La aceptación de la oferta por parte de la junta directiva de Univision Communications, con el voto negativo de los representantes de Televisa y de Venevisión, integrante del venezolano grupo Cisneros, fue confirmado en la noche del pasado lunes.

La compra de la quinta cadena más vista en Estados Unidos incluye además del precio ofertado, la asunción por parte del consorcio de una deuda de 1.400 millones de dólares, según una información publicada en el portal Univisión.com.

La operación recién está en su faceta preliminar, ya que la oferta debe pasar por el tamiz de la asamblea de accionistas y de la Comisión Federal de Comunicación, ente de regulación de Estados Unidos.

De concretarse la transacción, cuyo resolución se espera para fin de este año o principio de 2007, el nuevo consorcio controlará tres cadenas de televisión de amplia influencia en los casi 40 millones de hispano parlantes, 27 canales de TV, 73 emisoras de radio, una empresa discográfica y un portal en Internet (ver más).

La aceptación de la oferta implicó la derrota del grupo Televisa, proveedor de contenidos de la cadena, quien mostró su interés por comprarla desde que en febrero último, Andrew Jerrold Perenchio, anunció la decisión de vender.

Jerrold Perenchio, un empresario que comenzó como agente de "estrellas" de Hollywood, tiene el 11 por ciento de Univisión y la preside desde 1992

La intención de Televisa era recuperar la cadena que había contribuido a crear en la década del ’60 del siglo pasado, que controló durante más de 20 años hasta que se vio obligada a desprenderse. Univisión fue fundada por Emilio Azcárraga, quien entonces encabezaba Televisa en 1961 con el nombre de Spanish Internacional Network (SIN) y estuvo bajo la órbita del grupo mexicano hasta 1986, año que pasó a llamarse Univisión y que tuvo que cambiar de manos debido a que se violaba la legislación de Estados Unidos que impide a un extranjero tener más del 25 por ciento de un medio de comunicación.

Otro que también quedó en el camino fue el venezolano Grupo Cisneros, que posee el 5,5 por ciento de Univisión, cuya estrategia fue unirse a Televisa y a un conjunto de grupos de inversión estadounidenses, pero se retiró algunas horas antes que los mexicanos oficializaran su propuesta.

El consorcio de inversionistas que está junto a Haim Saban está integrado por Texas Pacific Group (TPG), Thomas H. Lee Partners, Madison Dearborn Partners LL y Providence Equity Partners, todos acostumbrados a especular con los negocios redituables, más allá de los rubros, aunque varios de ellos ya incursionaron en los medios de comunicación, lo que puede traer alguna dificultad a la hora de que la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos tenga que dar su visto bueno a la operación (ver aparte).

Univision Communications, a través de sus cadenas de TV por aire Univisión y TeleFutura, y la de cable Galavisión, prevalece en el importante sector de los hispano parlantes residentes en Estados Unidos, que según el último censo ya son 40 millones, representan el 15 por ciento del total de la población, de acuerdo a algunos informes están cerca de generar unos 500.000 millones de dólares anuales y son objeto de negocios publicitarios por 9.000 millones de dólares.

Sin embargo, estas cadenas no sólo contribuye acrecentar el poder económico de sus controlantes, sino también resulta claves para influir en las decisiones políticas si se tiene en cuenta la gran llegada sobre los electores de habla hispana.

Jerrold Perenchio, fue calificado por el diario "The New York Times" como un "gran contribuyente" a la causa del presidente George W. Bush y al Partido Republicano, en un informe donde recuerda que el empresario, quedó en 1992 al frente del consorcio, que también incluía a Televisa y Venevisión, que le compró la compañía a Hallmark en 500 millones de dólares.

Y en esta combinación de medios y poder, habrá que ver cual es el camino que tomará Univisión si la operación finalmente se concreta ya que Saban, uno de los potenciales propietarios, mantiene una estrecha relación con el Partido Demócrata y algunos informes periodísticos sostienen que fue consejero del ex presidente Bill Clinton, y que en 2000 apoyó la candidatura de Al Gore con una donación, nada despreciable, de siete millones de dólares.