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El cardenal Norberto Rivera Carrera, Felipe Calderón Hinojosa y el ministro Arján Singh, durante el encuentro del candidato panista con líderes religiosos
Foto Roberto García Ortiz / La Jornada

«No aceptaré chantajes ni amenazas», sentenció el panista Felipe Calderón, quien advirtió que tampoco teme a que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) haga un recuento de votos sólo en los casos específicos en que haya causa legal y motivación suficiente.

En respuesta al llamado de su contrincante Andrés Manuel López Obrador a la resistencia civil pacífica, y a la convocatoria dirigida al candidato blanquiazul para que acepte un nuevo conteo voto por voto, el michoacano señaló que nadie puede pretender ganar en las calles lo que no obtuvo en las urnas, y consideró que sería una regresión autoritaria el no respetar el voto que los mexicanos emitieron el pasado 2 de julio.

Después de una semana de mantener un perfil discreto con actividades privadas, Calderón reapareció ante los medios de comunicación para reivindicar su trayectoria de lucha democrática y exigir que se acepte sin ningún pretexto el resultado del conteo de los sufragios que ya se hizo, y las resoluciones tanto del Instituto Federal Electoral (IFE) como del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Encuentros variopintos

Sin el aval del tribunal electoral y como si fuera ya presidente electo, sostuvo diversas reuniones a lo largo del día. Primero, con el Consejo Interreligioso de México, encabezado por el cardenal Norberto Rivera Carrera; después, con los ganadores de las elecciones para gobernador en Guanajuato, Juan Manuel Oliva; Jalisco, Emilio González Márquez, y Morelos, Marco Antonio Adame.

Por la noche, se reunió a tomar un café con el ex canciller José Angel Gurría, actual secretario de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Este martes sostendrá varios encuentros con sindicatos obreros.

Al término de la entrevista con los próximos mandatarios, Calderón se refirió a los señalamientos hechos por López Obrador durante la movilización del domingo pasado.

En su antigua casa de campaña de la calle Sacramento, en la colonia Del Valle, dijo que al igual que millones de mexicanos los panistas quieren que se respeten la voluntad popular y la decisión que los ciudadanos ya tomaron en las urnas. ’’Eso, y no otra cosa, es la verdadera defensa de la democracia’’, expresó.

Como ha venido haciendo en los últimos días, condicionó el recuento de los votos a que haya causa legal. Según el panista, no tiene temor a este hecho, porque no hará sino corroborar el triunfo contundente que dijo haber obtenido el 2 de julio.

Fue cuando aludió a las referencias de López Obrador a sus familiares. ’’Es por mis hijos y por los hijos de todos ustedes, por los hijos de todos los mexicanos, por su futuro, que no aceptaré chantajes ni amenazas. He luchado toda mi vida porque en México haya elecciones libres y por eso seguiré defendiendo el voto de los mexicanos.’’

En su mensaje, el panista explicó que anhela vivir en un México en paz, bajo el imperio de la ley y donde todos los ciudadanos puedan estar tranquilos.

Calderón Hinojosa platicó durante hora y media con los panistas que ratificaron los bastiones del blanquiazul en el Bajío y que son identificados con las corrientes más conservadoras, como El Yunque.

Sin contar con el aval del tribunal electoral, hizo planes con los futuros gobernadores y les prometió impulsar todo tipo de obras de infraestructura carretera, presas, programas sociales, lo mismo que ser un ’’presidente federalista’’.

En el mismo tono hablaron sus compañeros de partido: Oliva, ganador de la elecciones en Guanajuato, se solidarizó con ’’nuestro presidente Felipe Calderón’’, mientras que el jalisciense González Márquez lo llamó ’’presidente electo’’ y declaró que después del 2 de julio ya estaban ’’dándole vuelta a la página’’.

Aun cuando el triunfo de Adame en Morelos se está tambaleando por las impugnaciones del Partido de la Revolución Democrática, habló como si ya fuera mandatario estatal y expresó su alegría por estar con el ’’próximo presidente’’.

No mezclar religión con política

No fue el único acto en que Calderón se presentó como si fuera presidente electo. Por la mañana estuvo con una decena de integrantes del Consejo Interreligioso de México, entre los que se encontraban su presidente, el cardenal Norberto Rivera Carrera, pero era notable la ausencia de Antonio Chedraui, arzobispo de la Iglesia ortodoxa.

Al término del encuentro privado, que tuvo lugar en un hotel de Paseo de la Reforma, el candidato panista -que profesa la religión católica- se comprometió a fortalecer el Estado laico y a que en su eventual gobierno no habrá confusión entre religión y política. En esa línea aseguró que se puede tener un credo determinado, sin que esto implique trasladarlo a esa profesión al cargo público; tampoco la promoción de una creencia específica, ni la persecución o prohibición de alguna otra.

Ofrece ser un presidente promotor de la tolerancia

Ante los jerarcas religiosos ofreció que será un presidente incluyente y promotor de la tolerancia y, por esa razón, refrendó su voluntad de diálogo con todas las fuerzas políticas y sociales, con todos los actores de la sociedad sin importar su preferencia partidista, credo, la comunidad a la que pertenecen o la religión que profesan.

Reconoció la labor de este consejo, que en enero generó polémica cuando logró firmar un acuerdo con el Instituto Federal Electoral para promover el voto, al señalar que ha hecho una contribución a la vida democrática del país.

Para justificar su agenda de actividades, Calderón Hinojosa aseguró que no tiene tiempo que perder y por eso seguirá trabajando ’’intensamente’’ para que el inicio de su gobierno sea como lo esperan los ciudadanos. Como lo hizo desde que el Instituto Federal Electoral lo declaró ganador, trató de hacer suyas las propuestas de sus contrincantes para abatir el desempleo, la pobreza y la inseguridad.

En la charla también participaron los religiosos Alvaro López, de la Iglesia Luterana; Abner López, Presbiteriana; José Sarabia, Ortodoxa; Alina Morales y Francisco Zúñiga, de la Comunidad Budista; Arján Singh S, de Darmah de México; Tomás Hidalgo y Sebastián Sánchez, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, y Miguel Zacarías, de la Iglesia Anglicana.

La reaparición del michoacano en la escena pública fue explicada por Josefina Vázquez Mota, responsable de los enlaces políticos, como el inicio de una agenda de ’’interlocución, de pluralidad e inclusión’’ que sostendrá con diversos sectores políticos y sociales.

Por la noche, el abanderado panista a la presidencia también platicó por espacio de una hora con José Angel Gurría Treviño, ex secretario de Relaciones Exteriores del gobierno de Ernesto Zedillo, y actual titular de la OCDE, pero ninguno de los dos quiso comentar los detalles de la conversación. A lo que sí accedieron gustosos fue a posar para camarógrafos y fotógrafos.

Hoy, Felipe Calderón sostendrá varias reuniones con el sector obrero; primero con sindicatos independientes y después con el Sindicato Unico de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana. Concluirá su agenda con integrantes del Congreso del Trabajo.

Fuente
La Jornada (México)