En una entrevista con la ANC, el periodista destacó la importancia de los medios alternativos en la batalla de ideas, pero también advirtió las dificultades desde el campo popular para valorar debidamente este tipo de iniciativas.

- ¿Cuál es la diferencia que encuentra entre trabajar en medios comerciales masivos a hacerlo en los alternativos?

- La libertad, que no se paga con nada. Es algo así como un doble sueldo. De todas maneras no puedo decir que tengo un mal recuerdo de mis trabajos en los medios comerciales, en el sentido en que cada vez que me plantearon la censura me fui. A veces me iba a la nada, y otras veces a tratar de iniciar algo.

En un medio comercial ganás un sueldo, tenés un patrón y a veces la posibilidad de hacerte conocido. Pero ése mismo patrón es el que te censura y tenés que manejar tu propia autocensura. En los medios alternativos no ganás plata pero no tenés censura y así podés hacer, decir, proponer y buscar temas de análisis con una libertad que no te dan los medios tradicionales. Creo que desde los medios tradicionales, si no te convertís en un soldadito servicial y sos inteligente también podés colar mensajes.

- ¿Qué opinión le merece la actuación del periodismo en sucesos como las invasiones a Irak y Afganistán, los bombardeos sobre el Líbano o la supuesta “transición hacia la democracia” en Cuba debido a la enfermedad de Fidel Castro?

- Creo que estamos en una etapa en la que las experiencias comunicacionales alternativas están siendo cada día más importantes para equilibrar la información que existe alrededor de ciertos temas. Lo que ocurrió en Venezuela durante el golpe de Estado contra (Hugo) Chávez es un muy buen ejemplo. También está la experiencia de radio La Luna en Ecuador, la del MST de Brasil, Nuevo Mundo de Chile o la del canal de TV libanés que los israelíes intentaron destruir varias veces con estos bombardeos y no lo lograron. Esa es una gran medida de lo que significan los medios alternativos. Siempre los medios buscaron la forma de participar en la vida política y social de un país.

Hugo Chávez, que de esto debe saber poquito más que nosotros, anunció hace poco tiempo que va a incrementar el apoyo a los medios alternativos. Por ejemplo, allá en Venezuela, nuestra edición de “Resumen Latinoamericano” vende cerca de 20 mil ejemplares, pero no por suscripción, se venden en la calle. Y esto no sólo pasa con nuestro medio, pasa con otros. Esto indica el grado de comprensión que existe en esa sociedad de que los grandes medios de comunicación son gorilas y antichavistas.

- Hablando de experiencias de comunicación alternativas, ¿qué opinión tiene con respecto a la salida al aire de TeleSur?

- Lo de TeleSur significa un avance impresionante, que evidentemente genera resquemores en los países, porque sino el informativo iría en horario central. Pero me parece que lo más importante de la salida de TeleSur es cómo deja en evidencia al resto de los informativos. Deja en claro todo lo que no se cuenta en esos espacios que deberían ser precisamente para informar.

La gente necesita empezar a recibir la información que no tiene. Después tiene que empezar a acostumbrarse a escuchar a hablar de otros temas. Nos pasa incluso con los locutores en la radio de Las Madres, que no estaban acostumbrados a mencionar nombres islámicos o a hablar de países como Sri Lanka.

- ¿Cómo considera que influyen y deben influir los medios alternativos en la batalla de ideas?

- Hay un gran camino que recorrer en ese plano. La población recibe una carga diaria de desinformación o información manipulada que es tremenda, sobre todo en cuanto a las imágenes. Si hay algo que trabaja muy bien sobre la cabeza de la gente, esas son las imágenes. Si desde nuestros medios trabajamos con inteligencia y claridad para explicarle a la gente de qué se trata lo que nos están contando desde el “otro lado”, estaremos trabajando a favor de la batalla de ideas. Cuba en ese sentido es un ejemplo innegable. Allí se utiliza a la televisión para educar, para informar, para organizar... y eso se puede hacer en cualquier país del mundo.

En Argentina, por ejemplo, se le renovaron las licencias de explotación a los medios en algunos casos hasta el año 2025. No es un tema menor. A mí esta decisión me parece suicida. Si uno quiere avanzar, como lo hacen Evo (Morales, presidente de Bolivia), Chávez o Fidel, tarde o temprano sobre los medios tenés que caer. Es una pelea que no se puede perder, porque en la batalla de ideas los medios juegan un papel indispensable.

- ¿Qué tipo de ideas o de conceptos maneja a la hora de trabajar en su propio medio de comunicación?

- En “Resumen Latinoamericano” trabajamos con cerca de treinta colaboradores en todo el mundo. Se hace un metro patrón de un sumario, de ahí en más cada uno empieza a tirar y a trabajar en ideas relacionadas hasta llegar al típico sumario. Pero básicamente hacemos eje en el hecho de contar experiencias. Esto es importante porque cuando un periódico como el nuestro llega a muchos países, las experiencias que se cuentan deben ser universales. Es decir, que si le contamos a alguien en Brasil o en Colombia acerca de la experiencia de los trabajadores de Zanón, se va a entender.

No le damos aire a las batallitas que haya en un país o en otro entre los partidos de izquierda o entre organizaciones, pero sí les damos el espacio para que cuenten qué es lo que están haciendo con respecto a diferentes temas o las propuestas que tengan al respecto. Trabajamos mucho en las entrevistas que tengan que ver con la situación en América Latina y Europa, y además le damos mucho espacio al mundo árabe, en donde se está construyendo una alternativa de enfrentamiento al discurso único.

- ¿Considera que desde el campo popular se ha asimilado la necesidad de desarrollar herramientas de comunicación propia?

- ¡No, todavía no! Somos marcianos los que hacemos esto. La izquierda mundial todavía no se ha dado cuenta del valor tremendo que tiene desarrollar medios de comunicación alternativos. El mundo progresista todavía subestima la comunicación propia, por eso es para destacar lo que hace Chávez en este plano. Además se tiene la idea de que desarrollar algo propio siempre implica mucho dinero. “Resumen” se autofinancia completamente. No ganamos, pero no perdemos.

- ¿Cuál cree que es el disparador para hacer comunicación propia?

- Creo que lo cultural es muy importante. También son factores fuertes lo político, lo social y lo económico.

- Hablando de la resistencia cultural, política, económica y social, ¿qué análisis hace de la situación interna y externa de Estados Unidos?

- Ellos están huyendo hacia adelante y golpean como golpean porque están débiles. Creo que están muy tocados y están muy necesitados de cosas esenciales que no tienen, y no hablo sólo del petróleo o el agua. Estaban acostumbrados a que todo el mundo les rindiera pleitesías, y ahora sólo les queda una comparsa de alcahuetes, como la Unión Europea y algunos gobernantes. Ya no pueden engañar más con el cuento de la democracia.

E incluso cuando quieren imponerse por la fuerza tampoco pueden. No pueden en Irak, ni con Irán, ni con Corea del Norte, ni con Cuba, ni con Venezuela, ni con Colombia, y a Bolivia que la tenían como a la niña mimada por el tema del gas ya la perdieron. Y tarde o temprano tendrán que confrontar contra su gran enemigo, que es China.