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Todos entendían que las cosas debían resolverse de una vez: o mediante un acuerdo que diera estabilidad a los cambios estructurales -consolidando una base amplia de apoyo político-social con un entendimiento con los sectores progresistas de la DC-, o mediante una revolución que avanzara con decisión al socialismo, con dictadura popular y todo. En caso contrario triunfaría el fascismo. Los ministros militares, encabezados por el general Carlos Prats, comandante en jefe del ejército y ministro del Interior desde el paro patronal de octubre de 1972, garantizaban que las elecciones parlamentarias de marzo se realizarían con normalidad y serían claves si el gobierno mantenía o aumentaba la votación: en ese caso, el presidente Allende no podría ser destituido por los opositores.

Entretanto, la situación se complicaba. El mercado negro crecía en forma desatada, aumentaban las presiones norteamericanas y las maniobras conspirativas al interior de las FF.AA., se incrementaban también los enfrentamientos provocados por la derecha. En la Unidad Popular se perfilaban dos bloques: uno integrado por el PS, la IC y el Mapu, al que se sumaba el MIR, y otro formado por el PC, PR, API y el Mapu-OC, que contaba con el respaldo del presidente Allende. El primero se autocalificaba de "polo revolucionario" y motejaba al otro de "reformista".

El resultado de las elecciones de marzo fue sorprendente: el gobierno obtuvo un apoyo de más del 43 por ciento, lo que significaba un alza considerable en relación a septiembre de 1970. Allende no podría ser destituido. Sus opositores entonces decidieron, con el apoyo abierto del ex presidente Eduardo Frei Montalva, buscar la confrontación a fin de provocar la intervención de los militares, que entregarían el gobierno a la DC y la derecha una vez "normalizada" la situación.

Después de marzo de 1973 se multiplicaron los atentados y sabotajes y las presiones a los militares, especialmente contra Prats y los generales constitucionalistas. Aumentó el desabastecimiento, lo que provocó la reacción popular y grandes esfuerzos por poner en práctica un sistema de abastecimiento basado en una canasta popular para derrotar a los especuladores. La derecha impuso la aprobación de la Ley de Control de Armas, que sirvió para iniciar la represión. A fines de junio se produjo el frustrado golpe que encabezó el Regimiento Blindados. Desde ese momento comenzaron formalmente los preparativos para el golpe militar con participación de las tres ramas de las FF.AA. y Carabineros. Poco a poco fueron cubriendo el país las zonas de emergencia dirigidas por los militares que preparaban el golpe. Decenas de marinos fueron procesados y torturados por denunciar la conspiración golpista de la oficialidad naval.

El 26 de julio comenzó un paro de transportistas, amplios sectores de comerciantes, grupos de mineros de El Teniente, estudiantes de la Universidad Católica y colegios profesionales. El 27 de julio de 1973 fue asesinado el edecán naval del presidente Allende por un grupo de ultraderecha. El 23 de agosto, el general Carlos Prats tuvo que renunciar. Lo sucedió Augusto Pinochet en la comandancia en jefe del ejército. Lo demás, es archiconocido.

13 de febrero

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Se acercaba la elección parlamentaria del 4 de marzo. Una larga entrevista al secretario general del PS, Carlos Altamirano, candidato a senador por Santiago, entrega sus planteamientos fundamentales -expresivos del "polo revolucionario"-: avanzar decididamente sin hacer concesiones a la burguesía ni al imperialismo, organizar al pueblo y fortalecer las formas del nuevo poder. En el centro del debate estaba el proyecto impulsado por el ministro de Economía, Orlando Millas (PC), para regular el área social de la economía y cerrar conflictos derivados del paro de octubre de 1972, que tenía la oposición del PS, el Mapu, la IC y el MIR que lo denunciaban como "reformista".

En el análisis político de PF se habla de fracaso de "las medias tintas", ya que el pueblo ha terminado por comprender que "para derrotar al enemigo principal, la conducción reformista no sirve". En primer plano estaba el conflicto del canal de televisión de la Universidad de Chile -canal 9- por cuyo control pugnaban los trabajadores, el gobierno y la Universidad.

27 de febrero

En vísperas de las decisivas elecciones parlamentarias del 4 de marzo, el dilema era evidente. El editorial de PF lo planteaba en estos términos: por tratarse de una situación insoluble en el plano de los acuerdos, debido a la contradicción antagónica de intereses "el marco en que se desenvuelve la situación nacional sólo admite una solución: ¡Todo el poder para los trabajadores!".

Como documento se incluía una separata con la respuesta del MIR al Partido Comunista, que puntualizaba los términos de una larga polémica entre ambos partidos. Se la caracterizaba como la contradicción de las tendencias reformistas con las revolucionarias.

Dos entrevistas entregaban nuevos ángulos para el análisis de la situación: una a Víctor Barberis, miembro del Comité Central del Partido Socialista; la otra, al dirigente de la Izquierda Cristiana, Luis Maira. El primero sostenía que la vacilación proletaria deriva en el fascismo. Maira denunciaba que "la derecha prepara el enfrentamiento". Destacan también en este número el cuestionamiento al supuesto nacionalismo de la derecha y una crítica a la actuación de los tribunales superiores de justicia, especialmente de la Corte Suprema.

27 de marzo

El 43 por ciento de apoyo al gobierno del presidente Allende resultaba altamente esperanzador. Era necesario -se sostenía- no despilfarrar el apoyo con políticas reformistas y conciliadoras, que conducen a la derrota. En la portada aparece la imagen de Oscar Guillermo Garretón, secretario general del Mapu, para enfatizar el planteamiento combativo y es, también, alerta sobre la crisis que dividía al Mapu entre partidarios del "polo revolucionario" de Garretón y el naciente Mapu-Obrero Campesino, dirigido por Jaime Gazmuri, defensor de la política conducida por el presidente Allende. Preocupación fundamental era el tema del abastecimiento y el mercado negro. La canasta popular, una eventual tarjeta de racionamiento así como el control de la distribución, eran temas candentes. En el plano político, la derechización de la DC era consecuencia del fracaso electoral de marzo y el nuevo camino de confrontación elegido. En Argentina, el 11 de marzo los militares eran derrotados por la elección abrumadora de Héctor Cámpora, que significaba el retorno al peronismo.

8 de mayo

La foto de un obrero comunista asesinado por "pandilleros democratacristianos" ilustra el editorial de PF. El análisis político se centra en la necesidad del avance intransigente contra las posiciones de la burguesía y la necesidad de fortalecimiento del poder popular. La Izquierda debe superar tensiones y disputas, se sostiene. "El enemigo al que hay que derrotar es demasiado poderoso, pero es vulnerable con el arma de la unidad y la fuerza de la clase trabajadora".

El viaje del comandante en jefe del ejército, general Carlos Prats, a Europa Occidental y a la Unión Soviética abría perspectivas interesantes. El problema de la salud y el permanente obstruccionismo de la burguesía en el Colegio Médico, ocupan las páginas centrales. Se incluye un duro ataque al contralor general Héctor Humeres, por su compromiso con la derecha, y una crítica a las posiciones de los obispos que cuestionaban el proyecto de Escuela Nacional Unificada (ENU) que preparaba el gobierno.

3 de julio

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Este número de PF circuló tres días después del alzamiento del Regimiento Blindados, que pretendió iniciar un golpe de Estado que se vio frustrado por la decidida actitud del general Prats y los mandos de la guarnición de Santiago. Al mismo tiempo, se produjo una enorme movilización popular en defensa del gobierno: se expresó en la toma de fábricas y empresas y en el fortalecimiento de los cordones industriales. El tema de las fuerzas armadas era central. Un trabajo del senador socialista Raúl Ampuero, "Las fuerzas armadas en la política chilena", se acompañaba como separata. Igualmente se incluía un suplemento extra, titulado "Dictadura popular: único remedio contra los golpes de Estado".

Otros temas también atraían la atención de PF: uno referido al área social en la industria de los medicamentos y un reportaje a la represión en Cautín, descrita como "la región del fascismo devoto". Destaca una crítica a los obispos por su actitud vacilante frente a las políticas del gobierno. Igualmente una crónica sobre Uruguay, donde el presidente Bordaberry y los militares consumaban un golpe de Estado anunciado hacía tiempo.

14 de agosto

Con reminiscencias del octubre rojo de 1917, el titular centraba la atención en las fuerzas armadas, en concordancia con un reportaje acerca de cómo el golpismo empujaba a la represión a las fuerzas armadas. La situación se agravaba. La Ley de Control de Armas era utilizada por militares y carabineros para allanamientos brutales en fábricas, poblaciones y hasta cementerios. El reportaje de PF entrega antecedentes documentados de oficiales que ya se destacaban en la represión. Se publica también un trabajo que devela antecedentes del asesinato del comandante Arturo Araya Peeters, edecán naval del presidente Allende. Daba cuenta de las maniobras de Carabineros y la derecha para culpar al gobierno y a la embajada de Cuba del crimen cometido en la madrugada del 27 de julio, implicando incluso a uno de los jefes del GAP y manipulando la información disponible. La crónica entrega los nombres de los integrantes del comando asesino, ligados a la ultraderecha y a círculos navales, que fueron puestos a disposición de la justicia militar.

11 de septiembre de 1973

Fue el número que alcanzó a circular en las primeras horas de ese día. Desde muy temprano, radios y medios de Izquierda fueron copados por los militares. No parece haberse percibido el verdadero grado de inminencia del golpe. Dos largos artículos, de Lucía Sepúlveda y Héctor Vega, se refieren al control militar existente en el sur del país, en las entonces provincias de Cautín y Osorno. Las páginas centrales contienen una entrevista a un suboficial del ejército no identificado, que da luz sobre lo que ocurría en los cuarteles, dejando entrever la posibilidad de resistencia interna o incluso de división en caso de golpe de Estado. Un recuadro se refiere a la inmensa manifestación popular del 4 de septiembre, señalando que se imponía una conducción que "esté a la altura del coraje y magnitud de esa fuerza social" dejando de lado el reformismo que había demostrado su inutilidad. Seguía en primer plano el tema de las torturas sufridas por los marinos detenidos por denunciar la conspiración golpista. Un artículo sobre Manuel Rodríguez, caudillo popular, daba cuenta de la cercanía de las Fiestas Patrias. Un artículo de Clotario Blest, acompañado de estadísticas, informaba del nivel de organización sindical de los trabajadores. Registraba 6.495 sindicatos con 775.945 afiliados