¿Por qué Los Señores?

Pasamos por nombres desquiciados, estúpidos, como el Gordo Flash o La Voz del Aura; cualquier cosa. Había gente que nos mandaba listas de opciones por mail y cuando logramos un mínimo consenso, buscamos los fundamentos. Veníamos de ser Los Balbis, de ser un grupo que se llamaba como uno de sus integrantes -algo muy personalista-, entonces Los Señores era algo así como reconocernos como anónimos. Y también tiene que ver con nuestras formas, con nuestra manera de pararnos en el escenario; con asumir nuestros compromisos.

¿Cómo fue el proceso de mutación de Los Balbis a Los Señores?

Muy natural: dialogamos todo lo que hacía falta y al otro día seguimos ensayando. En el momento que al grupo le cayó la ficha, que nos dimos cuenta de que queríamos largarnos solos, se lo planteamos a Alejandro; y una vez que se fue decidimos a qué hora ensayábamos al otro día.

¿Por qué quisieron dejar de ser Los Balbis?

Sabíamos que queríamos laburar de otra forma, sin estrellato de nadie en especial. No era que todo estaba manejado por él, pero el último si o no le pertenecía. Había incluso mucha ebullición artística; abajo habían muchos colores para que mostremos cada uno de nosotros y no había espacio para hacerlo. Ahora con el tiempo podemos hacer una mirada más copada de todo eso. Viste cuando se dice que hay una mirada eurocentrista del mundo? Bueno, nosotros teníamos una visión balbiscentrista de las cosas. Había mucho endiosamiento con él.

¿Ya no hay un líder en la banda?

El liderazgo puede rotar, esa es una de nuestras premisas escénicas. Sabemos dónde están las virtudes y las bajezas de cada uno, dónde sos un colgado y dónde estás pila, y con eso manejamos los turnos de protagonismo.

¿Cómo fue la primera vez de Los Señores?

Éramos Los Balbis sin Balbis. Teníamos la misma pilcha, el mismo repertorio. Y como nos dimos cuenta de que no queríamos eso, nos guardamos y estuvimos seis meses sin tocar en vivo hasta encontrar una identidad e incorporar .

Tocaron como teloneros de Árbol, coristas de Bersuit Vergarabat, La Vela Puerca; frente a miles de personas.

El hecho de estar cantando en Obras, en el Luna Park, lleno, con miles de pibes enfrente fue una experiencia enorme; estuvo buenísimo. Pero sabíamos que eran cinco minutos prestados, que esa gente era de otra banda. A la salida esperábamos el bondi en la esquina del Luna Park y los pibes nos gritaban desde el auto: -Eh, aguanten los balbis... y nosotros levantábamos las manos desde la parada. Lo que pasa es que debutamos en La Trastienda, y después vino el Luna Park y el Quilmes Rock y Niceto; era como una burbuja. Nunca habíamos pasado la etapa inicial de banda under, y dijimos: -Hagamos esa etapa, es natural. "Vamos a escuchar qué somos nosotros, qué queremos hacer", y ahí empezó otra cosa.

¿Todos son oriundos de la murga?

En cierta medida sí, todos estábamos en murgas porteñas que empezaron a laburar con arreglos corales más montevideanos y de ahí nos fuimos conociendo. Al principio éramos 22. Pero también venimos de otros estilos; él tenía una banda de Rock, él también...¿Vos qué eras?

- Yo jugaba al fútbol, bromea uno y provoca la risa del resto.

Si vos escuchás una murga uruguaya y escuchás a Los Señores, las rítmicas no tienen nada que ver; acá no suena el candombe ni la marcha camión. Lo único emparentado pueden ser los coros (aunque con sonoridades e impostaciones diferentes) y la actuación de manera colectiva; pero ahora nuestra música se relaciona más con otros estilos que con la murga (rock, reggae, rumba flamenca), se ha sumado la cuestión instrumental y eso te abre otros mundos.

¿Se paró con la hegemonía del Rock? ¿Éstá sonando más el ritmo rioplatense?

Si, hay algo de eso y también los grupos se abrieron a otros estilos. Rubén Rada dice que la primer banda que hizo algo parecido a la murga uruguaya fue Los Piojos. Aunque el quiebre lo dio Bersuit cuando fue a la fuente e incorporó a un coro murguero de Uruguay.

¿Viven de la música?

Nos encantaría vivir de esto, tenemos el deseo y el convencimiento de que va a pasar. Pero no sabemos si dentro de dos o diez años.

En marzo del año que viene llega el primer disco.

Sacamos el disco porque ya tenemos un repertorio y, sobre todo, porque encontramos a la persona indicada, ya que no buscábamos un productor artístico de renombre que nos invente el sonido. Entonces apareció Jorge Sad, un músico que no se dedica a producir bandas sino música experimental, pero que captó y respetó lo esencial de nuestra propuesta, y hubo mutuo enamoramiento. Queremos hacer todo de manera independiente y en eso estamos.

¿Se puede?

No somos fundamentalistas de la independencia, pero es distinto si te agarran cuando sos un pollito y te dicen: -si antes sonabas rin ahora vas a sonar ran. Sería desonesto que digamos que nunca vamos a laburar con una compañía o con un productor. Hay empresas independientes que no se manejan con esa lógica, así como hay medios; el medio que van a hacer ustedes aspira a ser masivo, sin embargo no van a hacer lo que hace TN. Ustedes van a ir con otras armas al mundo de las noticias, nosotros vamos con otras armas al mundo de la música.

¿Hay democracia musical?

No ¿La gente elige la música que escucha o sólo elige entre las cosas que le muestran, que suenan todo el día en la radio? ¿Dónde está la libertad de elección? ¿Nosotros elegimos candidatos cuando votamos o elegimos entre los cinco que pasaron el mínimo de apoyo económico? ¿Realmente estamos tan inseguros como dicen los medios o el noticiero te inventa una realidad? Esas son las cosas que más nos atormentan y que se reflejan en las letras.

# Nota Publicada en Agencia de Noticias ISA (Argentina)