Ha anunciado el pastor protestante Humberto Lay de Renovación Nacional, que una de las primeras iniciativas de su bancada será la de eliminar los privilegios que el Estado regala alegremente a la Iglesia Católica y que impulsará un trato equitativo con el resto de confesiones. O sea, dicho de otro modo: que la repartija sea entre otras colectividades también religiosas. ¡Se equivoca Lay! ¡La separación total entre Estado y cualquier iglesia debe ser total, categórica, firme, vitalicia, contundente y para ello lo que sí debe proponer en una moción multipartidaria, es la abolición del Concordato entre el Estado Vaticano y el Estado peruano!

Pocos años atrás, en diálogo con un marxista honesto que es actual legislador, le inquiría del porqué no metía el diente en un tema tan importante como inmoral porque fue aprobado a fines de una dictadura y para goce único de la Iglesia Católica –el Concordato- y la respuesta fue una sonrisa simpática. Como la mayoría del pueblo peruano es católico se infiere, en mezcla de cobardía cucufata, que no hay que cuestionar ¡para nada! dicho convenio internacional NO sancionado por ¡ningún Congreso!

Como se sabe el Concordato suscrito en 1979 brinda a la Iglesia Católica de mil y un facilidades que van desde capellanías militares, exención de impuestos (no pagan agua, luz ni alquileres ni nada), hasta privilegios aduaneros, sueldos de ministros, mecánicas de control vía la educación y hay muchos otros convenios menores y puntuales, siempre a favor de una confesión tradicionalmente alineada con el poder, sea dictatorial o democrática, la Iglesia Católica.

Pareciera ser que lo dicho por el pastor Lay va en el sentido que su iglesia, una de las vertientes protestantes, quiere ser incluida también en el patrocinio de las ubres, cansadas y escuálidas, del Estado. ¡De ninguna manera! Lo que hay que procurar del nuevo Establo es la anulación del Concordato y la separación total y divorcio sin atenuantes entre el Estado y la Iglesia (cualquiera que sea su signo).

¿Por causa de qué la Iglesia Católica no paga impuestos? ¿Cómo es posible que el resto de peruanos tenga que sufragar sueldos altísimos (a nivel de ministros de Estado) de curas panzones e improductivos? ¿Qué, la mentira institucional y longeva, tiene premio en este país de confundidas gentes? Los predios que tiene la Iglesia Católica, las acciones en minas y empresas, los bienes patrimoniales y herencias, todas sin excepción deben pagar al Estado, que somos 26 millones de peruanos, los impuestos que el fisco requiere urgentemente para muchísimas obras. Si eso no es posible, entonces que la Sunat, luego que el Congreso sancione la nulidad del Concordato, aplique auditorías fieras y férreas, cobre todo lo debido por larguísimos años por la Iglesia Católica al Estado. Y si no puede pagar ¡muy simple!: que se confisquen las propiedades que hagan efectiva la deuda y ¡todos en paz!

El pastor Lay debe estar sumamente confundido al pretender que el Estado sea equitativo con el dinero del resto de los peruanos y que hoy sólo favorece a la Iglesia Católica. ¡Ninguna confesión, grupo de fe o como quiera llamársele, tiene que tener, por razón alguna, privilegio o pitanza del Estado! ¡Ni participación alguna en los asuntos del Estado, la política y la rectoría del país! ¡Los curas y pastores, a sus iglesias a dar sus sermones! ¡Y frente a la Sunat a explicar cómo van a honrar los impuestos que NO pagan al Estado nacional!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!