El proceso electoral ecuatoriano desarrollado el 15 de octubre ha terminado en su primera fase. Deja como resultado cambios en la correlación de fuerzas políticas del país. Álvaro Noboa y Rafael Correa, que mantienen posiciones opuestas, disputarán la segunda vuelta electoral convocada para el 26 de noviembre.

La disyuntiva para el pueblo ecuatoriano está en elegir entre una propuesta populista derechista, pro fascista, representada por Álvaro Noboa y la otra representada por Rafael Correa, que emerge con una propuesta reformista, que reivindica la necesidad de cambios de la actual institucionalidad política; Correa enarbola posiciones patrióticas y de resistencia a la política norteamericana.

Álvaro Noboa, el hombre más rico de país y uno de los más ricos de América Latina, alcanza la primera ubicación con una campaña publicitaria multimillonaria, sostenida y desarrollada con antelación, con la que pudo manipular las necesidades más urgentes de las masas, compró con dinero en efectivo y en ‘especies’ el voto de los sectores populares más empobrecidos. A Noboa le dio resultado el ofrecimiento demagógico de resolver de manera inmediata las necesidades básicas de los ecuatorianos: empleo, vivienda, salud, entre otras; demagogia que combinó con el aberrante discurso mesiánico, manipulando el espíritu religioso, erigiéndose como el “enviado de Dios”.

Noboa, con gran alarde de prepotencia, enfiló un discurso anticomunista contra todas aquellas propuestas progresistas y patrióticas que reivindicaban la salida de las tropas extranjeras de Manta, el no involucramiento en el Plan Colombia, contra el TLC y la deuda externa; además se opuso a cualquier reforma política que cambie el ‘status quo’. En declaraciones cada vez más agresivas, ha sostenido que pagará las deudas adquiridas por el país; que firmará el TLC, que llenará las cárceles con los ‘revoltosos y tira piedras’, que no mantendrá relaciones con Venezuela y Cuba, contraponiendo como paradigmas del desarrollo capitalista a EE UU y España, “para vivir como esos países tienen que votar por mí”, ha manifestado.

Álvaro Noboa constituye la opción del imperialismo y la derecha ecuatoriana, por ello el Partido Social Cristiano, en contra de su propia candidata, encausó sus votos a favor de esta candidatura; hoy, el PSC ha proclamado su respaldo para la segunda vuelta.

Noboa constituye la garantía para los intereses norteamericanos en nuestro país y la región, para la apertura a una agresiva inversión extranjera, para apuntalar tratados y convenios lesivos a la soberanía y el desarrollo del país, como el TLC o la deuda externa. El candidato del Prian está en franca coincidencia con los planes políticos y militares del gobierno de George W. Bush y Álvaro Uribe Vélez (también con la política de Alan García, en el Perú). El imperialismo y la burguesía, aliados de Noboa, buscan romper con la tendencia de cambios democráticos, progresistas y de izquierda que viven los pueblos latinoamericanos.

Con este espectro político, organizativo y programático Noboa, pretende construir una base social militante de características reaccionarias muy peligrosa para el movimiento popular.

Por otro lado, Rafael Correa, el segundo finalista, apareció como una figura nueva, en contraposición a la crisis política que afecta al país, en contra del desprestigiado Congreso, de los partidos políticos y la corrupción. Con fuertes inversiones económicas en el marketing político, logró capitalizar a su favor el generalizado descontento del pueblo y asumió como suya la propuesta política de convocatoria a una Asamblea Constituyente, que dé lugar a la introducción de cambios a la institucionalidad actual.

El movimiento de Rafael Correa creció también porque levantó posiciones, nacionalistas, patrióticas y antinorteamericanas: se pronunció en contra de Bush, el TLC, el Plan Colombia, la deuda externa, la OXY, en contra de los social cristianos y la ID, partidos responsables de la crisis.

Correa logró, así, captar el electorado de izquierda, del pueblo que busca y ha luchado por cambios políticos en el país. Sus características personales también ayudaron en este proceso, esto sucedió también, porque la izquierda sufrió el embate del imperialismo, la burguesía y el oportunismo, que por distintos mecanismos impidió que Pachakuitk y el MPD marchen unidos a este proceso electoral.

El movimiento de Correa tiene una diversidad ideológica y política (quizá esa pueda ser su debilidad), que busca una reforma política, cambiar la institucionalidad actual, establecer nuevas reglas pero en el marco del mismo sistema; es decir, es una propuesta de carácter reformista, a ello se debe el apoyo de prominentes grupos empresariales y la relativa tolerancia del imperialismo. Otro componente de su candidatura son los sectores que están en la tendencia progresista y patriótica; los demócratas y los izquierdistas. Esto hace de Correa una candidatura alternativa, distinta a la candidatura derechista y fascistoide de Noboa.

Este proceso deja en una ubicación estelar al partido de Lucio Gutiérrez, Sociedad Patriótica, que logró un gran apoyo popular, de los indígenas y campesinos; del semiproletariado y, al igual que Noboa, desarrolló grandes ofertas: elevar el bono solidario, entregar insumos a los campesinos, vivienda, salud, etc. Por otro lado, el gobierno Lucio Gutiérrez es visualizado por buena parte de los ecuatorianos como ‘bueno’, que hizo una obra importante, especialmente en el Oriente, que dio estabilidad, que cobró impuestos a los ricos, y que por ello éstos lo echaron del poder (en este aspecto, el pueblo no se sienten parte de su caída, asume que quien lo botó fue el movimiento ‘forajido’, localizado en Quito). Gutiérrez acusó a Alfredo Palacio de ser el principal golpista, a quien lo calificó de traidor e inepto, porque no ha cumplido con lo que prometió; esta situación es percibida como cierta por la mayoría del pueblo.

Lucio Gutiérrez logró sostener esta imagen de víctima, que fue alimentada por el enjuiciamiento y apresamiento producido a su regreso al país. Luego de ser negada su candidatura por parte del TSE, y de haber sobrepasado el tiempo para la inscripción de la de su hermano Gilmar, ésta fue habilitada por el Tribunal Constitucional (de mayoría social cristiana).

Sociedad Patriótica alcanzó el primer lugar en la elección presidencial en 12 provincias y, con el número de diputados elegidos (21), se constituye en la segunda fuerza parlamentaria, luego del PRIAN de Álvaro Noboa.

Los perdedores

Los otrora grandes y poderosos, PSC e ID, han sido los grandes derrotados en este proceso. Esta es la respuesta del pueblo a la política antipopular impulsada desde los gobiernos seccionales que dirigen, a la corrupción, a la componenda y el chantaje desarrollados en el Congreso Nacional, y en las instituciones estatales donde están encaramados; a su política entreguista al imperialismo norteamericano. A este grupo de perdedores se suma el Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE), que verá disminuido su representación parlamentaria.

Los resultados electorales establecen que en la composición del Congreso habrá una nueva mayoría de derecha populista, encabezada por el Prian y Sociedad Patriótica, a la que sin duda se sumará el PSC. De triunfar Álvaro Noboa se cerraría un círculo de poder ultraderechista y fascistoide, que arremeterá contra el movimiento popular y apuntalará la política norteamericana abriendo el país para un mayor saqueo de nuestros recursos naturales, incrementando la explotación y la pobreza.

Es ineludible, en la actuales circunstancias, optar por la candidatura de Rafael Correa, con el propósito de cerrarle el paso al neoliberalismo, a las posiciones retrógradas y fascistas de Noboa y la derecha ecuatoriana. Significa insistir por parte de todos los sectores progresistas, democráticos y de izquierda en la necesidad de la unidad para continuar la lucha por sus reivindicaciones económicas y políticas, por cambios verdaderos y profundos.