Supongamos que Ollanta Humala no quiso provocar a un electorado liberteño tradicionalmente identificado con el aprismo. Concedamos la inocentada que no fue esa su voluntad. ¿Qué le han aconsejado sus asesores de variopinto origen después de la gira norteña para la cosecha de votos hacia el 28 de mayo? ¿Le habrán seducido con el cuento que la televisión y los medios van a culpar a los apristas y a tildarlos, sólo a ellos, como agresores? ¡Va por muy mal camino, si ese fuera el caso! Ninguna escaramuza le va a salvar de enfrentarse en una o más polémicas con Alan García Pérez.

Quien presuma que el ex presidente las tiene todas consigo, divaga por el onanismo soberbio y patán. Que supera por muchos cuerpos de ventaja en oratoria a Humala, es un asunto que no admite discusión alguna. Pero ¡no estamos frente a un torneo de discursos sino de temática de fondo y que será, grados más o menos, el menú de trabajo del próximo gobierno! Y para eso el país necesita oír propuestas y vigorosos alegatos que las sustenten. Demás está decir que los puyazos también estarán a la orden del día en cualquier confrontación. La pregunta es ¿quién pierde porque tiene el flanco más débil merced a más exposición pública? También hay que señalar que el comandante Humala no tiene mucho que exhibir porque él está cosechando, en grado reconocible y obvio, lo que su hermano Antauro, hoy preso, trabajó por calles y plazas y durante años.

Muy bien. En La Libertad y en Trujillo se produjeron incidentes porque allí está la tumba de Haya y porque hay electorado de muy clara tendencia aprista. ¿Dónde más pretenden los asesores de Humala que haga lo mismo en el resto del país? Es casi una certidumbre que esta clase de trucos tienen muy efímera duración. Pero ¡lo que es peor! pueden transformarse en una especie de bumerán y caer sobre la testa de quien generó la dinámica.

¡Los cinco minutos de gloria pueden costar una presidencia!

Días atrás sostuve –y me reafirmo- que las masas apristas y humalistas tienen origen social similar y casi indistinguible: son los grupos más pobres del país y están en el rubro de los excluidos del sistema. En Perú un reducido e insolente como miope 5% domina sobre el resto de 26 millones de peruanos. Se siente tan poderoso que desprecia a los que menos tienen pero acaba de sufrir la clamorosa derrota de su candidata Lourdes Flores Nano, empecinada, esta señorita, en no reconocer su fracaso y esto se inscribe en la misma lógica auto-suficiente. Por tanto, ambas colectividades podrían conseguir una sinergia extraordinaria y ¡sobre todo! fiscalizadora de sus parlamentarios, ministros, burócratas, alcaldes y ¡del mismo presidente si osa salirse de sus carriles o aplicar voluntarismos seniles!

¡Un proyecto nacional, estrictamente controlado por los grupos mayoritarios puede representar una respuesta original, de mucho futuro y una experiencia valiente! Se necesita, eso sí, generosidad de los principales líderes y comprensión absoluta que al no haber mayoría está puede darse su propia pauta y amalgamar a los grupos electorales más representativos.

Humala necesita comprender que las glorias efímeras no construyen, solo arman alharaca. Y eso no le va a ayudar sino por un período de tiempo más bien corto. Es un hombre joven y tiene horizonte indudable. Hasta perdiendo si fuera el caso. Pero si gana, tiene enormes responsabilidades para los que su agrupación política como soporte es ¡absolutamente insuficiente! En conclusión, es deseable que no preste mucho oído a irresponsables que sólo pretenden buenos puestos y magníficos estipendios porque así han vivido durante décadas y se los conoce como logreros y oportunistas.

Por su lado, García tiene un reto de muerte si llega a la presidencia: demostrar que puede hacer todo lo contrario a lo que fue su gobierno entre 1985-1990 y cuyas secuelas le persiguen. Necesita, además, columbrar serenamente que aún no está en Palacio, por tanto, no navegar por aguas de soberbia enajenadora ¡siempre! de la visión realista de cómo están las cosas.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!