Red Voltaire
El presidente iraní escribe al presidente de los EEUU

Texto íntegro de la carta de Ahmadineyad a Bush

El pasado 8 de mayo el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, envió una carta a su homólogo norteamericano, George W. Bush, que tiene una doble importancia, por un lado, porque sienta precedentes por ser la primera misiva de un mandatario iraní a su par estadounidense después de 27 años de república islámica, y, por otro lado, por su contenido.

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Teherán, Irán. IRNA. 17 de mayo de 2006

En la carta, que ha tenido una gran repercusión en la prensa internacional y que ha hecho correr hasta la fecha ríos de tinta, Ahmadineyad se muestra muy crítico por el comportamiento de Washington en la escena internacional y le pide a Bush, entre otras muchas cosas, que escuche el clamor de los pueblos antes de que sea demasiado tarde.

Debido a la importancia de esta misiva, ofrecemos su texto íntegro en español.

EN EL NOMBRE DE DIOS,
EL CLEMENTE, EL MISERICORDIOSO

Excmo. Sr. George W. Bush Presidente de Estados Unidos de América

Durante un tiempo he andado pensando cómo se pueden justificar las innegables contradicciones existentes en el escenario internacional que se debaten continuamente en los foros públicos, sobre todo, en los políticos y universitarios.

Son muchas las preguntas en este sentido que se han quedado sin respuesta y es por ello que he decidido plantear algunas de estas cuestiones y paradojas pues quizá surja una oportunidad para poder enmendarlas.

¿Se puede ser seguidor de Jesucristo, sobre él sea la paz, verse comprometido con los derechos humanos, presentar al liberalismo como un patrón civilizador, oponerse a la proliferación de armas nucleares y de destrucción masiva y hacer de la lucha contra el terrorismo un lema? En definitiva, ¿trabajar por la formación de una sociedad mundial, una sociedad en la que gobernaría Jesucristo, sobre él sea la paz, y los justos de la tierra, pero, a la vez, atacar a los países, infravalorar la vida, la dignidad y la existencia de las personas y, por ejemplo, prenderle fuego a todo un pueblo, una ciudad o una caravana porque quepa la posibilidad de que en ellas se encuentren varios delincuentes ¿Se puede ocupar un país porque quepa la posibilidad de que en él haya armas de destrucción masiva, ser muertas unas cien mil personas de su población, destruir sus recursos acuíferos, agrícolas y su industria y establecer en él casi 180.000 efectivos militares?

¿Se puede violar el espacio de intimidad del hogar de los ciudadanos y llevar al país a cómo era 50 años atrás? ¿A qué precio? Gastando cientos de miles de millones de dólares de las arcas públicas de un país y de algunos otros, enviando a cientos de miles de jóvenes como soldados de fuerzas invasoras, exponiéndolos a la muerte, alejándolos de sus familias, manchando sus manos con la sangre ajena y ejerciendo sobre ellos tal presión psicológica que cada día cierto número de ellos acaban suicidándose, o los que regresan a su país, se deprimen, sufren o se las ven con enfermedades de diverso tipo. Algunos han sido muertos y sus cuerpos son entregados a sus familias.

Con la excusa de la existencia de armas de destrucción masiva son por las que ocurren estas grandes tragedias tanto para el pueblo del país ocupado como para el pueblo del país ocupador, para luego saberse que no ha habido armas de destrucción masiva.

Naturalmente, Saddam Hosein era un dictador criminal, pero la razón que se esgrimió para la guerra no era ésa, sino el eliminar las armas de destrucción masiva. Saddam Hosein acabó siendo derrocado y el pueblo de la zona manifestó su satisfacción por ello. A lo largo de toda su guerra impuesta a Irán por Saddam Hosein, éste gozaba del apoyo del Occidente.

Sr. presidente:

Quizá sepa usted que yo soy profesor. Los alumnos preguntan ¿cómo se puede hacer coincidir semejantes medidas con todos los valores que encierra el estar comprometido con la religión de Jesucristo, sobre él sea la paz, el profeta de la paz y de la misericordia?
Hay acusados encerrados en Guantánamo que no son juzgados, que no tienen acceso a un abogado, cuyas familias no pueden ver, que se mantienen fuera de sus respectivos países y que no son objeto de control internacional alguno.

No está claro si ellos son presidiarios o prisioneros, acusados o condenados. Inspectores de la Unión Europea han corroborado asimismo la existencia de cárceles clandestinas en Europa. Yo no he podido ajustar el secuestro de personas y el confinarlas en cárceles secretas con ninguno de los sistemas judiciales del mundo y no he alcanzado a comprender a cuál de los valores se adapta, ¿a las enseñanzas de Jesucristo, sobre él sea la paz? ¿A las de los derechos humanos? ¿A los valores del liberalismo

Los jóvenes, los estudiantes y la gente tienen muchas preguntas sobre el fenómeno de Israel. Seguramente usted habrá escuchado algunas.

A lo largo de la historia han sido muchos los países que han sido ocupados, pero uno de los fenómenos que son novedosos en nuestra época ha sido la fundación de un país nuevo con gentes nuevas.

Dicen los universitarios que hace 60 años no existía ese país. Los documentos y globos terráqueos geográficos antiguos así lo demuestran y por mucho que busquemos no hallamos un país llamado Israel. Me veo obligado a guiarles y [les digo] que estudien la historia de la primera y la segunda guerra mundial. En cierta ocasión uno de los estudiantes universitarios dijo que durante la II Guerra Mundial, en la que perecieron decenas de millones de personas, los contendientes de ambos bandos emitían rápidamente partes de guerra en los que cada uno anunciaba su victoria y las derrotas del bando opuesto. Después de la guerra se dijo que seis millones de judíos habían sido asesinados. Seis millones de personas que tenían vínculos familiares con al menos dos millones de familias.

Supongamos que la noticia sea cierta. ¿Puede ser su resultado lógico la fundación de Israel en Oriente Medio o el apoyarlo? ¿Cómo se analiza y se explica este fenómeno Seguramente usted sabrá cuánto ha costado y qué consecuencias ha tenido la fundación de Israel:

- La muerte de miles de personas.

Sr. presidente:

- El que millones de habitantes nativos se queden sin hogar.

- La destrucción de miles de hectáreas de plantaciones, olivares y la devastación de ciudades y poblados.

Esta tragedia no se restringe al momento de su fundación sino que, lamentablemente, se da desde hace sesenta años.

Se fundó un régimen que no le tiene misericordia ni a los niños, que destruye las casas con la gente dentro, que anuncia de antemano el atentado contra alguna personalidad palestina y que mantiene confinados a miles de palestinos. Semejante fenómeno tiene pocos o ningún precedente en los últimos siglos.

La otra gran pregunta que se hace mucha gente es ¿por qué se apoya a ese régimen?

¿Apoyar a ese régimen significa acaso apoyar las enseñanzas de Jesucristo,(sobre él sea la paz)? ¿O las de Moisés, (sobre él sea paz)? ¿O acaso se ajusta a las doctrinas del liberalismo?

¿Acaso el otorgarle el derecho a elegir el destino de todos los territorios palestinos a sus habitantes originarios, estén fuera o dentro de Palestina, sean musulmanes, judíos o cristianos, contradice los principios más fundamentales de la democracia, los derechos humanos y las enseñanzas de los profetas? Si no lo contradice, ¿por qué se está en contra de un referéndum?

Recientemente ha llegado al poder un gobierno palestino gracias al voto del pueblo palestino. Todos los observadores imparciales han ratificado que este gobierno ha sido elegido por el pueblo. Increíblemente, han presionado al gobierno electo y se le ha dicho que debe reconocer oficialmente al régimen de Israel, abandonar su resistencia y seguir el programa del gobierno anterior.

Si el actual gobierno de Palestina hubiese anunciado de antemano que iba a seguir esa política, ¿habría sido elegido por los palestinos? ¿Esta manera de posicionarse ante el Gobierno palestino puede compararse a los valores antes mencionados? También la gente pregunta porqué se veta toda resolución que se plantea en el Consejo de Seguridad contra el régimen sionista.

Sr. presidente:

Usted sabe que yo vivo con el pueblo y que continuamente me mantengo con él en contacto, que mucha gente en Oriente Medio está de alguna manera en contacto conmigo. Ellos consideran que las políticas de múltiple rasero no son compatibles con ninguna lógica.

Los indicios apuntan a que el común de los pueblos de la zona está cada día más enfadado con las políticas practicadas.

No pretendo formular muchas preguntas pero quiero hacer referencia a varios puntos más.

¿Por qué se considera que todo progreso técnico o científico en Oriente Medio se interpreta y se anuncia como una amenaza contra el régimen sionista? ¿No es acaso la labor científica y de investigación una parte de los derechos fundamentales de las naciones? Posiblemente usted conozca la historia. Obviando la Edad Media, ¿en qué coyuntura de la historia y en qué parte del mundo se ha considerado que el progreso técnico y científico sea un delito? ¿Acaso la posibilidad de que éstos puedan tener un uso militar puede ser razón para oponerse a las ciencias y a las tecnologías? Si se da como correcta esta conclusión, entonces se debería estar en contra de todas las ciencias, incluso de la física, de la química, de las matemáticas, de la medicina, de la ingeniería, etcétera.

En cuanto al asunto de Irak, se dijo una mentira, ¿cuál ha sido la consecuencia? No me cabe duda de que todas las sociedades del mundo desaprueban la mentira y de que a Su Excelencia no le gusta que le mientan.

Sr. presidente:

¿Tendrán los pueblos latinoamericanos el derecho de preguntar, por qué se oponen a sus gobiernos electos en este continente y al contrario se apoyan los golpes de estado y por qué se mantiene la sombra de una constante amenaza por encima de ellos? Los africanos son pueblos trabajadores, creativos y talentosos. Ellos pueden jugar un papel importante y valioso en la satisfacción de las necesidades y el progreso material y espiritual de la sociedad humana. La pobreza y la indigencia en la mayor parte de África es un obstáculo para la materialización de este papel. ¿Tendrán ellos el derecho de preguntar, por qué se están saqueando sus enormes riquezas y recursos, mientras ellos mismos los necesitan más que nadie.

¿Acaso estas acciones son compatibles con las enseñanzas de Jesucristo y con los derechos humanos? El pueblo valiente y creyente de Irán también tiene numerosas preguntas, tales como; la ejecución del golpe de estado del 19 de agosto de hace ya cincuenta y tres años y el derrocamiento del gobierno legítimo de aquel entonces; confrontación con la Revolución Islámica y la conversión de la embajada [norteamericana] en la sede principal de apoyo a los opositores de la República Islámica de Irán, según el testimonio de miles de hojas de documentos; apoyar a Saddam Hosein en la guerra contra Irán; derribar el avión iraní de pasajeros; bloqueo de las propiedades del pueblo iraní; amenazas crecientes y manifestar disgusto y enfado por el progreso científico y nuclear del pueblo iraní; mientras todos los iraníes están contentos por el progreso de su país y lo festejan, y otras muchas cosas de asta índole que no las voy a comentar en esta carta.

Sr. presidente:

Los hechos del 11 de Septiembre fueron unos hechos terribles. La matanza de los inocentes es deplorable y dolorosa en cualquier parte del mundo. Nuestro gobierno expresó de inmediato su repudio hacia los autores de estas atrocidades y manifestó su pésame y condolencia a los sobrevivientes a estos hechos.

Todos los gobiernos tienen el deber de proteger la vida, la propiedad y el prestigio de sus ciudadanos. Según se dice, su gobierno posee complicados sistemas de seguridad, protección e inteligencia que caza a sus opositores aún allende las fronteras. Las operaciones del 11 de Septiembre no fueron operaciones sencillas. ¿Acaso podrían ser posibles la planificación y la realización de estas operaciones sin la coordinación previa con los servicios de inteligencia y de seguridad o mediante infiltraciones amplias en ellos. Por supuesto ésta sería una suposición racional. ¿Por qué han sido ocultadas hasta la fecha las distintas dimensiones de estos hechos? ¿Por qué no se explica quiénes cometieron negligencia en estos hechos? Y ¿por qué no se presenta y no se juzga a los responsables y a los culpables?

Sr. presidente:

Todos los gobiernos tienen el deber de proveer de seguridad y tranquilidad a sus ciudadanos. Hace años que el pueblo de su país y el de los países colindantes con las zonas en conflicto en el mundo carecen de un sentimiento de seguridad psicológica. Después de los hechos del 11 de Septiembre, algunos medios de comunicación occidentales en lugar de la cura psicológica y paliar los dolores de los damnificados y los ciudadanos estadounidenses afectados seriamente por los incidentes lo que hicieron fue intensificar el clima de la inseguridad y hablar constantemente de la posibilidad de nuevos ataques terroristas manteniendo así a la gente en el temor y pánico. ¿Sería esto servir al pueblo de Estados Unidos? ¿Serían calculables los daños producidos por el temor y pánico? Imagínese usted, los ciudadanos norteamericanos creían en la posibilidad de nuevos ataques en cualquier lugar. Sentían inseguridad en las calles, en sus lugares de trabajo y en sus casas. ¿A quién esta situación? ¿Por qué los medios de comunicación en lugar de difundir la tranquilidad y seguridad inducían el sentimiento de inseguridad?

Algunos creen que estas propagandas servían para preparar el terreno y justificar la agresión de Afganistán. Aquí se debe hacer referencia al papel de los medios de comunicación. En los estatutos mediáticos han sido admitidos como un principio humano establecido la correcta transmisión de información y la fidelidad en la difusión de la misma. Quisiera expresar mi profundo sentimiento por la falta de compromiso de ciertos medios occidentales hacia ese principio. El principal pretexto para invadir Irak fue la existencia de armas de destrucción masiva. Eso fue repetido constantemente para que la opinión pública lo creyera y así se preparara el terreno para invadir Irak. ¿No se perderá la verdad en un ambiente artificioso y de mentira? ¿Acaso la verdad también se perderá ante Dios? Sr. presidente:

En todos los países del mundo, son los ciudadanos quienes satisfacen los gastos de los gobiernos para que éstos les sirvieran. La pregunta es ésta, ¿qué logros ha tenido el pueblo a cambio de cientos de miles de millones de dólares por gastos anuales de movilización de tropas en Irak? Como sabe su excelencia, en algunos estados de su país, el pueblo vive en pobreza, hay miles de personas sin hogar. El desempleo constituye un enorme problema y estos problemas existen más o menos en otros países. ¿Acaso en estas circunstancias, son justificables ese gran volumen de movilizaciones de tropas y esos colosales gastos del erario público y compatibles con los principios antedichos?

Sr. presidente:

Lo dicho arriba es solamente una parte de los dolores que aquejan hoy en día a los pueblos del mundo, a los de nuestra región y al pueblo de usted. Pero lo principal que quisiera expresar y que usted lo confirmará, por lo menos, en parte es que:

Los gobernantes tendrán su propio período y no serán eternos pero se quedarán sus recuerdos y sus nombres en la historia y se les juzgará constantemente en el futuro cercano o remoto El pueblo contará lo que ha pasado en nuestro período. ¿Acaso hemos podido dotar a la gente de la seguridad, bienestar y comodidad o de inseguridad y desempleo? ¿Hemos querido establecer la justicia o solamente hemos protegido a determinados grupos y llevamos a la riqueza y al poder a un pequeño número de personas a precio la pobreza y la indigencia de un gran número de individuos, prefiriendo el consentimiento de los primeros al agrado de Dios y al del pueblo?

¿Acaso defendimos los derechos del pueblo y de los oprimidos o los hemos ignorado? ¿Defendimos los derechos de los seres humanos en todo el mundo o hicimos prisioneros a algunos imponiendo guerras, haciendo injerencias ilegales y creando terribles cárceles. ¿Acaso hemos logrado la seguridad y la paz para el mundo o extendimos la sombra de la amenaza y la fuerza en todo el mundo? ¿Hemos dicho la verdad a nuestro pueblo y a otros pueblos del mundo o hemos invertido las realidades? ¿Fuimos partidarios del pueblo o de los ocupantes y opresores? ¿Prestamos atención en nuestro gobierno en la lógica, la razón, la ética, la paz, el respeto a los compromisos, el desarrollo de la justicia, el servir al pueblo, el bienestar y progreso y el salvaguardar la dignidad humana o en la fuerza de las armas, la amenaza, ignorar a la gente, hacer tardar el progreso y la promoción de los pueblos y pisotear los derechos humanos? Y finalmente nos preguntarán ¿si cumplimos con lo que juramos, por servir al pueblo lo que constituye nuestro principal compromiso y tarea y con las directrices de los profetas o no?

Sr. presidente:

¿Hasta cuándo el mundo podrá soportar tal situación? Con este ritmo ¿hacia dónde se encaminará el mundo?

- ¿Hasta cuándo los pueblos del mundo deberán pagar por las decisiones incorrectas de algunos gobernantes?
- ¿Hasta cuándo tiene que echar su sombra la inseguridad originada por la acumulación de armas de destrucción masiva a los pueblos del mundo?

- ¿Hasta cuándo debería derramarse la sangre de los niños, mujeres y hombres sobre los pavimentos de las calles y callejones y derribarse las casas de la gente sobre sus cabezas?

- ¿Acaso está satisfecho su Excelencia con la situación actual del mundo? Y ¿piensa que se pueden continuar las políticas actuales? Si en lugar de destinar cientos de miles de millones de dólares a los gastos de seguridad, militares y movilización de tropas, hubieran sido destinadas estas cantidades a la inversión y ayudar a los países débiles, educación y elevar la capacidad intelectual y física, ayudar a los damnificados en los desastres naturales, crear empleos y producción, el desarrollo y la eliminación de la pobreza y privación, así como a establecer la paz, eliminar las divergencias entre los países y apagar las llamas de las guerras étnicas y raciales y... en qué estado se encontraría hoy el mundo. ¿No sentían entonces orgullo y grandeza tanto su gobierno como su pueblo?

¿No sería así más consolidada la situación política y económica de su gobierno y del pueblo? Me pregunto con mucho pesar si hubiera entonces el odio creciente que sienten hoy los pueblos del mundo hacia el gobierno de Estados Unidos. Señor presidente no tengo la intención de molestar a nadie. Si hoy estuvieran presentes los profetas Abraham, Isaac, Jacobo, Ismael, José y Jesucristo (que la paz sea con ellos), como juzgarían estos comportamientos? ¿Acaso nos darán algún papel en el mundo prometido lleno de justicia y en que estará presente Jesucristo (la paz sea con él)? ¿Y nos aceptarán? Mi pregunta clave es ésta; ¿no existe una vía mejor de interacción con los pueblos? Hoy en día en el mundo son cientos de millones los cristianos, cientos de millones los musulmanes y varios millones los seguidores de la religión de Moisés (la paz sea con él). Todas las religiones divinas se asocian en una palabra y ésa es la Unicidad de Dios, es decir, creer en un dios único y que no existe otro dios más que Él en todo el universo. El Noble Corán enfatiza en esta creencia común e invita a todos los seguidores de las religiones divinas diciendo: “Di, ¡OH gente del Libro! Convengamos en una fórmula aceptable a nosotros y a vosotros, según la cual no serviremos sino a Dios, no Le asociaremos nada y no tomaremos a nadie como Señor excepto a Dios”. [3:64]

Sr. presidente:

Según la palabra divina, todos nosotros hemos sido invitados a adorar al Dios único y a seguir a los profetas divinos. “Adorar a un Dios que es por encima de todos los poderes del mundo y es capaz de hacer todo”, “Un Señor que conoce lo oculto y lo manifiesto, el pasado y el futuro y conoce lo que pasa en los corazones de sus criados y registra sus actos”. “Un señor, que es poseedor de los cielos y la Tierra y todo el universo es su reino”. “Las riendas del universo las maneja Él y les promete a los criados perdón y la absolución de sus pecados”, “Él es compañero de los oprimidos y enemigo de los opresores”, “es Clemente y Misericordioso”, “Él es apoyo para los creyentes y les guía de la oscuridad a la luz”. “observa los actos de los criados”, “les invita a los criados a la fe y a hacer buenos hechos y les pide andar por el camino recto y persistir en este camino”, “invita a los criados a obedecer a sus profetas y observa y es testigo de sus actos” y “el mal final lo pregona solamente a aquellos que han elegido la vida mundana y le desobedecen sus órdenes oprimiendo a sus criados”, “y el buen final y el paraíso eterno lo adjudica a criados que se temen de su grandeza y de su autoridad no siguiendo la lujuria”.

Nosotros creemos, como el único camino de salvación y felicidad el retorno a la ideología de los profetas divinos. He oído que su excelencia tiene tendencia a la religión de Jesucristo (la paz sea con él) y cree en la promesa divina del reino de los virtuosos en la Tierra. Nosotros también creemos en Jesucristo como uno de los profetas divinos más grandes quien ha sido apreciado repetidamente en el Corán citándole lo siguiente:

“y Dios es mi Señor y Señor vuestro. ¡Servidle, pues! Esta es la vía recta. [19:36]

Servir y obedecer a Dios es el lema de todos los profetas divinos. El Dios de todos los pueblos en Europa, Asia, África, América, Oceanía y de todo el mundo es único. Él es un dios que desea la salvación y la dignidad de todos sus sirvientes y les ha conferido nobleza a los seres humanos. Está incluida en las palabras divinas que “el Dios Todopoderoso envió a sus profetas con milagros y señales claras para guiar al pueblo y mostrarles los signos divinos purificándoles de pecados y manchas. Y envió el Libro y la Balanza para que el pueblo hiciera justicia y evitara a los rebeldes”. Todos estos versos están mencionados, de alguna manera en el Libro Sagrado. Los profetas divinos han prometido: Llegará algún día, en que todos los seres humanos estarán presentes ante el Dios Todopoderoso, para ver evaluados sus hechos. Los bienhechores serán dirigidos al paraíso y los malhechores caerán en la ira divina. Creo que los dos creemos en ese día. Pero no será fácil evaluar las actuaciones de los gobernantes pues debemos responder a nuestro pueblo y a todos los que nuestra actitud les ha afectado de alguna manera la vida. Los profetas han deseado la paz y la tranquilidad, basadas en el monoteísmo, la justicia y la preservación de la dignidad humana para toda la humanidad.

Si, todos nosotros creemos y nos comprometemos con todos estos fundamentos, es decir, la unicidad de Dios y el monoteísmo, la justicia y la preservación de la nobleza y de la dignidad humana y tener fe en el día del Juicio Final ¿no se podrán superar los problemas del mundo de hoy fruto de la desobediencia a Dios y a las instrucciones de los profetas y tener un protagonismo mejor y más bello?

¿Acaso creer en estos fundamentos, no desarrollará y garantizará la paz, la amistad y la justicia?

¿Acaso dichos fundamentos, no son la ideología escrita y no escrita de la mayoría de los pueblos del mundo? ¿No aceptaría su excelencia esta invitación? A un retorno verdadero a las ideologías de los profetas, a la Unicidad y a la justicia, a la preservación de la nobleza humana y a la obediencia a Dios y a sus profetas.

Excelentísimo Señor Presidente:

Echar una mirada a la historia demuestra que si los gobiernos se encaminan por el camino de la injusticia y la tiranía no podrán seguir. Dios no les ha dejado el destino de la humanidad en sus manos. Dios no ha abandonado el mundo y a los seres humanos; hay muchos acontecimientos que ocurren contra el deseo y la voluntad de los gobiernos. Los hechos bien muestran que existe una mano poderosa a cuya voluntad se someten todos los asuntos.

Señor Presidente;

¿Se pueden negar las señales de cambio en el mundo actual? ¿Se puede comparar la situación actual del mundo con la de hace diez años? Los cambios son rápidos y muy amplios. Los pueblos del mundo no están contentos con la situación actual y confían menos en los compromisos y comentarios de algunos gobernantes influyentes del mundo. La gente en muchas partes del mundo se siente insegura y se opone al desarrollo de la inseguridad y a la guerra y no acepta las políticas de múltiple rasero. La gente protesta contra la brecha existente entre los ricos y los pobres y entre los países enriquecidos y empobrecidos. La gente odia la creciente corrupción.

La gente en muchos países está preocupada por los ataques a sus fundamentos culturales, por la desintegración de la familia y por la disminución del cariño y la compasión. La gente del mundo no ve con optimismo a las organizaciones internacionales, ya que sus derechos no son amparados por estas organizaciones.

El liberalismo y la democracia occidentales no han podido acercar a la humanidad a sus ideales y hoy no son más que dos conceptos fracasados. Los perspicaces pensadores y los sabios del mundo oyen claramente el ruido del derrumbamiento del pensamiento y de los sistemas de la liberal democracia. Hoy la atención de los pueblos del mundo está enfocada crecientemente sobre un punto de enfoque principal, y este punto es el Dios Único y sin duda la gente vencerá sus problemas apelándose al monoteísmo y a la ideología de los profetas. Mi seria interrogante sería que ¿si usted no quiere acompañarles? Señor Presidente;

Si queremos o no, el mundo se encaminará hacia el monoteísmo y la justicia, y la voluntad de Dios dominará sobre todas las cosas. Homenaje a quienes siguen el camino recto Mahmud Ahmadi Nejad Presidente de la República Islámica de Irán

Teherán, 8 de mayo de 2006

Ria Novosti 19/ 05/ 2006

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