Por pocos emocionantes y fructíferos días nos cupo el privilegio de estar en San José de Costa Rica y allí, como ya sabíamos desde acá, las trapacerías de los Aronson (Steve, el más destacado) dueños de su majestad Café Britt, son de igual o peor calibre con los propios ticos y ya se están adueñando, a la mala, de imágenes –como la de Juan Valdez- personaje emblemático de los cafetaleros colombianos que han puesto el grito en el cielo. Es decir, las prácticas sólo cambian de países pero son, para decirlo en una palabra, fechorías globalizadas y que reconocen los mismos sistemas hamponescos y perversos.

En efecto, la Asociación Nacional de Artesanos del Perú con su presidente Víctor Ramírez Cifuentes y quien esto escribe, en su calidad de apoyo comunicacional, fuimos invitados por la Asociación de Artesanos de Costa Rica Pura Vida a acompañarles en un periplo que incluyó visitas de trabajo a la Asamblea Legislativa del país centroamericano, toma de contacto personal con los artesanos y constatación in situ de irregularidades, maniobras, tratativas aviesas en que incurre esta empresa Café Britt que se da el lujo de promover la importación masiva y tramposa de mercadería china para hacerla pasar como artesanía nacional en Costa Rica y Perú, condenando, en muy breve lapso, a la desocupación y miseria absoluta a quienes trabajan desde hace decenas de años con y para la artesanía, signo inequívoco de identidad cultural de nuestros países.

Los artesanos ticos estaban enterados de las tremendas, recurrentes y enormes barbaridades denunciadas en Perú sobre la clonación de artesanía peruana Made in China. Los diarios y medios, casi todos, dieron cuenta en meses pasados de la pillería de Café Britt y, además, se la ha demandado ante Indecopi donde han tenido que admitir que hay vicios en semejante maniobra. Eso permitió una identificación emocionante en que colectividades nacionales sufrían la misma e idéntica como delincuencial amenaza que unos empresarios representantes del capitalismo salvaje han convertido en práctica con el apoyo tácito –o rentado- de los gobiernos cómplices de Perú y Costa Rica.

El diputado Marvin Rojas del grupo PAC liderado por Ottón Solís que perdió apenas por pocos miles de votos la justa presidencial en Costa Rica, tuvo la gentileza de recibirnos por largos y cordiales minutos y con paciencia tica tradicional acogió la abundante información que llevamos. Víctor Ramírez hizo un recuento minucioso de cómo opera Café Britt en Perú y cómo la alianza estratégica que mantiene, aquí como en Costa Rica con Alterra, constituye una agresión cínica pero hasta hoy efectiva. Esta empresa, Alterra, la misma que se metió por la ventana al contrato de concesión del Aeropuerto Jorge Chávez y que forma parte de Lima Airport Partners, LAP, está siendo exhaustivamente investigada en Costa Rica.

El poder tiene largas uñas. Una colega periodista que en cuestión de segundos se transfiguró en cirujana se acordó de olvidarnos durante cinco días seguidos y siempre encontró excusas bobas e inverosímiles. Habíase ella comprometido a prestar el soporte noticioso, de camarógrafos y computadoras para un trabajo mucho más rápido, sin embargo jamás apareció ¡ni de casualidad! ¿Quién fue esta vez, Café Britt o Alterra, o las dos?

El abigarrado y valiente conjunto de artesanos ticos merece una nota aparte. Cultos, simpatiquísimos, nuestros buenos amigos Albania, Lissette, Jorge, Jobi, William, lideran un equipo humano de altos quilates. De hoy en adelante, cualquier cosa que pudiera amenazar o perturbar en Costa Rica su presencia pugnaz y combativa encontrará la solidaridad militante y denunciante de los artesanos peruanos. Hemos tomado debida y minuciosa nota de cuanto ocurre y que iremos contando en los días que vienen.

Dos hechos curiosos. Una llamada telefónica al hotel en que nos alojamos nos hizo pensar que habíamos adquirido fama subitánea en Costa Rica. Además, saliendo de San José, Ramírez fue llamado con su pasaporte y equipaje a la puerta del avión. Me cupo hacer una enérgica protesta desde atrás (nos sentaron en diferentes asientos) y nos explicaron que “hubo una pequeña confusión” con el inconfundible Víctor. Sabemos que una funcionaria tica por investigar “más de la cuenta” tuvo un accidente con su auto y antes que morir por cosas del destino prefirió abandonar el país. ¿Coincidencia, mala suerte, qué ocurrió?

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!