La reunión había sido llamada para las siete de la tarde del lunes 8 de mayo. Tratándose de Hebe de Bonafini, y previa convocatoria por riguroso correo electrónico, todos los invitados tenían perfectamente claro que debían presentarse en la Casa de las Madres a las siete menos cinco, a más tardar. Puntualmente, entonces, arrancó la conversación, que se extendió por dos horas, hasta las nueve de la noche, cuando la Presidenta de las Madres, más soberana que nunca, sugirió a sus invitados que lo mejor sería suspender la reunión, pues seguramente ya habrían de tener sueño... Ella, en cambio, carecía de tiempo para tener sueño, puesto que a su día todavía le restaba un programa radial en la emisora propia de las Madres, entre las 22 horas y la medianoche.

El propósito del convite fue, nada más y nada menos, que celebrar la primera reunión de organización de un mega proyecto cultural y político, para festejar los primeros 30 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo. La idea es relativamente fácil de contar: tomar el país entero durante un año, y llevar adelante, desde Jujuy hasta Ushuaia, múltiples encuentros artísticos donde no falte el discurso de una de las Madres, con sus consecuentes precisiones políticas. La novedad es que las veladas culturales estarán a cargo de grupos artísticos locales, desde músicos hasta actores teatrales, pasando por poetas y artesanos y documentalistas, porque “queremos reflejar la problemática de cada lugar desde la mirada de la gente que allí vive. Nuestros hijos peleaban por eso”, como explica Hebe. Más adelante profundiza aún más la propuesta: “Si hay teatro, queremos que no tenga que ver ni con las Madres ni con la dictadura, sino un teatro distinto”. “Teatro popular”, alude, entonces, el responsable de las puestas melodramáticas. “No, no me gusta ‘popular’. Está muy usado eso”. “Ya sé: Teatro de lo cotidiano”, aporta el director artístico de la radio de las Madres. Y todos aprueban. Las Madres, sin quererlo, han parido un nuevo concepto en la dramaturgia, que algunos lustros más adelante será abordado en sesudos ensayos de estética teatral.

Y la reunión continúa, como si nada. Entre los presentes se encuentra una periodista de diario parisino Le Mond Diplomatique, que pasaba casualmente por la Casa de las Madres y que optó por entrar a saludarlas, pues hacía más de 20 años que no las veía. Le llamó la atención la cantidad de gente que a esa hora entraba y salía de la sede de las Madres, tanta juventud, las mesas del bar de las Madres tan concurridas y conversadas. Se sienta al lado mío y me pregunta la edad de Hebe y de las demás Madres que la acompañan: “Nació el mismo año del Che, en 1928; hacé la cuenta. Y Juanita tiene 92, y Hebe Mascia y Marta Badillo ya superaron los 80”, le informo. Parece no poder creer tanta vitalidad, aunque supongo que sí lo cree finalmente; su problema, calcula ahora, será cómo hacer verosímil su crónica y convencer al editor del diario donde trabaja que efectivamente las Madres son así, y que no inventan cuando afirman que todavía se encuentran embarazadas de sus hijos y que el parto no terminará nunca de alumbrar.

Hebe, por su parte, prosigue atentamente el encuentro, como cabalgando. Lleva todo anotadito en un cuaderno donde se adivinan tachaduras y notas al pie, o al costado. Yo estoy en la otra punta de la mesa y no alcanzo a comprobar si las hojas del cuaderno son sin pautado a rayas, todas blanco liso, como presumo. Una vez ella me confió que no puede escribir sobre hojas rayadas, mucho menos en papeles cuadriculados, porque no le salen las palabras ni las ideas. Quizás por eso no pocos de sus mejores pensamientos le vienen a la noche, mientras intenta dormir. Entonces, narra Hebe a los presentes, se levanta y anota la idea en el primer papelito que se le cruza. “Tengo anotaciones por todos lados –dice–. Yo no puedo dormir si no escribo eso que se me ocurre, me tengo que levantar sí o sí, y después sigo durmiendo lo más tranquila”. El sueño de Hebe, está dicho, no está interrumpido por renglones.

En el cuaderno, decía, Hebe tiene todo minuciosamente apuntado, también el esquema básico de funcionamiento para el año de trabajo que se avecina. Las Madres, como en todas sus acciones, centralizan la información, comandan absolutamente la movida y, a la vez, se rodean de un grupo de trabajo a quien facultarán para llevar adelante con plena libertad sus obligaciones. Al borrador de Hebe no se le escapan detalles y entre las puntualizaciones que hace la Presidenta de las Madres se encuentra la asignación de tareas precisas para cada uno de los presentes. Es una auténtica reunión de Gabinete. “Los que han sido convocados es porque tienen funciones puntuales que cumplir y garantizar; ninguno puede pisar la tarea del otro”, aclara rigurosamente Hebe.

Están los compañeros de dos movimientos sociales encomendados de llevar la movida a los barrios y zonas de influencia urbana de sus agrupamientos; están los responsables de hacer el trabajo de prensa, que incluye difusión de las actividades y reflejo posterior en el Periódico mensual de la Asociación; está un miembro de la Editorial e Imprenta de las Madres, quien deberá hacer toda la gráfica de la propuesta artística, desde los volantes hasta los afiches y logos varios. No falta el compañero cuya obligación será tomar el registro fílmico de todas las actividades para producir al final del ciclo una película que sintetice la totalidad de festejos por los 30 años de lucha. Se encuentran, también, las responsables de organizar en la Plaza de las Madres, antiguamente llamada Plaza del Congreso, un año seguido de actividades culturales junto a los artesanos y feriantes que todos los fines de semana dan vida al barrio, y que en el mes de octubre, cuando sea el Día de la madre, montarán una jornada especial en homenaje a las compañeras del pañuelo blanco. Está, naturalmente, la Secretaria Académica de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo, quien se compromete a concretar mesas de debate y producciones intelectuales que aporten académicamente a la iniciativa. Y ha sido convocado, igualmente, el responsable de la Librería: sin tarea específica previa es comisionado en la propia reunión para seleccionar textos literarios que puedan servir a la propuesta teatral.

Todos están y no sobra nadie. Hebe de Bonafini, más exultante que ninguno, indaga a sus interlocutores acerca de las sugerencias que puedan sumar al proyecto. A cada quien, al tiempo que le indica cuál es la tarea a desarrollar, le da un instructivo respecto de cómo resolverla. Hasta diagrama en el aire el diseño de los afiches que publicitarán cada encuentro artístico. Tal vez sea cierto que las Madres están realmente locas. Locas de remate. Chifladas absolutamente e imposibles de ser atadas, como las palabras que no le salen a Hebe si hay un papel renglonado de por medio. Salvo que a fuerza de su propio empeño, de su temple imperecedero, de su voluntad de hierro y membrillo, las Madres han dado vuelta al mundo entero, que las mira asombradas, sin entender cómo es que el que ha quedado dado vuelta, perfectamente al revés, es el mismísimo planeta Tierra.

Una agenda muy concurrida

El año entero de festejos por los 30 abriles de las Madres de Plaza de Mayo, arrancó el 26 de mayo en Jujuy. La gira de las Madres se trasladará luego a Misiones, en junio, y a Santiago del Estero y La Rioja luego. Todas las actividades ocurrirán en los últimos días de cada mes. La idea es llegar hasta Tierra del Fuego, uniendo las largas distancias de la Patria con encuentros políticos y culturales organizados por agrupamientos locales, que tendrán a su cargo las tareas de producción y hasta la cobertura periodística. La directora de Radio Nacional, Mona Moncalvillo, ha comprometido el apoyo de la frecuencia estatal al copioso tour por todo el territorio, difundiendo ampliamente cada actividad. Asimismo, la radio La Voz de las Madres, cuya dirección ejerce la Asociación Madres de Plaza de Mayo, recogerá el registro sonoro de todas las actividades, que editará y reproducirá en diferentes programas de la emisora.

Además, se ha anunciado una variada agenda de actos simultáneos, entre ellos la edición de no pocos libros impresos por la Editorial Madres de Plaza de Mayo. Uno recopilará todos los materiales escritos por las propias Madres en sus talleres de escritura. Otro reunirá la columna llamada “Ventana a la Plaza de Mayo”, escrita por el historiador Osvaldo Bayer en las diferentes etapas del Periódico de la Asociación. También se ha previsto editar un libro que resultará impactante: el relato fotográfico de los 30 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo. Se concretará, también, la publicación de los trabajos premiados en el Concurso de cuentos infantiles “¿Cuántas verdades tiene un cuento?”, que las Madres organizaron el año anterior. La aparición del segundo tomo del libro “La rebelión de las Madres”, del periodista Ulises Gorini y publicado por el sello editorial Norma, será tomada como un acto propio.

El año de festejo tendrá, a su vez, una versión internacional. En Ecuador el próximo 19 de junio verá la luz un sello postal con el pañuelo blanco de las Madres, gestionado por el embajador argentino en aquel país. Además, una comitiva de la Asociación se hará presente en las ferias del libro de Cuba y Venezuela, y se organizará en Milán un segundo encuentro internacional de mujeres que luchan, para la primera semana de marzo, donde las Madres tendrán activa participación. Por su parte, los compañeros del Grupo de Apoyo de la región occidental de Italia organizarán una caravana que llamarán “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, que arribará a la Plaza de Mayo justamente el 30 de abril de 2007, cuando las Madres cumplan sus increíbles 30 años de existencia.