Por la importancia de este hecho, la presentación del cartel corrió a cargo de Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba con quien sostuvimos una breve conversación acerca del carácter de este llamamiento y de la Cumbre misma.

- El llamamiento “La soberanía de Cuba debe ser respetada” ha sido firmado por más de 33 300 personas de 123 países. Por los nombres leídos puede deducirse que la mayoría son intelectuales. ¿Hasta qué punto puede ser efectivo un llamamiento de este tipo si no es reconocido por las grandes masas?

- En primer lugar este llamamiento está dentro de la Red en defensa de la humanidad y esta no agrupa a todos los habitantes del planeta ni pretende hacerlo, es una conjunción de agrupaciones de intelectuales tradicionales que también se abre a otros campos de la intelectualidad menos clásicos como son los economistas, los periodistas, los religiosos, los movimientos sociales y algunas organizaciones.

Por esa razón tiene un carácter limitado y su peso fundamental está en el prestigio de las personas que aparecen al frente o integran esa red. Esto es muy importante, porque son personas con autoridad, son personas que en el mundo generan opinión, personas con influencia en sus respectivas sociedades. Pero cuando algunos dirigentes estudiantiles han querido sumar su firma, por ejemplo, tampoco se le ha negado esta posibilidad, por eso no todas las firmas son de personalidades, tienen un importante peso sus rúbricas, pero no son todas.

Ahora creo que va llegando el momento en que debe cesar la recogida de firmas del Llamamiento, porque si no sería interminable. El objetivo de este era que el mundo conociera la denuncia del intento de violar aspectos, tan importantes como sagrados, como es la soberanía de un pueblo, el derecho de ese pueblo a vivir en paz y sobre todo de un pueblo como el nuestro, que ha escogido un proyecto completamente humano, donde las personas son el centro de todo lo que se mueve alrededor de la política, la economía, etcétera.

Eso concita la admiración de las personas honestas y progresistas de todo el mundo. Por ello para los cubanos significa un gran estímulo adicional para resistir que de todas partes lleguen personas identificándose con una demanda tan justa como es que se respete la decisión y la opción del pueblo cubano y no se lo agreda.

También hay que mencionar que no todos los que firman, están identificados con todo con lo que sucede en Cuba, hay incluso algunos que se han caracterizado en algún momento por distanciarse con algún aspecto de la política cubana. Eso le da aún más valor al documento, porque no solo se trata de personas que siguen a la Revolución Cubana de manera incondicional —que cada vez son más en el mundo— lo cual da una idea de un gran sentido de cordura, de justicia, de ansias de defender a la humanidad.

Este intento de agresión es una de las expresiones quizá más brutales de los peligros que acechan a la humanidad y que ya está sufriendo, amén de los que ha sufrido en el terreno económico, los efectos del neoliberalismo, la política de agresión a la naturaleza, al peligro del deterioro definitivo y drástico del entorno en el que el hombre se tiene que desenvolver, el olvido de las necesidades sociales de las masas, la desaparición de instrumentos de protección de las personas —como pueden ser los gobiernos que puedan ayudar a los sectores más desposeídos….

Por lo tanto, creo que el Llamamiento ha jugado indiscutiblemente un papel muy importante en llamar la atención pública acerca de lo que se está manejando en estos momentos dentro del equipo de extrema derecha que está al frente en estos momentos de la política de EE.UU., que es una escalada de agresiones verbales totalmente intolerable para la civilización, para las normas de convivencia, para el derecho internacional. Creo que se puede decir, con toda certeza y precisión, que el Llamamiento ha jugado un papel extraordinario, no solo para los cubanos, sino para todo el resto de la humanidad.

- ¿Por qué escoger el espacio de la Cumbre para presentar este cartel?

- En primer lugar la Cumbre reúne en La Habana en estos momentos a más de mil periodistas, y según mis cálculos puede que lleguen a mil doscientos o mil trescientos. Esto no es frecuente en ningún país y en Cuba tampoco, por lo tanto, este es un espacio ideal para dar a conocer el Llamamiento y darlo a conocer acompañado de una obra del conocido artista y caricaturista cubano Arístides Hernández (ARES).

Eso lo puede convertir en un regalo para coleccionar, para tener, para exponer, incluso para souvenir de este encuentro en La Habana, capital de un país en el cual uno no puede eludir la realidad que se vive, caracterizada por la resistencia y por una preocupación y una convulsión constantes para lograr hacer realidad los objetivos que el pueblo cubano se ha trazado.

- Usted hablaba del millar de periodistas extranjeros que han venido a reportar la Cumbre. Dentro de este grupo de periodistas extranjeros, ¿cuál sería el papel de la prensa cubana en este evento?

- La prensa cubana hasta cierto punto es anfitriona y tiene el deber de trabajar como nunca antes con mayor responsabilidad y con mayor profundidad. Tratará de hacer las cosas como deben ser con un periodismo que exprese las transformaciones sociales y políticas que una Revolución como la cubana ha logrado en nuestra sociedad.

También es una manera de comparar con el otro periodismo, digamos comercial, de otras latitudes, evidenciando la manera responsable, seria, profesional y profunda con que debemos trabajar. Ahí está dado el papel de la prensa cubana, no comercial, tendiente a elevar, a hacer crecer al ser humano.

Esta reunión de La Habana tiene precisamente como propósito que los pueblos puedan disfrutar de lo que merecen como seres humanos, desde el punto de vista material y espiritual y, por lo tanto, la prensa cubana debe ser también un exponente de ese anhelo, de esas ansias, de esos propósitos, de esos objetivos de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

# Nota publicada en La Jiribilla (Cuba)