SIFANDINA, nuevos plagiarios y decodificadores SOLARI: LA FILOSOFIA MESTIZA ACULTURADA por Javier Lajo Lazo; javier[email protected] 30-10-2006

En este texto voy a responder al señor Luis Solari[1], que de manera muy clara y en confabulación con sus colegas de SIFANDINA, están tratando de presentarme como un advenedizo en el pensamiento andino ya que según ellos: “...Lajo se fundamenta en una esquemática comprensión del pensar occidental y poco filosófica cognición del pensar andino” (Pág. 80). Yo me pregunto, ¿Qué o quién les habrá dado tanto atrevimiento de calificar a pensadores como “mas o menos andinos”?, ¿No creen que es demasiado temprano para que SIFANDINA se vuelva certificadora de lo que es o no es “andino”?, ¿No delatan con esto su ridículo afán “certificador”?.

Para estos novísimos filósofos “andinos”, las ideas que recogen y plagian de mis textos y de otros, como vamos a ver luego, solamente les van a servir para tratar de “travestir” a la que ellos creen “joven y bisoña racionalidad del pensamiento conceptual andino”, tratando desesperadamente y con un cúmulo de enrevesadas ideas, de “llenar” lo que sugieren como el “pensamiento metafórico mitocrático” andino, con “conceptos” clásicos de la filosofía occidental. Baste dar una ligera lectura a sus textos actuales y compararlos con los que escribieron hace apenas algunos meses atrás, para darse cuenta cómo “adquieren” ideas ajenas (presentaremos algunas) y las “adaptan” en un verdadero collage con su esquema y propuesta que, por lo demás, es visible y piadosamente cristiana. En esta camaleónica y vergonzante cruzada cristiana, el andar de estos “autores”, simula perder, a veces, su identidad para ganarse el favor de algún “andino bisoño”, pero más luego retoman o “recuerdan” sus contenidos para “pastear a la grey” que seguramente conquistan con sus “anzuelos andinos”, pero se dicen y se contradicen en sus mismos textos. Cosas del arte del “travestismo”: En resumen quieren poner en el corpus andino el viejo pensamiento occidental.

Lo triste de esta vocación y tarea, no es que sea una actitud conciente y calculada, sino que para la mayoría de estos “filósofos andinos”, culturalmente mestizos creen sinceramente que pueden encontrar al “espíritu santo” en la persona de Pachakamac. Esta es la vacilante, ambigua pero férreamente piadosa, característica principal, de esta corriente que la hemos definido como “filosofía aculturada”.

Las contradicciones de sus mismos y confusos textos saltan a la vista: p.e. en la Pág. 29 del texto comentado, dicen que “... al excluir –de Pachacámac- el término ‘hacedor’ estaba proporcionando al incario de un modo conciente e intencionado, un criterio emanatista, opuesto al creacionista cristiano”, y luego se contradice en la Pág. 41, cuando afirman que el Dios cristiano “no solo produce (sic) la creación, sino también la generación de las personas divinas... entonces Dios es –también- la nada que es algo”, es decir en el Dios cristiano “todo vale”, es la Nada absoluta y es también la “nada que es algo” y claro en este reino de los acomodos y los oportunismos en donde no hay reglas definidas, todo puede ser aceptado, aquí cualquiera de sus “deducciones no contradicen afirmaciones anteriores, sino que las confirman”, pues “la Nada absoluta... es con respecto a la Creación, y la Nada como algo es con respecto a la Generación”, todo en Uno.

Luego en la Pág. 39, vuelven a la confusión, diciendo “La postura metafísico-dualista-emanatista andina pre-hispánica se condice más bien con la idea parminídea de la Nada como un no-ser absoluto, y no con la idea de la nada como algo”. E inmediatamente después dicen que en la “teología negativa cristiana Dios se identifica con la Nada absoluta”, “... Dios y la Nada se identifican”, “... Dios una Nada eterna”, etc; pero mas abajo vuelven a contradecirse al enumerar las proposiciones que según ellos “se coligen” con la “teología incaica de Pachácamac” de: “Actúa sobre una nada que es algo, esto es, lo que aun carece de vida”. Es decir la idea del Dios Pachakamac se correspondería con el Dios cristiano: en este caso, el de “la Nada como algo”. Es pues una opción al escoger: Un Dios a la carta.

Y debemos hablar un poco mas de estos “enredos” mentales de los “sifoandinos”, a riesgo de parecer bobos o tal vez andinos “inculturados” o “jóvenes y bisoños pensadores mitocráticos y metafóricos”.

Le aclaramos al señor Solari que si bien las nociones o conceptos de la nada absoluta y la creación ex–nihilo son creaciones del cristianismo, sin embargo como ya le fue aclarado antes por las ideas de su mismo socio a lo largo del texto aquí comentado, conservaron también para su Dios la característica de “la Nada como algo”. La cultura occidental tiene como apellido paterno ser cristiana, es pues a esta escuela neo-platónica a la que me refiero y critico en la conferencia “Qhapaq Kuna” (que por lo demás es una conferencia transcrita), es decir un cuerpo de principios que dominan toda la evolución histórica de occidente, debiendo entenderse esto como que el cristianismo-neoplatónico conforma su escuela filosófica y hegemónica y que esta es la que crea y otorga a sus individuos una mecánica mental que hemos denominado monomaniática y megalómana, que son los calificativos que al parecer incomodan y provocan la reacción del señor Solari. Entonces está demás su reclamo, de que “distorsiono el verdadero rostro y altero el desarrollo histórico de occidente”, -no me cabe tanto poder-, pero la legitimidad de ese “recuento demasiado esquemático de la filosofía occidental” me es otorgada, precisamente por la hegemonía de esta escuela filosófica neoplatónica en occidente, que es todo lo que me cupo sostener en mi conferencia convertida luego a texto, pero que es consistente y que por tanto me limito a su desarrollo y sus características principales, es decir, el neoplatonismo como su mismo nombre lo indica toma las principales herramientas de Platón y las usa precisamente para sostener con mucho éxito las nociones de la nada absoluta y la creación ex-nihilo, pero la corriente cristiana en general también usa las nociones contrarias, como lo sostienen los mismos seguidores del señor Solari.

Tal como lo veremos este método, del “todo vale” de los filósofos aculturados, no es consistente ni coherente con la escuela neoplatónica. La afirmación del señor Solari (Pag. 78, II párrafo) de que el dualismo filosófico materia-espíritu, o dualismo metafísico trasciende o pervive al pitagorismo, plotinismo y neoplatonismo, según él, porque “...La identificación de la materia del no-ser hace que esta escape a lo UNO”, es pues una afirmación que ratifica el argumento que para los cristianos “todo vale”. Sin embargo las tesis de Plotino son muy claras al respecto del monismo, tal como lo expresa: “Por lo tanto, el ser, que es siempre perfecto, genera siempre: genera un ser eterno y que es menor que él”, esta idea ha sido general en todos los emanatistas que afirman la relación que se establece entre el Dios como principio animador del mundo y las cosas o seres del mundo mismo. Si sigue siendo UNO el ser que emana otro ser que es menor que él, o si después del momento de esa “emanación”, son dos o más, son problemas metafísicos que no me corresponde resolver, pero sí afirmo que las contradicciones entre el dualismo y el monismo metafísico en occidente (sea antiguo, medieval o moderno) ha sido siempre un tema gelatinoso y confuso, dado que el concepto de la nada absoluta es a su vez frontalmente contradictoria con la idea de la creación ex-nihilo, puesto que para que se dé una creación se precisa un “creador” y al existir éste no hay lugar ya para la nada absoluta, a menos que consideremos que este “creador” es la personificación de la “Nada Absoluta”..., que es precisamente lo que nos explican nuestros “filósofos aculturados” en la Pág. 40. Y claro aquí le están dando la misma solución que le dio Platón y que la selló Aristóteles (con los principios de la identidad del ser, de la no contradicción, y del tercero excluido), una manera monomaníaca, megalómana y esquizoide de explicar la existencia, y que fue perfeccionándose cada vez más como: dos mundos manipulables o dos planos de existencia, acomodaticios a saber un plano “trascendente” que sería el reino “del mas allá”, o sobre natural (el topus uranus o como quieran llamarle) y el otro plano de existencia o “inmanente” en donde el “ser” es creado, pero también puede ser creado el “no ser”, en este “mas acá” se podrá trasladar el espíritu creador o partes de él como “soplo divino” o “verdad” o “principio de vida” o animador de la materia como “la nada que es algo”, o como esencia del ser. Es decir a lo que no le encuentran explicación en “el mas acá” lo refieren al “mas allá” y viceversa, así los monomaníacos occidentales desarrollan este proceso mental que muy bien puede ser llamado la “enajenación globalizada”. Este plano de existencia llamado “inmanente”, para los trascendentistas es como un cajón de sastre que se puede llenar con conceptos tales como la “nada absoluta” o por creaturas llamadas “ser “o “no ser”, por una materia que la podemos llamar “no ser” o también una “nada que es algo”. Por eso mismo en el delirio del “todo vale” nuestros hermenéuticos aculturados dirán que Pachakamac tiene una naturaleza doble, una parte de él estaría en el plano de la trascendencia, es decir en el “mas allá” y la otra parte habitaría el espacio “inmanente” o en “el mas acá”. Esto último les sirve para tratar de esconder su plagio fundamental, que es la propuesta desarrollada en el libro: “Qhapaq Ñan, la ruta Inka de Sabiduría”, la idea de la PARIDAD ANDINA o YANAN-TINKUY, o la “paridad de los opuestos complementarios y proporcionales” (y que por supuesto no se trata de la dualidad materia-espíritu como lo aclaramos en varias partes del libro), tesis que los “sifoandinos” tratan de plagiar con la idea de la “dualidad de dos sustancias irreductibles” (“lo vivificante y lo aun no vivificado constituyen los dos contrarios cósmicos universales”. Pág. 42 del texto) que según Solari es tesis “andina” original de autoría de otro de sus seguidores..., y persisten en la misma Pág.: “...Pachacámac podía dar comienzo al racionalismo... Sin embargo este proceso racionalista no llegó a desarrollarse...dado que el Dios Sol era el complemento... ello por supuesto, no fue obstáculo para que en el estrato de los incas-amautas pudiera seguirse un desarrollo de la visión racionalista de las esencias...”.

En esta verdadera pachamanca de conceptos e ideas que pretenden hacer de Pachakamac, nuestros amigos “sifoandinos”, simulan perderse en su propia y enmarañada selva de conceptos y propuestas que abundan en la filosofía occidental antigua–medieval–moderna; claro que es difícil seguir una huella clara de cómo evoluciona y se debaten ideas como las del “monismo-dualismo”, el “ser-no ser”, la “materia-espíritu”, “nada absoluta-nada que es algo”, etc, etc., pero aquí cualquiera puede escoger las ideas de su preferencia para lograr su modelo o esquema de pensamiento, o inventarse nuevos planos de existencia, donde poner el “topus uranus” o cualquier cosa o invento teórico. Pero aquí no está el problema.

Lo que es punible, es la habilidad con la que el señor Solari promueve con sus críticas, tratando de encubrir a la vez propuestas y autores que intentan no sólo el plagio deformante de tesis sobre el pensamiento andino[2]; sino que intentan distorsionar y en definitiva decodificar a la manera, ya no de los curas doctrineros del siglo XVI, sino de curas doctrineros disfrazados de filósofos laicos del siglo XXI, con (al decir de Solari) “disquisiciones” truculentas y alambicadas, que son un gran esfuerzo pero que se contradicen consigo mismas y finalmente se delatan como defensoras y paladines del “Espíritu Santo” e intentan identificarlo con la divinidad andina de Pachakamac (ver Pág. 73 del texto citado, en donde presentan esta tesis como un “vislumbre de los amautas”) y en general sus documentos son claramente apología a la presencia del Dios cristiano (con éste o con otro nombre) o “monoteo” universal, antes y después de la llegada de Pizarro. Dicen de Pachakamac: “...que no es hacedor, ni creador, pero si vivificador de lo persistente sin ánima. Su nombre su aspecto invisible y su carácter vivificador deducido por la razón, aceptado por la fe, y sin revelación, delinean un principio espiritual que da vida a otro principio autónomo material...”. El sujeto decodificador que escribió esto, da por resuelto que en el mundo prehispánico hubiera “ánima” (tal como él la piensa), hubiera “razón” (tal como él razona), hubiera “fe” (tal como el cree), hubiera “principio espiritual” (tal como él conceptúa); él no se pregunta, ni sospecha siquiera, que esta sometido a un “marco o cuadro cultural”, a una prisión psíquica que le impone su civilización y su cultura. O acaso no será, como definió J.M. Arguedas ¿un ser aculturado?.

Dice Solari (Pag. 74) al hablar de Pachakamac, que “lo que se tuvo en el mundo incaico fue otra cosa...” pero pregunto ¿a qué otra cosa se refiere?, el señor Solari apoya la idea de que Pachakamac en “su nombre, su aspecto invisible... aceptado por la fe y sin revelación delinean un principio espiritual que da vida a otro principio autónomo material en el fondo se trata de la admisión de dos sustancias... que sirven para la explicación del universo”; ¿No es lo mismo acaso, que el dualismo metafísico de los griegos?, u “occidentalidad antigua”?. El señor Solari y sus seguidores pretenden explicar el mundo andino y su religión con la metafísica y teología del mundo occidental, de allí su cerrada idea de que filosofía es “...el afán explicativo fundamental” y “...búsqueda ante respuestas radicales de la existencia humana” (Pág. 100 del texto comentado) y como tal la filosofía estaría presente en todas las culturas humanas y desechan, por supuesto, la concepción de la filosofía “... como el pensar racional, demostrativo y crítico...que solo hubo desde la mentalidad lógica”, (Pág.102) porque es mas difícil sostener que esta “mentalidad lógica” es universal, además es revelador. Entonces a qué “otra cosa” se refiere Solari?. Luego prosigue “animando”, “la idea del dios Pachacámac, cuyo ser es vida autodesplegada en el mundo-universo o la Pacha, supone un dualismo emanatista, con una sustancia espiritual frente a una sustancia material, esta última como el no-ser que es algo, aquello que carece de vida, encarna la nada como algo”.

Tamaño manojo de contradicciones y mimetizaciones andino-occidentales, en tan pocas palabras es realmente inaprensible y sobran los comentarios.

Es ridícula también la otra idea de la “armonía de los contrarios”, pues si hay contradicción, ya no hay armonía y si hay armonía, ya no hay contrarios, lo que caracteriza a los contrarios es precisamente su carácter contradictorio, su lucha no su armonía; hablar de la armonía de los contrarios es lo mismo que hablar de “uno que es dos o tres” o de la “unidad de la dualidad y/o viceversa” o también de “la nada que es algo”; pero en este “todo terreno” del “todo vale” cristiano, cualquier cosa puede ser justificado como “racional”. Y fue precisamente Hegel el que dio una explicación mucho mas coherente a este “todo vale”, pues conectó, o propuso un puente, por decirlo de alguna manera, entre la “trascendencia de Dios”, con la “inmanencia humana”, a través de la categoría de la “enajenación”; pero este no es lugar donde ampliar este tema. Ni menos es oportuno ya explicarle al señor Solari y sus seguidores de la metafísica aculturada o “sifoandinos”, porqué la escuela neoplatónica y después Hegel ordenan disciplinariamente todo el desarrollo de las ideas sobre Dios-Nada-absoluta y Dios-nada-que-es-algo, etc, (dedica casi todo el primer tomo de su “Ciencia de la Lógica” al tema de la NADA) y perfecciona el esquema plotiniano de la “dialéctica” como método, imponiendo la categoría de la “enajenación” como solución ordenadora y “racionalizadora” del monismo-dualismo occidental y cristiano. De allí nace la fuerza expansiva del marxismo dogmático que usa el método hegeliano para avanzar sobre el desacreditado “todo vale” del cristianismo pre-hegeliano que, como lo atestigua la corriente de los “sifoandinos” con su presencia actual, que sobrevive aún a Hegel.

Finalmente sobre la crítica a mi propuesta, el señor Solari además de no haber entendido nada, seguramente porque anda pensando en “ese algo que habría en la nada”; no menciona para nada, la “paridad complementaria y proporcional” (o YANATINKUY en runa simi) y la segunda ley o principio del pensamiento andino que es fácilmente identificable con el vocablo TINKUY o de la “oposición proporcional”; me cabe señalarle que no es cierto que yo haya sostenido que “el concepto central de la cosmovisión indígena es la unidad de los contrarios”, tamaña idea nunca ha sido escrita por mí, sino es el mismo señor Solari que desliza esta patraña (Pág. 73) con la clara intención de confundir al lector, porque seis líneas más abajo escribe otra falsedad inventada por él mismo “la unión de los contrarios del que habla Lajo...”. Nunca hubiera cometido la incongruencia de escribir argumentos a favor de la UNIDAD y mucho menos de CONTRARIOS, menos aún sobre la “unidad de los contrarios”, para referirme al pensamiento PARITARIO o pensamiento QHAPAQ de los andinos, además de haber aclarado esto mismo en varias partes de mi libro.

No creo que estos últimos sean “errores secretariales” o deslices ingenuos del texto de Solari, en éste y otros errores de forma y contenido suyos, como en otras expresiones aparentemente “erráticas” de sus seguidores, se notan los traumas, fobias y vacíos de su “metafísica aculturada”.

Sobre los autores “autocríticos” de occidente que cita el señor Solari (Derrida, Bataille, Focault, Deleuze), como para probar mi “falta de matiz” e “inculturalidad”, no solamente son mencionados por Yves Guillemot en el Prólogo de mi libro, sino que es explicada su presencia como “inmanentistas” dentro del pensamiento occidental, es decir autores que sospechan que esa dualidad de “realidades” o “existencias” que postulan muchos autores es el paralelismo existencial, que algunos la sospechan y hasta diagnostican como “esquizofrenia” (G. Deleuze y F. Guattari), de donde nacen casi todas las “dualidades” que antes hemos analizado. Pero el inmanentismo es la otra cara de la moneda del trascendentismo occidental y cristiano.

¿Qué podríamos pensar de la cultura que educa a los niños en la tradición de que su cuerpo y todos los objetos que le rodean no son sino una imagen o reflejo de un “modelo” que está en otro espacio, en “otro mundo”?. Pues son millones de millones de niños y adultos de occidente, que en más de 4,000 años se han formado con ésta y otras extrañas ideas.

Estos señores de SIFANDINA, en su afán de plagiar para decodificar, tratan de adelantarse a los efectos de la inteligencia andina, que ya comienza a reflotar o re-fluir en muchos hermanos verdaderamente andinos y provenientes de las comunidades o ayllus. Así por ejemplo quieren resumir, trocar y adelantarse a las conclusiones de nuestra tesis del PACHATÚSSAN (Págs. 98-113 del libro “Qhapaq Ñan, la ruta Inka de Sabiduría”), con una mamarrachada así: “Y sobre el dualismo metafísico emanatista... precisa en qué consiste la emanación: La Pacha o mundo sin Camac o vida, no es mundo–universo, para que la pacha sea mundo–universo es necesario que reciba a Camac, que le insufla existencia efectiva y no meramente potencial. Pacha no es una sustancia mayor a Camac, no deriva de éste, no es su creatio, es preexistente como una nada que es algo, simplemente abandona su pasividad al recibir al principio vivificante, Camac. En buena cuenta la metafísica incaica no hace de Pacha la creación ni la emanación de Camac sino que es la Pacha vivificada, es el mundo universo lo que constituye la emanatio el principio vivificante de Camac. Tanto Pacha como Camac son persistentes por sí, irreductibles, pero de su contacto emergerá el cosmos, que es su emanación”. (Pág. 76 de su texto)

Este último párrafo es claro, puro y simple intento del travestismo denunciado, de la “hermenéutica metafísica” del monomaniático: “Padre-Pacha y Espíritu Santo-Camac”, “que son persistentes por sí”, e “Hijo-cosmos”, “que es su emanación”, la misma “santísima trinidad” del “tres en uno”. Ante lo cual, finalmente, vamos a responder con las palabras del Inka Atahualpa al cura Valverde en su encierro de Cajamarca: “...El Dios tres y uno que son cuatro, por ventura ¿No es el mismo que nosotros llamamos Pachakamac y Wiracocha?”. A buen entendedor pocas palabras, el que pueda entender que entienda. Los indígenas no podemos seguir soportando plagiarios, ni decodificadores, lobos con piel de cordero andino.


[1] Luis Solari, “Filosofía Andina”, Edit. SIFANDINA, Pág. 72; Enero-Julio, 2006, Lima, Perú. Texto al cual haremos referencia en las siguientes líneas. [2] Comparar mi propuesta (publicada en Junio del 2005) sobre la prioridad en el pensamiento occidental por lo Cuantitativo en detrimento de lo cualitativo, y además de la prioridad del uso de la Medida, como herramientas epistemológicas, del párrafo 48 del libro Qhapaq Ñan, con la del planteamiento polarizado y deformado de una supuesta “racionalidad cuantitativa occidental”, contrapuesta a una “racionalidad cualitativa andina”, manifiesta en la Pág. 104 de la Revista SIFANDINA; o también en la Pág. 43 de la misma cuando hablan del “predominio de las ideas sobre las formas en la filosofía griega... mientras que el horizonte de la reflexión filosófica prehispánica, será el predominio de las formas sobre las ideas” y compárese con el mismo párrafo 48 del libro Qhapaq Ñan; claro que han cambiado el significante “contenidos” que yo uso, por el de “ideas”. Estos ejemplos delatan vulgares plagios, ideas pantografiadas, que aparecen como “generación espontánea” en ellos, porque no tienen antecedentes en sus propios textos anteriores, vulgares plagios de “filósofos” sin ética y sin escrúpulos. Como es también una vulgar inconsecuencia e incoherencia que digan ahora: “El mundo prehispánico, por el contrario, está libre de la dictadura logocrática del concepto... siendo el universo concebido en movimiento incesante...” (Pág. 43 del texto citado) y que hasta hace poco estos Srs., afirmaban terminantemente, “que todas las culturas conceptualizan y que es necesario e imprescindible conceptualizar” (en el Taller de Filosofía Andina del Instituto de Ciencia y Tecnología de la URP de Lima). Es claro que aquí siguen a la caza de intonsos o “jóvenes y bisoños" andinos “desprovistos de la racionalidad del pensamiento conceptual”.