Autor: Carlos Eduardo Marín Ocampo Director del Comité Permanente por la defensa de los Derechos Humanos de Caldas.

Las violaciones a los Derechos Humanos en el departamento de Caldas, en el período comprendido entre octubre de 2005 y septiembre de 2006, continúan en la misma tendencia que en el período anterior.

La violación al Derecho a la Vida, sigue siendo el más grave flagelo que golpea nuestra población, siendo los grupos paramilitares concretamente el Frente Cacique Pipintá -del Bloque Central Bolívar- que no se han desmovilizado, los que golpean las áreas urbanas y rurales con asesinatos selectivos de campesinos, pequeños comerciantes, traficantes de drogas y pequeños delincuentes; ya que hablan y limpieza social y otras cosas por el estilo.

Los municipios que sufren de sus actividades, son según la frecuencia de sus acciones son Anserma, Filadelfia, Palestina, Aguadas, Pácora, Salamina y los barrios populares de Manizales. También se han registrado incursiones en los municipios de Villamaría, Chinchina, Neira, Aranzazu, Marulanda, en donde se extorsiona a los pequeños propietarios rurales y a comerciantes de las áreas urbanas. En las comunas de Manizales y en el sector de las Galerías siguen circulando boletines de las AUC en donde anuncian su intervención contra los consumidores y expendedores de drogas.

En el sector de Páramo de Letras, vía que conduce de Manizales a Bogotá hacen apariciones periódicas para extorsionar a los viajeros, y como si fueran las autoridades competentes confrontan las células de la ciudadanía y decomisan los teléfonos celulares y las armas de fuego cuando las hay.

Nosotros hemos denunciado ante las autoridades y los organismos de Derechos Humanos éstos hechos, pero como caso curioso en una reunión patrocinada por al Oficina dela Alta Comisionada de las Naciones Unidas en Medellín, durante este año, no apareció un solo caso de Caldas reconocido por las autoridades departamentales y según el Secretario de Gobierno del departamento: este es un remanso de paz.

Han existido algunas operaciones de la policía contra los grupos paramilitares en el área rural de Manizales y en la zona de la cordillera del Municipio de Villamaría con algunos resultados y detenidos, pero ello no es suficiente.

En las partes de la montaña de los municipios de Riosucio, Marmato y Supía, en el occidente de Caldas y en los de Aguadas, Pácora y Marulanda, que limitan con el departamento de Antioquia, existen corredores de las guerrillas y la población campesina en la zona vive atemorizada por las continuas presiones del ejército que los relacionan indiscriminadamente como colaboradores de esos grupos que en muchas ocasiones los detienen y los acusan ante las autoridades.

Pero el caso más preocupante del departamento, sigue siendo el del municipio de Semana y su corregimiento Florencia al oriente del departamento, que limitan con el municipio antioqueño de Nariño. Allí operan guerrilla y el ejército. En la zona existen cultivos ilícitos entre los sembrados de pan coger, la zona es sumamente deprimida, por lo asilada, la falta de vías y el abandono de las autoridades. Se amenaza permanentemente con las fumigaciones aéreas y se está haciendo parcialmente la radicación manual de los cultivos de amapola.

La guerra se ha emprendido por este motivo y el terreno se ha sembrado de minas antipersonales, haciendo de esta región una de las más minadas del país. El enfrentamiento entre los grupos armados ha ocasionado dos grandes desplazamientos durante este año hacia el casco urbano del municipio de Norcasia, con significativos problemas de salubridad.

Últimamente en la región se han descubierto varias fosas comunes, con restos de desaparecidos de la zona, producto de la guerra sucia contra la población civil.

Durante los desplazamientos, hubo varios enfrentamientos de los desplazados con el ejército y la policía, y hubo acusaciones de abuso por malos tratos y violencia del este primero contra la población civil inerme y acosada por los violentos. Es de aclarar que los datos que se tienen de esta conflictiva zona nos los han suministrado desde la Defensoría del Pueblo, pues las autoridades civiles y el ejército mantienen aislada esta población para poder asegurar ante los medios y la opinión pública en general, que allí no pasa nada y que el departamento de Caldas es un remanso de paz.

El flagelo del secuestro ha rebajado sustancialmente. Las autoridades han rescatado varios e impedido otros. A una hacendada la asesinaron en el área rural de Manizales por resistirse a la extorsión y al secuestro, y según las autoridades los responsables fueron las AUC.

Continúa sin aparecer un conocido comerciante de Manizales y líder cívico, don Hernando Jaramillo Estrada de 80 años, desaparecido en la entrada de su finca entre Manizales y Chinchiná; se lo atribuye a la delincuencia común, pero nada se ha hecho para esclarecerlo.

Las autoridades hicieron muchos despliegues informativos en radio y televisión con la liberación de un estudiante de apellido Lizcano, hermano de un parlamentario caldense e hijo de un exparlamentario, también secuestrado desde hace seis años y de quién no se sabe nada; que hace parte de la clase política corrupta que maneja los destinos de Caldas desde hace décadas.

Hace pocos días se encontró en una fosa común a un estudiante de la Universidad Católica de Manizales que había sido secuestrado a principios del año. También por los móviles y las circunstancias se le atribuye a las AUC, grupo que se ha infiltrado en las administraciones de varios municipios como La Merced, Salamina, La Dorada, Pensilvania, Marquetalia y que tiene amigos en el consejo de Manizales y varias secretarías del orden departamental, según se les oye a las gentes de la región y que nadie denuncia formalmente por miedo a retaliaciones.

Por otro lado los líderes sindicales, indígenas y defensores de los derechos humanos que estaban detenidos acusados de pertenecer a los grupos insurgentes como apoyo en el área urbana, fueron absueltos tres de ellos. Los otros tres siguen en el proceso y es muy posible que sean condenados según informe de sus abogados. Los liberados necesitan protección de los organismos de los derechos humanos, pues temen ser víctimas de retaliaciones por parte de los cuerpos de seguridad del estado.

Continúan los seguimientos a los defensores de derechos humanos y líderes sociales y sindicales.

Como pueden ver la situación en materia de derechos humanos en el departamento de Caldas no es fácil ni halagüeña. Nuestro Comité Permanente por la Defensa de los Derecho s Humanos de Caldas, ha estado pendiente de los diversos hechos, haciendo alertas tempranas, denunciando oportunamente ante las autoridades competentes y ante los organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos, especialmente ante la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas que se ha interesado notablemente en nuestra situación.