El sistema produce delincuentes porque son menos molestos que jóvenes revolucionarios.

Así lo dijo uno de los tantos presos alojados en la mayor institución carcelaria de la provincia de Santa Fe, el penal de Coronda, a este cronista.

- No era difícil llegar acá... No había posibilidades y entonces aparece el tema del robo. Y empezás. Una, dos, tres veces... Y todo es una fiesta, una joda que dura meses... Hasta que te agarran y te meten acá adentro. No, no es negocio, no es negocio- repitió el muchacho que apenas tiene veinte años y que acaba de terminar un curso de computación.

No se lo dice solamente al periodista sino a los cientos de compañeros presos tan pibes como él, tan chicos como él.

La frase es simple pero contundente: “No es negocio”. Claro, no es negocio para los que pueblan las cárceles pero sí parece ser el negocio de los que multiplican sus riquezas y angostan las posibilidades de vida digna para las mayorías. Es el negocio del sistema. Los prefiere delincuentes a revolucionarios. Por eso se superpueblan las cárceles como dice la noticia.

Según el procurador Penitenciario Nacional, Francisco Mugnolo, “la superpoblación carcelaria se debe al ‘abuso’ del instituto de la prisión preventiva y algunas de las ‘reformas al Código Penal’ que aprobó el Congreso a pedido del empresario Juan Carlos Blumberg. ‘La superpoblación carcelaria convierte en violatorias las condiciones de la detención, agravándolas ilegítimamente. Esta situación aumenta la tensión y la conflictividad en las cárceles y dificulta el ejercicio de los derechos por parte de los reclusos’”, dice el escrito.

"Es inadmisible que el 60 por ciento de la población reclusa en Argentina esté constituida por personas que todavía no han sido declaradas culpables en sentencia firme", señala el informe.

Estos números "demuestran la ineficacia y lentitud de los juzgados y tribunales en la tramitación de las causas", por lo que recomienda "la inmediata elevación a juicio a los pocos días del descubrimiento del delito, debido a que no requieren una instrucción compleja".

“No es negocio”, dice el pibe preso en Coronda, grano de arena en el tumulto de las cifras que esconden vidas apresadas en la totalidad de la geografía argentina.

Sin embargo existe el negocio del sistema, el que llena de jóvenes los penales para que allí afuera no se les ocurra intentar cambiar la realidad, la base del negocio de los impulsores del sistema.

# Agencia Pelota de Trapo (Argentina)