamente, América Latina se encuentra en un momento histórico extraordinariamente dinámico. Hoy, este es el continente que concentra una alta proporción de la lucha por la resistencia al imperio y por la construcción de otro mundo, de manera extraordinariamente diversificada. Nos encontramos, hoy, en América Latina, donde, pensando a nivel de gobierno, ocurrieron cambios muy significativos. Obviamente, el mayor de ellos, en los últimos meses, fue la elección de Evo Morales, un cambio cataclísmico. Por primera vez la mayoría de la población de Bolivia, la población indígena con sus representantes, es gobierno. Eso significa que ellos están dando los primeros pasos reales hacia la ruptura del orden colonial, que sigue vigente hasta hoy, y hacia la construcción de una sociedad autónoma, democrática, con una forma de organización que corresponde a patrones diferentes al colonial, imperial, eurocéntrico, al de la democracia liberal, de exclusión y de racismo, que son los patrones que han imperado. Es notorio que, con avances, retrocesos y frustraciones, como en el caso de la experiencia del gobierno Lula, se vive un momento histórico en el que por primera vez encontramos un número significativo de gobiernos que apuntan hacia una dirección diferente a la del modelo neoliberal impuesto con represión y sangre de nuestros pueblos.

Hay movimientos sociales con una fuerza y articulación que no existían en tiempos anteriores. Nos encontramos con capacidades nuevas, como la que ve vio en la lucha contra el Alca. Por primera vez, una articulación de organizaciones y movimientos sociales de todo el continente fue capaz de actuar de manera conjunta y básicamente derrotar algo que parecía imposible de detener. Hace tres años, el Alca, que contaba con el respaldo de prácticamente todos los gobiernos del continente, que contaba con el apoyo de todas las corporaciones internacionales y que era un objetivo político de primer orden del gobierno de los EE.UU., avanzaba inexorablemente hasta su finalización, el año pasado. Eso no ocurrió, como consecuencia de los cambios políticos en el continente. Esa es la mejor prueba de que efectivamente nos encontramos en un momento de cambio, a pesar de que la ofensiva imperial sigue. Y los medios de comunicación continúan en manos de las transnacionales.

No hay democracia sin la democratización de los medios. Las personas tienen el derecho de saber lo que ocurre en el planeta. La Telesur es un paso en esa dirección. Nos encontramos en un continente en convulsión y el Foro también es una expresión de eso, como lugar de encuentros, de campañas, de articulación contra la deuda, contra el machismo, contra la destrucción del planeta por ese modelo predatorio. Esa diversidad es, entre otras cosas, una nueva forma de hacer política, una nueva forma de construcción de la idea de que nadie es dueño de la verdad y de que tampoco existe nadie que tenga un modelo de sociedad alternativo ya definido.

Esa construcción colectiva y democrática parte de la idea de que la construcción de una sociedad democrática o se hace democráticamente o no se hace, y de que no hay posibilidad alguna de que un patrón único de sociedad permita la diversidad de la vida en el planeta. Y que la idea zapatista de la construcción de un mundo donde quepa todo el mundo sólo se puede hacer por la vía de otras formas de hacer política, en que la diversidad, la pluralidad y la celebración de lo diferentes que somos y de la capacidad de articularnos y luchar contra un enemigo común, a partir de nuestras diferencias. Eso permitirá la construcción de otro orden. En América Latina, ese nuevo orden será no sólo de resistencia y luchas, sino también de construcciones comunitarias, en formas de producción, en experiencias como la del MST, que son experiencias de construcción efectiva de otras subjetividades y de otras relaciones, de otros patrones productivos, de otras formas de organización de la salud y de la educación. El proceso posee esa dimensión: resistir, oponerse y crear otras subjetividades, y construir dentro del mismo proceso otra forma de vida.

– ¿Y cuál es el significado especial del Foro para Venezuela en este momento?

– Yo diría, básicamente, tres cosas: primero, la posibilidad real de un enriquecimiento extraordinario de las organizaciones sociales venezolanas, muchas de ellas nuevas y muchas de base, pequeñas, que cruzan el país, tienen, en muchos casos, poca experiencia internacional y poca relación con el momento de lucha de otros pueblos. La posibilidad para el campesino venezolano y sus organizaciones de establecer diálogo con el MST, que las organizaciones indígenas dialoguen con la Conaie [Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador], ese tipo de relación con toda certeza profundizará la lucha. El reconocimiento de la experiencia de otros permitirá dejar de mirar el propio ombligo, dejar de pensar que todo está ocurriendo aquí y saber que todo esto forma parte de un proceso mucho más global y complejo. La posibilidad de enriquecimiento también puede ser un antídoto contra el sectarismo, las intolerancias y cosas que caracterizan mucho de lo que ocurre hoy en Venezuela.

En segundo lugar, será muy importante para que las organizaciones y personas que vienen de fuera puedan tener una mirada distinta sobre la Venezuela, sobre la base, y que puedan hablar directamente con organizaciones que están en distintos frentes de lucha. Si alguien está interesado en el tema de los comités urbanos de tierra, hay actividades a las que puede ir y hablar con los compañeros. Es diferente tener la visión de los medios de comunicación o de los discursos del presidente, y tener la posibilidad del contacto directo con las organizaciones que están en distintos frentes de lucha. Eso también sirve para ver la complejidad y las tensiones del proceso venezolano, y las personas saldrán de acá con un conocimiento mucho más profundo. En tercer lugar, el hecho de que el Foro es activo, plural, democrático, con la presencia de muchos medios de comunicación y de mucha gente. Creo que puede construir, significativamente, una barrera de protección ante las amenazas imperiales del gobierno Bush.

Toda edición del Foro tiene su gran slogan. Por ejemplo: en el 2001, fue anti- Davos; en el 2002, "no estamos solos, somos una masa de personas del mundo entero "; en el 2003, contra la guerra y a favor de una cultura de paz; 2004, en la India, la cuestión de la exclusión, de los intocables; 2005, la política y el poder. ¿Cuál en esta edición del Foro?

- No creo que sea posible pensar que Venezuela es un eje central. Yo diría, en primer lugar, que obviamente la relación del Foro con Venezuela fue una presencia importante e inevitable. El Foro se realiza en un lugar, en un territorio, en un tiempo político. Y la dinámica del contexto venezolano estará presente en el Foro. Eso tiene un determinado sentido que afectará, incidirá y colocará un foco político importante en el Foro. Cuando se construyeron los ejes temáticos y se definieron cuáles serían los ejes principales del Foro, se introdujo de una forma muy manifiesta, como eje número uno, el tema político. Había, en épocas anteriores, en muchas discusiones entre las organizaciones sociales, una pretensión de separar lo social de lo político, de creer que lo político era contaminado y sucio, que lo social era lo puro y lo autónomo. Pero consultando organizaciones sociales para la construcción del programa del Foro de este año, aparecía reiteradamente la demanda de que los temas políticos coyunturales fuesen debatidos. Que se viera qué pasa con el Imperio, con el gobierno, cuál es la relación que existe o debe existir entre las organizaciones sociales y los gobiernos de diferentes matices, de izquierda, progresistas, de centro. Esos temas aparecieron como temas que las organizaciones definieron como necesarios.

Cuando se construyó el eje directamente político, que destaca de una forma mucho más manifiesta que en los foros anteriores esos temas – la relación entre partidos y sindicatos, entre partido y movimientos, los temas de la autonomía de los movimientos e, incluso, el tema del socialismo –, No para nuestra sorpresa, porque esperábamos que eso ocurriese, el eje temático que tuvo más actividades inscritas fue ese. Creo que hay un proceso de maduración colectiva de las organizaciones sociales, que ya no le tienen miedo a la política, no significa, necesariamente, que empezaron a pensar que la vía electoral es a solución, ni que van dejar su trabajo y su militancia para dedicarse a apoyar a un determinado candidato.

Pero sí que la dimensión política de la vida, que tiene que ver con las decisiones de Estado, con las políticas imperiales, son cosas que afectan a todos, independientemente del área de trabajo en que las personas están: contra los transgénicos, contra los patrones patriarcales de poder, por la reforma agraria, hay una dimensión necesariamente política de cada una de esas cosas y ya no se le tiene miedo a eso.