Esta mañana, muy temprano, con júbilo de profesional consumada, la relacionista pública de San Dionisio Romero Seminario, el banquero de los banqueros, Pilar Mazzetti Soler, oficialmente ministra del Interior, anunció que las juntas vecinales del Callao tenían sus equipos gracias a la magnanimidad del individuo de marras. Es decir, con pompa oficial y cobertura en todo el país, el empresario modelo, arquetipo de honestidad y símbolo de los hombres de negocios del Perú, San Dionisio Romero Seminario ¡volvió a las andadas en el gobierno del señor Alan García Pérez!

Nadie podría creer en su sano juicio la previsible respuesta estúpida que sólo San Dionisio Romero Seminario podía ayudar a las juntas vecinales del Callao. Eso sería un insulto más de los muchos que en apenas cinco semanas, una sinfonía fallida en descalabros y desconciertos, viene otorgando al pueblo peruano una administración que se parece, cada día más, a la anterior. Veamos.

¿Quién estuvo al lado del presidente Toledo cuando se hizo conocer al país la firma del TLC con Gringolandia? ¡Nada más y nada menos que San Dionisio Romero Seminario! Y con él varios de sus chacales súbditos muy bien pagados por él. Esta mañana el país tomó nota que el intachable banquero de los banqueros ha puesto su mano bienhechora a favor de las juntas vecinales del primer puerto nacional.

Si no fuera por el dinero que compra jueces, alquila ONGs y sus venales vectores intelectuales, fleta menúes diarios a periodistas mermeleros, coacta empresas vía trámites bancarios y financieros de todo orden, San Dionisio Romero Seminario, el que decidía la suerte de múltiples negociados con Vladimiro Montesinos, debería estar tras las rejas. Pero en Perú le tienen miedo, sus millones convencen y persuaden que no es buen proceder denunciarlo o sacarle los estropajos al aire.

Pocos años atrás, 2002, desde Dignidad, nos cupo el inmenso placer ético de dar cuenta al país cómo San Dionisio Romero Seminario se había hecho dueño de US$ 150 millones de dólares, robándole a una prima hermana y manipulando un testamento en Piura con la complicidad inmoral de un notario público. ¡Ningún diario, canal o radio se tomó la molestia de verificar si lo que habíamos escrito era o no cierto! ¡Por supuesto, el interesado, San Dionisio, pretendió darse por no enterado aunque le recordó a Carulla que él pagaba muy bien por el silencio de los alquilables! Como no estábamos, y no estamos, en esa categoría cívica en el Perú, hoy volvemos a dar cuenta de lo ocurrido esta mañana. Y son, por lo menos 5 a 10 las carátulas, en Dignidad y Pura Verdad, las que hemos dedicado a este tipo.

El camaleonismo de San Dionisio Romero Seminario es asombroso. Ayer nomás aparecía en vídeos con Vladimiro Montesinos durante el gobierno delincuencial de Kenya Fujimori. Luego se las arregló para hacer más millones durante la administración de Toledo. Con apenas cinco semanas, una ministra, eficiente relacionista pública, se encarga en el mandato de Alan García Pérez, de notificar a la opinión del país que ¡San Dionisio is back again! ¿Será esta una constante en los 5 años que faltan?

San Dionisio no da nada gratis. Los insultos que profiere, cada cinco minutos, recordando a las progenitoras de sus más íntimos lacayos, los paga muy bien. Ha anestesiado socialmente a su entorno y su divisa es el dólar que compra conciencias urbi et orbi. ¿Cuál es el nuevo convenio esta vez en trueque, simétrico o asimétrico, por el equipamiento de las juntas vecinales chalacas? ¿De qué se trata esta vez y quiénes son los que están vigilando este regreso con cámaras y relacionista pública incluidos, San Dionisio?

¡Una genuina desverguenza ante la mudez de los partidos y de los medios de comunicación!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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