La Misión de Observación Electoral Internacional nace en el 2006 de una iniciativa de la sociedad civil colombiana ante un nuevo escenario electoral: por primera vez en el siglo XX se permite en Colombia la reelección presidencial inmediata. Además, la Ley 996 de 2005 (Ley Estatutaria de Garantías Electorales), mediante la cual se reglamenta la reelección, se fijan reglas de financiamiento de las campañas y de acceso a los medios de comunicación, entre otras cosas, invita a la presencia de una veeduría internacional para acompañar el proceso electoral[1].

Así, la MOE, corporación conformada por un importante número de organizaciones sociales y no gubernamentales colombianas, decide acompañar todas las etapas del proceso electoral presidencial mediante una observación rigurosa, objetiva, autónoma y conforme a los estándares internacionales, propendiendo por un ejercicio comicial ceñido a los principios de transparencia, seguridad y confiabilidad. En apoyo a esta labor,la MOE invita a 15 delegados internacionales representantes de diferentes sectores de la sociedad civil internacional (académicos, periodistas, políticos, funcionarios y responsables de organizaciones sociales) a conformar el grupo internacional de la misión de observación.

La MOE internacional, con la acreditación oficial del Consejo Nacional Electoral Colombiano (órgano institucional encargado de la organización de las elecciones) actuó en nombre de la ciudadanía y la democracia, poniendo al servicio de las garantías electorales, sus ojos y oídos para reportar hechos y/o posibles irregularidades observadas durante los comicios. En la realización de esta tarea, el grupo asumió la responsabilidad de respetar el código de conducta para observadores internacionales[2], es decir tener una mirada neutral e imparcial.

Durante los días previos a las elecciones (25, 26 y 27 de mayo de 2006) los delegados internacionales recibieron una capacitación por parte de académicos y analistas colombianos. En este espacio se dieron a conocer y se discutieron algunos de los fenómenos que hay que tener en cuenta para entender la situación política y electoral colombiana, como lo son la influencia de los actores armados en proceso electoral, la reconfiguración del mapa político a partir del fin del bipartidismo, el surgimiento del “uribismo” y la conformación de una nueva izquierda colombiana liderada por el Polo Democrático Alternativo.

A su vez, se llevaron acabo una serie de reuniones con representantes del gobierno y candidatos de los principales partidos políticos; en estas, se vieron reflejadas algunas preocupaciones con respecto a la situación de seguridad en las elecciones, las posibilidades de fraude en zonas de influencia paramilitar (departamentos del Cesar y del Magdalena sobretodo), los traslados masivos de mesas de votación que impediría a poblaciones aisladas ir a votar y la inequidad en la cobertura mediática de las campañas políticas.

El desarrollo de la observación: metodología y conclusiones

Para la realización del ejercicio de observación de la jornada electoral del 28 de mayo, la misión optó por visitar varios puestos de votación en distintas localidades de Bogotá y Cartagena, escogidas por sus características socioeconómicas particulares. En Bogotá, se observaron tres puestos de votación en la localidad de Usaquén (Unicentro, Buena Vista, Colegio Agustín Fernández) y tres puestos en la localidad de Ciudad Bolívar (Arbolizadora Baja, Colegio Lara Bonilla, San Francisco). En Cartagena, los observadores fueron a visitar 8 puestos de votación en distintos sectores de la ciudad. Se observó la actividad dentro y fuera de los puestos de votación, así como la situación de orden público en las ciudades, y se realizó un seguimiento al proceso de conteo en distintas mesas de Corferias, el centro de votación más importante de Bogotá.

La información fue recopilada a través de tres formularios distintos: un formulario de observación del ambiente general, uno de observación de los puestos y de las mesas de votación en la mañana, y uno específico de observación del cierre y el conteo de las votaciones[3]. En cada puesto de votación los miembros de la MOE Internacional estuvieron acompañados por observadores de la MOE nacional, habitantes de las respectivas localidades visitadas.

Este ejercicio de observación dio lugar a algunas conclusiones de orden técnico y a otras de orden más general.

Con respecto al desarrollo técnico de las elecciones, la MOE internacional llegó a las siguientes conclusiones:

Ø En Bogotá y Cartagena las elecciones se desarrollaron en un clima tranquilo y sereno; esto pudo constatarse a la vez por fuera y por dentro de los 15 puestos de votación visitados, incluyendo Corferias.

Ø La organización electoral no siempre garantizó el secreto del voto. En efecto, de manera general los cubículos no tienen un aislamiento suficiente por ser construidos de forma triangular. En Buena Vista (Usaquén), la proximidad de las urnas hizo que un votante se equivocará al depositar su voto en la urna de la mesa de al lado. En Lara Bonilla y San Francisco (Ciudad Bolívar) el hacinamiento permitía ver los votos expresados.

Ø Se evidenció la falta de criterios uniformes y de normas claras con respecto a la selección y el proceso de sustitución de jurados. En la apertura de los puestos de votación, hubo jurados ausentes; en el Colegio Agustín Fernández (Usaquén) por ejemplo, faltaban 12 jurados. En esos casos, los representantes de la Registraduría (órgano de organización electoral) recurrieron a los remanentes, a ciudadanos al azar o dejaron las mesas con solo dos jurados de los tres exigidos por la Ley electoral.

Ø Algunos testigos electorales sobrepasaron sus funciones al acercarse a hablar con los votantes. Así mismo, se les vio aproximarse demasiado a los cubículos, incluso sosteniéndolos o apoyándose sobre estos. En Unicentro (Usaquén), en la mesa № 22 había tres testigos del partido “Primero Colombia” a menos de un metro del cubículo. Además, no siempre se podía identificar a los testigos electorales por la falta de visibilidad de su identificación.

Ø Con respecto a la tinta indeleble, medida dispuesta para certificar el voto, esta se utilizaba en algunos puestos de votación mientras que en otros no. Esta falta de claridad en el procedimiento evidenció un conflicto entre las normas de la Registraduría y las de la Procuraduría, situación que incluso los medios expusieron.[4]

Ø En Ciudad Bolívar, circularon buses para facilitar el desplazamiento de los votantes identificados con la consigna de campaña del candidato – presidente (“Adelante Presidente”).

Ø En el momento del conteo se observó que en algunos casos hubo poca coordinación, y sobretodo, incumplimiento del orden del proceso que los jurados debían seguir. En la mesa № 621 de Corferias, por ejemplo, se procedió a la clasificación de tarjetones según el candidato antes de destruir los tarjetones y certificados sobrantes y antes de contar el número de votantes y de tarjetones.

Ø Se notó una falta de organización y por lo tanto falta de transparencia a la hora de la recolección de las actas de escrutinio. La Registraduría no estaba siempre disponible para recibir a tiempo los sobres que contienen los tarjetones. En Corferias vimos a varias personas desplazarse con los sobres abiertos sin saber donde dejarlos.

Por fuera del marco técnico de la observación, la MOE Internacional quisera resaltar algunas inquietudes que suscitó el desarrollo de las elecciones presidenciales en Colombia.

En primer lugar, el comportamiento de los ciudadanos (jurados, votantes, funcionarios públicos, militantes de partidos políticos) demostró cierta falta de sensibilidad hacia la importancia y el significado de las elecciones. Esto conlleva a una desacralización del voto que se manifiesta en la atención insuficiente prestada por el conjunto de los actores del proceso electoral: descuido de las urnas, manejo negligente de los tarjetones, afán y poco rigor en el proceso de conteo. Estas faltas identificadas en los puestos observados, pueden dar pie a irregularidades y/o prácticas fraudulentas.

En segundo lugar, se notó la falta de información por parte de los ciudadanos en cuanto a la operación del voto. No se ofreció la suficiente pedagogía electoral a los ciudadanos.

Si bien es cierto que en los puestos observados por la MOE Internacional se presentó un ambiente sereno y tranquilo, no se puede negar el hecho de que las elecciones se desarrollaron en un contexto de conflicto armado donde la presencia de los actores armados, en algunas regiones, tiene una influencia que puede vulnerar la libertad del votante. Esta inquietud queda presente en el marco de misión de observación internacional. Habría que revisar los resultados de investigaciones, denuncias y reportes que se refieran directamente a esta problemática.

[1] Ley 996 de 2005 de garantías electorales. Artículo 36. Condiciones especiales. “El Gobierno nacional por iniciativa propia o a petición del Consejo Nacional Electoral o de un candidato inscrito a la Presidencia de la República, solicitará la presencia de una veeduría internacional que acompañe el proceso de elección en dichos puestos de votación, por lo menos quince (15) días antes de la fecha de los comicios. Los puestos de votación que tendrán presencia de la veeduría internacional, serán concertados por el Consejo Nacional Electoral y los partidos, movimientos políticos, movimientos sociales, y grupos significativos de ciudadanos que hayan inscrito candidato a la Presidencia de la República”. [2] Declaración de principios para la observación internacional de elecciones; división de la Asistencia Electoral de las Naciones Unidas, 27 de octubre de 2005, Nueva York.

[3] Los formularios fueron escritos por la MOE nacional según los criterios jurídicos de observación.

[4] Ver:

http://eltiempo.terra.com.co/proy_2...