A días de la histeria mundialista, en cualquier lugar de la Argentina alguien te hablará de fútbol.

¿Fútbol? ¿Mundial? Ha llegado el momento. Nos enloquecen con publicidades cinematográficas y conmovedoras, veinticuatro horas de transmisión, ciento cincuenta enviados especiales, televisor plasma, Fernandos Niembros, álbum de figuritas en el supermercado, guías, concursos.

No hay góndola de donde no te salte un Messi, o medio Riquelme, o el brazo de Abbondanzieri. Si vas a comprar media docena de huevos, fijáte bien, hay algunos que son patrocinadores de la AFA. Podés ganarte las canilleras malolientes de Heinze.

Todo se venderá y todo se comprará en Alemania 2006. Inclusive las conciencias y los votos de los dirigentes argentinos. ¿Querés un dato? En el empobrecido fútbol nuestro, el que tiene 30 clubes en quiebra o en concurso de acreedores, 200 señores de la AFA, con sus esposas y novias, viajarán gratis a Alemania a vacacionar durante el Mundial. Nueve mil euros por cabeza. ¿Quién paga? La AFA. Es decir, el hincha que domingo a domingo abonó sus entradas o la cuota del codificado.

Sin embargo, en la amargura, hay un espacio para quererse. Sólo los desapasionados sin infancia podrían abstraerse durante junio de tanta pelota. No lo somos. Aunque preferimos aceptarlo de otra manera, bajo la consigna: “no nos dejemos robar la alegría”. Será por todo eso que, en vez de analizar las cosas como en las casas de apuestas, preferimos elegir a nuestras selecciones favoritas con algo de criterio político y cierto buen humor:

Ucrania: Qué difícil se hace simpatizar por una ex República Socialista, hoy en descomposición capitalista. Sólo la vigencia de la Unión de Juventudes Che Guevara en aquel país acerca un poco de alivio, pero no tanto como para rogar por los goles de Shevchenko.

Túnez: Mmmm. Hace unas décadas hubiésemos sido tunecinos a full. Pero Ben Ali siempre ha jugado a dos puntas. Con la OLP y con el liberalismo. Veintinún años en el poder. Mmmm.

Trinidad Tobago: Merecen un voto. Por la memoria de Eric Williams, aquel primer ministro que al conseguir la independencia fue solidario con la revolución cubana y enseguida dio el reconocimiento y votó en contra del aislamiento que pretendía Estados Unidos. Además, tienen los colores rojo y negro; suficiente.

Togo: Lo preside el hijo de un milico golpista, Faure Eyadema, un tecnócrata, dueño de fortunas. Matan opositores, persiguen periodistas, gana con elecciones truchas. Que los eliminen en la primera ronda… y por goleada.

Suiza: Nada de simpatía. Hasta que no abran las cuentas, terminen con el lavado de dinero… ni un hurra.

Suecia: Siempre generan respeto. Allá, aún viven miles de exiliados latinoamericanos de las épocas de las dictaduras. La solidaridad se agradece. Aguante Larsson.

Serbia-Montenegro: Con un gobierno títere de los yanquis, poco podemos hacer. Lo lamentamos por los héroes de la resistencia. Perdón I Tito.

República Checa: Dicen que hay revuelta entre los socialdemocrátas y que piden un giro a la izquierda. Quizás para el Mundial de Sudáfrica 2010 nos hagamos hinchas de los checos. Por el momento, son proyanquis tanto que en la embajada checa en Cuba un fulano hacía espionaje para Washington.

Portugal: Tienen a Cavaco, un presidente derechoso al que eligieron hace poco. Pero es tanta la historia hermosa y revolucionaria de este pueblo en su lucha contra dictaduras, que uno termina en el punto medio. Que hagan buena campaña.

Polonia: Se nos hicieron demasiado católicos y a la diestra. Extrañamos a Lato.

Paraguay: Hay mucho vendepatria en las altas esferas y milicos yanquis por todos lados. Un triunfo, lamentablemente, lo capitalizaría Duarte Frutos. Ni ahí. Ya habrá revancha.

México: A ver, a ver. Si en los próximos días el seleccionado mexicano, el mismo que anda recibiendo a todos los candidatos a presidente y a la gerencia de la Coca Cola, abre sus puertas a los zapatistas y a Marcos, cambiaremos de parecer.

Japón: Ni la presencia de Zico moviliza nuestras simpatías por un gobierno tan lejano de las luchas populares. Cero.

Italia: No alcanza con desplazar a Berlusconi. Además, al fútbol tano le chorrea corrupción capitalista por los cuatro costados.

Irán: ¿Qué dudas quedan? Antiimperialismo puro. Nacionalizan algunas de las privatizadas. A ver, memoricemos para los cantitos: “Que de la mano/ de Karimi/ todos la vuelta/ vamo’ a dar”.

Inglaterra: ¿Alguien puede darnos una razón para simpatizar, hoy, por ellos?

Holanda: Gracias por los gestos del 78 y aquellas conductas. Pero esta vez el rencor es más fuerte: la tienen a Máxima.

Ghana: Ya no son los tiempos en que Nkrumah hablaba del “socialismo africano”. Como tantas otras naciones, pasaron del tercermundismo al liberalismo. No hay motivos para seguirlos. Nos quedaremos con las ganas de aplaudir a Muntari.

Francia: Si es por la reciente lucha en la calle de los compañeros franceses, aplausos y deseos de victoria. Sólo por eso.

España: No nos engañarás Zapatero. Ustedes son Repsol.

Estados Unidos: Sin comentarios. Go Home.

Ecuador: Acaban de echar a la petrolera OXY. Bravo por el pueblo. Si los jugadores vienen con la misma polenta, con ellos.

Croacia: ¿Quién nos convence de que no hay tufillo derechoso en Mesic? ¿O no pide a gritos entrar en la OTAN? Perdón II Tito. Era tu tierra. Y perdón Bilos también.

Costa Rica: ¿Quieren saber el lema que llevará el ómnibus que trasladará a la selección tica en Alemania?: Rica: “Nuestro ejército es la sele, nuestra arma es el balón, vamos todos al Mundial a dar alma y corazón”. Horror.

Costa de Marfil: Cuánta similitud con lo que ocurría aquí en 1978. El fútbol para tapar barbaries, el neocolonialismo francés, represión. Que se vaya este gobierno. Que se vayan los franceses. Los jugadores, por ahora, calladitos.

Corea del Sur: Sabrán disculpar, pero aún con las diferencias, estamos con Corea del Norte.

Brasil: Nos apabullan con el jogo bonito. Si fuera por eso, ¡Brasil, Brasil! Pero claro, está Lula, con sus claudicaciones y degeneraciones. Pero, un pero al pero: ¿y nos olvidamos del luchador pueblo brasileño? Sería un pecado justificar nuestro mal humor en los desastres del PT. Ronaldinho enamora. Y encima el Diego se puso la camiseta de ellos. Todo bien.

Angola: Son de los nuestros. Juegan bien, hay onda con Cuba. Su histórica lucha contra los racistas sudafricanos y la derecha merece una recompensa en el verde césped. Y que Mantorras sea el goleador del Mundial.

Alemania: Epa, epa. ¿Y si el Estado alemán -tal cual se lo están planteando organismos de derechos humanos- hace una autocrítica por el rol cumplido en la dictadura argentina, cuando guardaron silencio y mantuvieron complicidad con los casi 100 jóvenes alemanes desaparecidos? Pero no, no sucederá. Además, es como que ganase Adidas.

Australia: ¡¡¡¡Atráaas!!!! Aliados de Bush hasta las encías. Y encima eliminaron a nuestros queridos uruguayos. Arabia Saudita: Nunca alentaríamos a un país gobernado por reyes.

Argentina: Es la tierra nuestra, pero ojito: si gana la Selección de Pekerman más de uno argumentará, como con Alfonsín o con Menem, que se trata del triunfo de un modelo de gobierno. Que jueguen bien, después hablamos. Nuestros compañeros merecen algunas sonrisas.

Mientras algunos le forman el equipo a Pekerman entre medialunas y servilletas de papel, otros la hacemos más simple. En el Mundial del mercado, votamos por la memoria, la alegría y la historia. Y tener varios candidatos no está mal. Al final de cuentas, ¿no se trata de ser internacionalistas?