Ese manifiesto lo rubricaron nueve Premios Nobel, incluido el también argentino Adolfo Pérez Esquivel (Paz), y figuras de la cultura, la política, la literatura, el arte, la ciencia y el deporte.

"Quienes soñamos para nuestros propios países una independencia política y económica no podemos menos que apoyar el esfuerzo por conservarla que, desde la Revolución, sostiene todo el pueblo cubano", subrayó el autor de Un día de gracia, Memoria y De amor y de sangre.

Con su último CD "Fénix" aún sonando en varias emisoras del país sudamericano, Heredia sobresale por una obra que durante la dictadura militar que gobernó Argentina devino importante arma de aliento y de denuncia de las violaciones a los derechos humanos. Su canción "Informe de la situación" lo consagró como un excepcional cronista de las vivencias de una generación y de un país sacudido por las hordas castrenses que apoyaron y estimularon los gobiernos estadounidenses de entonces.

Por lo mismo, Heredia asegura que "firmaría (una declaración de respaldo) por Cuba y por cualquier otro país del mundo que defienda sus derechos soberanos".

Al comentar la más reciente amenaza del gobierno de George W. Bush contra la isla, como parte de un plan para la supuesta transición democrática, el también escritor (Alguien aquí conmigo) condenó toda pretensión de socavar el proyecto revolucionario.

"Cualquier intento de agresión, tanto militar como político en contra de los deseos de la mayoría del pueblo cubano, representa un acto violatorio de todo el derecho internacional", opinó en alusión a un anexo secreto del también conocido Plan Bush.

Agregó que no oponerse a cualquier intención extraña de torcer ese derecho, implica la aceptación de cualquier tipo de violación "en todo el territorio de nuestro continente".

"La independencia política y económica de nuestros pueblos debe ser respetada y defendida", enfatizó Heredia, cantautor de Canto a la Poseía, Solo quiero la vida, Carta de un naufrago, Mientras Tanto, Muchacho campesino y Sabes, aquí estamos, América.

Después de sus comienzos acompañando al catalán Joan Manuel Serrat, con 22 años de edad, el trovador ya era reconocido popularmente y emprendió el primer periplo latinoamericano, codeándose con grandes como Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa.

También unió su voz a las del cuarteto Zupay, César Isella, los cubanos Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Vicente Feliú, así como a las de Alberto Cortez, Facundo Cabral, Andrés Cepeda, Charly García y León Gieco, con quien acopló un dúo memorable.

Su visión de la problemática política del continente la afianzó más después de conocer personalmente al presidente chileno Salvador Allende, quien al parecer lo animó a musicalizar poemas de Neruda.

Su quehacer como juglar también lo alterna con la narración escrita y con una fuerte labor en defensa de los pueblos indígenas en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, y de la paz mundial en el Llamamiento por los 100 para seguir viviendo.

# Agencia de noticias Prensa Latina (Cuba)