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Cuando construimos a base de estos planos un modelo de avión y lo pasamos por tubo aerodinámico, resultado de ello nos extrañó mucho, puesto que un avión de estas características no podía llegar a velocidades supersónicas. Mientras tanto en aquel entonces nuestra oficina ya estaba desarrollando un interceptor con el índice de fábrica T-10 -1, de características adecuadas para neutralizar esta "águila" y todo parecía resultar en vano, siendo aprobado el proyecto tanto por el Comité Central del partido como por el Consejo de Ministros", ha contado Mijail Simonov.

En tal situación Simonov fue a dar la cara ante Iván Silaev, viceministro de industria aeronáutica de aquel entonces. Entre los dos se decidió no suspender los trabajos en la planta de Komsomolsk del Amur, donde se fabricaban los prototipos de T-10 y se encontró una solución, aunque bastante arriesgada.

Por su cuenta y riesgo Simonov empezó a diseñar un nuevo interceptor, lo cual desembocó en la creación de SU-27, el actual poseedor de 30 récord mundiales, en altura de vuelo, en carga útil y muchos más parámetros. El aparato subió al vuelo en 1981 y en seguida se hizo el mejor de su clase al adelantar mucho al Eagle en varios parámetros suyos, mientras que la historia de su desarrollo fue presentada a jefes del partido y del Gobierno como una simple modernización del T-10.

La oficina tuvo que rediseñar el fuselaje de SU-27, cambiando de sitio los medios de puntería óptico-electrónicos, motores, etc.

"La redisposición fue de veras radical", contó el diseñador jefe. "Tuvimos que apagar en un 20% la resistencia a la onda de choque (la resistencia que surge al alcanzar la velocidad supersónica), mientras que el compartimiento de motor, donde estaban instalados los sistemas del avión: generadores, bombos, etc., resultó "embarazado". No me quedaba otro remedio que proponer a Arjip Liulka, académico y diseñador de varios motores diesel de propulsión a chorro, ubicar estos equipos detrás. Cuando expuse mis razonamientos en una reunión, conducida por el viceministro, este académico se mostró un gran actor, al levantarse y decir, mirándome de anteojo: "Mijail Petrovich, anda, vete a casa y dile a tu mujer que se ponga sus tetas detrás". Pero a pesar de carcajadas de los reunidos, dentro de una semana, cuando pasé por la oficina de diseño Saturn, vi que estaba en desarrollo el proyecto de con la composición de aparatos cimera, tal como está ahora en todos los aviones de la familia SU- 27.

(Continuará)

Fuente
RIA Novosti (Rusia)