Alvaro Noboa no quiere morir a en la orilla por tercera ocasión; muchos millones de dólares le ha costado esta campaña electoral de ocho años, como para permitirse perder de nuevo este sueño, que ya se ha convertido en obsesión. Por eso está dispuesto a todo, hasta a cometer sacrilegio: le dice a la gente pobre que él es el enviado de dios, que no votar por él sería pecado.

Si seguimos la caracterización que hace Jean Marie Domenach en su libro “La propaganda política”, veremos que la campaña que realiza Noboa es de tipo hitleriano. Sí, Hitler fue uno de los siniestros personajes de la historia que manejó inescrupulosamente todo mecanismo propagandístico posible para engañar a las masas.

Noboa ha logrado estimular emociones en sus electores, no reflexiones. Ofrece imposibles, como las 300 000 casas por año, que le costarían al Estado 15 000 dólares cada una, algo que según el economista Eduardo Valencia, en el supuesto que se trabajen seis días por semana, implica que se deberían construir 1 000 casas diarias. Y si se multiplica 15 000 dólares por 300 000 casas, da un total de 4 500 millones de dólares, es decir, el DOBLE de la reserva monetaria del país; el DOBLE de lo que el país paga por la deuda externa, y sobre todo, representa la TOTALIDAD del PRESUPUESTO general del Estado. Ello quiere decir que TODOS los rubros y programas, deben suspenderse y no habrá dinero ni siquiera para pagar a los policías, militares, médicos/as, enfermeras/os, profesoras/es, construcción de carreteras, suministros, etc.

Esta vez Noboa ha botado la casa por la ventana, ha superado de largo el tope del gasto electoral que la ley prevé, pero tal vez su mayor gasto ha estado en los regalos que no se contabilizan para efectos legales: entrega sillas de ruedas, computadoras, ‘créditos’ y hasta dinero en efectivo. Su fortuna de más de 1 000 millones de dólares, sin embargo, se verá poco afectada por esto, sobre todo si se toman en cuenta las grandes ganancias que recibirían sus empresas en caso de ser electo el futuro presidente.

Un enemigo acérrimo de los trabajadores

“Amo a los trabajadores de Los Alamos”, dice Noboa cuando es requerido por la prensa, pero aún están frescos los acontecimientos del 16 de mayo de 2002, cuando en horas de la madrugrada aproximadamente 400 hombres armados y encapuchados irrumpieron en la hacienda mientras los trabajadores dormían. Atropellaron el portón con un camión, dieron portazos en sus habitaciones con las culatas de sus rifles y se llevaron a rastras a 80 de ellos hasta la oficina de radio, donde los golpearon, los maltrataron e insultaron, los encerraron en un furgón y les dijeron que los iban a matar para luego botarlos al río. Por suerte otros trabajadores actuaron rápidamente: llamaron a la Policía y poncharon las llantas del furgón para liberar a sus compañeros. Varios trabajadores fueron heridos de bala ese día, a uno de ellos, Mauro Romero, de 33 años de edad y padre de un hijo de 4 años, se le tuvo que amputar una pierda ese mismo día.

Las denuncias por estos sucesos llegaron a planos internacionales, y Noboa lo único que hacía era desestimarlas: “la violencia utilizada fue mínima”, decía a los periodistas.

Actuó así porque sus trabajadores se atrevieron a reclamar mejores condiciones laborales; se entiende entonces lo que haría en el gobierno con los sindicatos, gremios y grupos sociales que se le opongan.

Otro escándalo internacional surgió a raíz de la publicación del libro “La cocecha mal habida”, de la ONG Human Right Watch (HRH), que sostenía que el trabajo infantil en las plantaciones bananeras del Ecuador es muy extendido, en entrevistas a niños que sus investigadores habían hecho se decía que los menores trabajaban en su mayoría en las plantaciones de la bananera Noboa, y que sus condiciones de trabajo eran de absoluto riesgo para su vida: estaban expuestos a sustancias químicas tóxicas y usaban herramientas afiladas como cuchillos curvos y machetes, cargaban grandes cantidades de banano desde los campos hasta las plantas empacadoras, y tres niñas preadolecentes describieron episodios de acoso sexual. ¿Tratará así en su gobierno a los niños y niñas del Ecuador? Mejor no averiguarlo...

Noboa es un personaje siniestro, sin escrúpulos y dispuesto a todo para hacer de los ecuatorianos sus empleados mal pagados y maltratados, como siempre ha hecho en sus empresas. (FF)

Su patrimonio: 1 200 millones de dólares

. Álvaro Noboa Pontón nació en la ciudad de Guayaquil el 21 de noviembre de 1950, estudió en el colegio San José de La Salle de Guayaquil, y el de Le Rossei, en Suiza, uno de los más exclusivos del mundo y donde han estudiado los ahora multimollonarios del mundo como Roquefeller, el capo del mundo del petróleo. Quinto de seis hermanos de una familia acomodada, está casado con Anabella Azín, una médica que le ha apoyado con fuerza en su carrera económica y política; tienen tres hijos: Daniel, Juan Sebastián y Santiago. Se licenció en Derecho por la Universidad de Guayaquil, se vinculó al mundo de los negocios por raíces familiares, ya que su padre era poseedor de una inmensa fortuna. Noboa fundó su primera empresa inmobiliaria, Promandato Global SA. a los 23 años de edad, posteriormente amplió su capital con la creación del Banco del Litoral y después, en 1986, con la revista La Verdad. En 1994 constituyó la financiera Global y se hizo cargo, luego de varios juicios con sus hermanos, de la Presidencia del Grupo Noboa, tras el fallecimiento de su padre en 1997. Este grupo está formado por más de un centenar de empresas navieras, bancos, medios de comunicación, bienes inmuebles, empresas automotrices y agroindustriales, entre las cuales se encuentran Industrial Molinera CA e importantes compañías bananeras como Bonita Banana, la mayor exportadora de esta fruta en el país y una de las grandes del mundo. En 1997 adquirió el paquete accionario y el control de las empresas de su padre y actualmente tiene inversiones comerciales en Europa, Japón, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Argentina, con un total de 110 empresas. Es presidente fundador de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces, de la cual es hoy presidente honorario vitalicio. Por otro lado, fundó la ’Cruzada Nueva Humanidad’, Fundación de Acción Mancomunada del Pueblo que, con fondos propios y de sus empresas desarrolla, como su estrategia política, ayudas de carácter populista en educación, salud y vivienda. Hoy maneja la mayor parte del legado de Luis Noboa Naranjo, su padre, conocido hombre de empresa que creó un imperio transnacional con la comercialización del banano, uno de los principales productos de exportación en Ecuador. Una de las cuestiones más polémicas en torno a su vida económica es que su padre no lo incluyó en su testamento, y para contrarrestar esta decisión Álvaro declaró a su padre como su opositor, inició un juicio, luego del cual terminó con la mayor parte de la fortuna en herencia. Este candidato, solo en Ecuador, es propietario de más de 300 empresas tercerizadoras, con el objetivo de violar los derechos de los trabajadores. Dueño de un emporio de 110 empresas y con un patrimonio calculado en 1 200 millones de dólares. Con esta riqueza ¿Creen ustedes que defenderá al pueblo ecuatoriano o es un capricho más de un multimillonario?