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Las demostraciones populares en las principales ciudades de Estados Unidos en favor de la legalización de los inmigrantes ilegales que viven en Norteamérica fueron, como era de esperar, de proporciones multitudinarias. Las compactas marchas de millones de seres humanos reclamando de manera pacífica y ordenada justicia para su noble causa, debe haber llegado a la conciencia del pueblo norteamericano como cuando en la década de los años sesenta también se despertó la solidaridad de todos al grito de angustia que lanzaba el movimiento de los Derechos Civiles encabezado por el Reverendo Martin Luther King reclamando la igualdad ante la ley de negros y blancos.

Con la bandera de los Estados Unidos al frente, acompañada de las enseñas nacionales de los países de origen de los inmigrantes que marchaban, el espectáculo que vimos por la televisión puede ser calificado de una verdadera “Jornada Gloriosa”. Ni un solo incidente perturbador fue reportado a lo largo y ancho de toda la nación en las demostraciones multitudinarias que se llevaron a cabo en apoyo a la justa causa en favor de la legalización de los inmigrantes indocumentados.

El espíritu pacifista del desaparecido líder campesino norteamericano Cesar Chávez, hijo de humildes inmigrantes, estaba presente en todas las demostraciones en las que su grito de ¡Si se Puede ¡ se convirtió en el himno de batalla de los millones de participantes de esta jornada gloriosa del Primero de Mayo. Unidos en un solo haz, marcharon los mejicanos, los colombianos, los haitianos, salvadoreños, nicaragüenses, venezolanos, hondureños, ecuatorianos, peruanos, y chilenos, en fin, latinoamericanos de todos los países de nuestro continente se hicieron presentes en las calles de las ciudades norteamericanas reclamando un puesto al sol que les permita vivir con dignidad a la luz del día y no en la sombra de la oscura ilegalidad.

De la ausencia masiva de cubanos de las manifestaciones a favor de la legalización de los inmigrantes no vamos a dar razones, porque no hay razón ni justificación valedera para tanta mezquindad cuando se tiene el privilegio de una ley muy especial- dictada por conveniencias de la política electoral - que hace a los cubanos diferentes a los otros latinoamericanos.

¿Donde estaban los alcaldes de Miami Manny Díaz, el del Condado Miami-Dade Carlos Álvarez y los Comisionados municipales? ¿Donde se metieron los Congresistas cubano-americanos del sur de La Florida? ¡Se escondieron ¡Se encuevaron para no darle la cara a los hispanos no cubanos, porque ayer lunes no era día de elecciones!

Pero como en todos los grupos humanos, parafraseando a José Martí: “Cuando no hay decoro en algunos, hay otros que llevan el decoro de muchos hombres”. En nombre de esos cubanos con decoro es que estuvimos presente, en la calle, juntos a los indocumentados, en la Jornada Gloriosa del Primero de Mayo.

Fue un día de victoria y esperanza. Este Primero de Mayo pasará a la historia de los Estados Unidos como “la fecha nacional de los emigrantes”. Primero de Mayo, jornada gloriosa del día que si se pudo.