Red Voltaire
Falsos expertos y verdaderas mentiras

11/Septiembre: periodistas franceses que intoxicaron la información con la pista saudí piden disculpas

Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquié, los dos periodistas franceses reconocen que la pista saudita fue un invento. Se acabó la teoría según la cual los atentados del 11 de septiembre de 2001 habían sido financiados por los sauditas. Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquié, los dos seudoexpertos que la plantearon, acaban de reconocer que se equivocaron en toda la línea. Lo que queda, sin embargo, es que aquella mentira tuvo amplia repercusión internacional y que sigue sirviendo de fundamento a quienes afirman que Estados Unidos no debería haber atacado a Irak sino a Arabia Saudita. La Red Voltaire retoma el análisis de aquel increíble engaño mediático.

| Paris (Francia)
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Se trata de una humillación poco común: los dos expertos más citados del mundo sobre el financiamiento de los atentados del 11 de septiembre de 2001 ofrecieron, pagando su publicación como espacio publicitario en importantes periódicos, sus humildes excusas aceptando que se equivocaron de cabo a rabo [1]. Esta iniciativa es consecuencia de la firma de un acuerdo con la familia Bin Mahfouz para que esta última ponga fin a los procesos judiciales por difamación que había puesto en marcha. Sin embargo, por falta de espacio, los lectores de estos periódicos tendrán que contentarse con un lacónico desmentido cuando el protocolo de acuerdo firmado se compone de 12 páginas en las que ambos expertos se retractan de 42 errores graves.

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Excuses publiques de MM. Dasquié et Brisard

Los dos expertos mediáticos en cuestión son el francés Guillaume Dasquié y el francoestadounidense Jean-Charles Brisard. Ambos conformaron un brillante equipo para intoxicar a la prensa del mundo entero así como a instituciones nacionales [francesas] e internacionales y, más tarde, se especializaron, el primero, en denigrar a Thierry Meyssan, y el segundo, a Tariq Ramadan, suministrando, una vez más, todo tipo informaciones falsas a una prensa deseosa de encontrar chivos expiatorios. Si la administración Bush impuso la teoría que pretende que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron cometidos por kamikazes de al-Qaeda, fueron Dasquié y Brisard quienes inventaron el complemento teórico según el cual los atentados fueron financiados por millonarios sauditas.

Aunque la lectura del comunicado en el que expresan sus excusas podría llevarnos a creer por un instante en la buena fe de Dasquié y Brisard, la magnitud de sus maniobras y la cronología de los hechos no les favorecen. Sólo cabe preguntarse entonces, ¿quién pudo ser el comanditario de una operación de tanta envergadura?

Todo comienza durante el año 2000. Jean-Charles Brisard, ex asistente parlamentario de un diputado francés y biógrafo oficial de Charles Pasqua [2], se integra al equipo de inteligencia económica de la multinacional Vivendi (la antigua Compagnie générale des eaux, rebautizada más tarde con el nombre de Veolia). El pequeño equipo se encuentra bajo la dirección del ex juez antiterrorista, y más tarde diputado apadrinado por Pasqua, Alain Marsaud (quien tuvo a Brisard como asistente parlamentario). No se sabe por qué razón, sus miembros investigan el financiamiento de los millonarios sauditas a las ONGs musulmanas y el vínculo entre dichas ONGs y la tendencia islamista. Los miembros del equipo trabajan en coordinación con agentes del FBI, entre los que se encuentra John O’Neill, quien había conocido a Alain Marsaud durante una conferencia en Quantico, la sede del FBI [3]. En 1999, Brisard redacta un primer informe sobre el tema, documento que circula rápidamente en el seno de la OCDE. Esta organización intergubernamental, derivada del Plan Marshall, desempeña un papel central en la lucha contra el lavado de dinero. Entre las estructuras incriminadas se encuentra un establecimiento francés, la Société bancaire arabe (SBA), entre cuyos accionistas se encuentra Salim Mahfouz. Espantado, el Banco de Francia fotocopia el informe por sus propios medios y lo transmite a varios de sus asociados para ponerlos sobre aviso. Según el boletín político confidencial Le Pli, el flamante Presidente Director General de Vivendi, Jean-Marie Messier, entrega personalmente una versión de este informe al presidente francés Jacques Chirac.

Al día siguiente de los atentados del 11 de septiembre de 2001, aún calientes las cenizas del World Trade Center, Jean-Charles Brisard produce una versión actualizada de su informe sobre aquella investigación. En 71 páginas, estudia la nebulosa financiera de Osama Ben Laden y demuestra la implicación de los más altos financieros sauditas en el financiamiento del terrorismo internacional. Los wahabitas son culpables. Los primeros extractos de este documento se publican en el diario económico La Tribune del 13 de septiembre de 2001 [4]. El diario presenta el documento como «un informe de investigación oficial francoestadounidense». La redacción del diario está, en efecto, convencida de que Brisard trabaja conjuntamente con la DST [Uno de los servicios franceses de inteligencia. Nota del Traductor.] y con el FBI. Teniendo en cuenta las relaciones del investigador, aquello parece plausible, sobre todo sabiendo que Brisard escribe en la Revue de la Défense nationale [5].

El texto íntegro del documento aparece también rápidamente en el sitio web del boletín confidencial Intelligence On Line, cuyo redactor jefe no es otro que Guillaume Dasquié. En el sitio se precisa que el informe ha sido elaborado por «un experto internacional que trabajó sobre el tema en el marco de una misión [ordenada] por un organismo fiscal» [6]
El documento es publicado asimismo por la Asamblea Nacional francesa como anexo a un informe de la Misión de Información sobre el Lavado de Capitales en Europa [7]. La decisión en ese sentido fue tomada por el relator de la Misión, el diputado Arnaud Montebourg, entrenado por John Negroponte en la French American Foundation [8].

La intoxicación se hace ya general. Numerosos medios de difusión se hacen eco de ella creyendo que pueden apoyarse en un informe que tantas instituciones han tomado como referencia. Brisard es invitado entonces al programa «Pièces à conviction», de France Télévision donde lo presentan como colaborador de la DST y donde él reitera sus acusaciones. Mientras tanto, para el diario Le Monde, el informe Brisard es un encargo del FBI [9]
La Red Voltaire publica una investigación de Thierry Meyssan con un punto de vista muy diferente: «Les liens financiers occultes entre les Bush et les Ben Laden» (Los lazos financieros ocultos entre los Bush y los Ben Laden. Nota del Traductor). Según aquel análisis, las dos familias, lejos de ser enemigas, estaban haciendo negocios desde hacía mucho. Pero el artículo reproduce también varias imputaciones provenientes de aquel documento [10].

Problema: la familia Bin Mahfouz y la Société de banque arabe reaccionan ante lo que interpretan como una campaña de calumnias. Intelligence On Line retira el documento de su sitio web y emite un aviso a sus lectores. La Asamblea Nacional francesa interrumpe la difusión de su informe y destruye los ejemplares que quedan aún en su poder. La Red Voltaire publica una aclaración que ofrece los primeros detalles sobre la manipulación [11]. Después, publica una versión corregida de su propia investigación en el semanario mexicano Proceso [12].

Otra intoxicación circula desde hace tres años con vistas a acreditar el vínculo entre los financieros sauditas y el terrorismo internacional. Según ella, la hermana de Khaled ben Mahfouz estaría casada con Osama Ben Laden. Esta afirmación proviene del testimonio, ofrecido bajo juramento, de James Woolsey, director de la CIA, ante el Senado de Estados Unidos [13]. Esa mentira solamente será desmentida mucho más tarde [14]

A pesar de todo, Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquié publican juntos una versión, en forma de libro destinado al gran público, del informe ya incriminado. Título de la obra: Ben Laden, La Vérité interdite [15]. El día anterior a su salida al mercado, ciertos pasajes del libro aparecen publicados en el diario francés Le Monde. Este periódico atlantista afirma que el informe inicial de Jean-Charles Brisard fue redactado «a pedido de un servicio de inteligencia francés» y que «fue presentado a George Bush por Jacques Chirac durante su primera visita a Washington, después del 11 de septiembre» [16].

El libro se convertirá en un éxito internacional. En él se acredita la tesis de la responsabilidad saudita y de la impotencia de la burocracia estadounidense, reacia a escuchar a tiempo las advertencias de un honesto oficial del FBI. En el momento de su publicación en Estados Unidos [17], el dossier de prensa que distribuye la casa editora Nation Books indica que Jean-Charles Brisard fue consejero del senador demócrata por Colorado Marty Wirth [18]. Problema: este senador no existió nunca y Brisard nunca ha estado en el registro de personas acreditadas al Congreso [19].
El libro, cuyo objetivo evidente es preparar la guerra que los neoconservadores quieren desencadenar contra Arabia Saudita [20] es sin embargo interpretado, erróneamente, entre los opositores de George W. Bush, como una crítica revolucionaria contra el discurso gubernamental. El Project Censored le otorga un premio en 2003 [21]. Pero en vez de estar al servicio de la revolución, el libro de Brisard y Dasquié sirve en realidad de base al informe sobre la lucha contra el financiamiento del terrorismo que muy altas personalidades estadounidenses redactan para el Council on Foreign Relations [22]. Entre la docena de redactores de este último documento se encuentran varios responsables del Consejo de Seguridad Nacional y un ex director de la CIA.

Extremadamente intrigado al constatar que Guillaume Dasquié, como redactor jefe de Intelligence On Line difundió primero el informe Brisard y lo retiró después mientras que redactó, a título personal, una versión del mismo para el gran público, Thierry Meyssan se personó en su oficina con la intención de entrevistarse con él [23]. Pero no logra obtener una respuesta clara sino una proposición de trabajo, la cual rechaza.
En marzo de 2002, Thierry Meyssan publica L’Effroyable imposture [24], un análisis de los atentados del 11 de septiembre y de las consecuencias que tuvieron estos para la política interna y la política exterior estadounidense. Thierry Meyssan, que refuta en su libro la tesis gubernamental del complot islámico mundial financiado por los sauditas, se convierte inmediatamente en blanco de una violentísima campaña de prensa organizada por los repetidores franceses del Manhattan Institute [25] y de la Foundation for the Defense of Democracies [26]

Guillaume Dasquié no tarda en publicar una réplica junto al periodista del semanario Le Point Jean Guisnel, L’Effroyable mensonge [27]. Ambos autores se cuidan, sin embargo, de tratar de refutar el análisis que hace Meyssan sobre la política interna y la política exterior de Estados Unidos. Concentran sus críticas en un solo capítulo, muy mediatizado en Francia, que niega el impacto de un avión contra el Pentágono. Problema: al criticar este capítulo, Dasquié y Guisnel van en contra de las leyes de la física de Newton y afirman con toda seriedad que el avión se estrelló en «picada horizontal». El panfleto de Dasquié y Guisnel se concentra principalmente en denigrar a los colaboradores de la Red Voltaire tratando de hacer creer que esta asociación se pasó a la extrema derecha [28].
La prensa internacional se siente entonces satisfecha. Dasquié y Guisnel han «probado» que los periodistas hicieron bien su trabajo el 11 de septiembre y que se puede descartar la investigación de Meyssan, que no vale la pena leerla. Problema: se produce una condena judicial contra el libro de Meyssan [29]

Por su lado, Jean-Charles Brisard sigue moviéndose. Se convierte, en Estados Unidos, en investigador de un prestigioso bufete, Motley Rice LLC, que representa a 5 600 parientes de las víctimas de los atentados del 11 de septiembre y exige a la familia saudita que pague daños y perjuicios [30]. En ese contexto, Brisard entrega documentos al juez francés Renaud van Ruymbeke (vinculado al juez Alain Marsaud). Yeslam Ben Laden y su medio hermano Osama tenían una cuenta común en la Union des banques suisses (UBS) entre 1990 y 1997 [31]. Se afirma que varias transferencias de fondos por 300 millones de dólares tuvieron lugar entre Suiza y Pakistán con vistas a financiar los atentados. La fiscalía de París abre una investigación. Problema: después de una serie de registros realizados en las oficinas de nueve establecimientos, Suiza comprueba que la acusación es totalmente infundada y rechaza el recurso legal internacional [32]. Según la AFP, las declaraciones de Brisard se basaban en informaciones provenientes de los servicios de inteligencia estadounidenses [33]. Como todo lo demás, la acusación es falsa.
Problema: Brisard instaló su firma de consultoría en Lausana. El poder judicial de la Confederación Helvética le encarga la misión de realizar un trabajo como experto. Pero Suiza ignoraba que Brisard era informante del juez francés Van Ruymbeke y que trabajaba además para un bufete estadounidense. Es así que varios elementos del expediente suizo, que formaban parte de los documentos sometidos al secreto de instrucción, aparecen en el bufete estadounidense Motley Rice LLC, como si un experto hubiera organizado una filtración… [34]

En diciembre de 2002, Brisard pone en circulación una nueva versión de su informe, presentada ahora como un pedido del presidente colombiano del Consejo de Seguridad de la ONU [35]. Problema: el embajador Alfonso Valdivieso desmiente tal cosa y critica públicamente al farsante.

El 22 de octubre de 2005, Jean-Charles Brisard comparece ante la Comisión Bancaria del Senado de Estados Unidos. Allí recurre a su falso currículum y reitera sus embustes. Asegura que su amigo, el ministro francés Charles Pasqua, ya había puesto sobre aviso al gobierno saudita en noviembre de 1994 [36].

Ya instalado en Lausana (Suiza), Jean-Charles Brisard se dedica al estudio de documentos que parece haber obtenido mediante un pedido del bufete Motley Rice LLC: 1,5 millones de páginas encontradas en los locales de una ONG saudita en Bosnia, la Benevolence International Foundation [37]. También participa en una campaña contra el intelectual suizo Tariq Ramadan.

En enero de 2005, Jean-Charles Brisard publica un nuevo libro, Zarkaui, el nuevo rostro de Al-Qaeda [38]. Se trata esta vez de dar consistencia a un personaje que Estados Unidos pone en escena para desacreditar a la resistencia iraquí [39]. Como consecuencia, el juez Juan del Olmo lo solicita como experto en la investigación sobre los atentados de Madrid. Brisard redacta un informe que establece que Al-Zarkaui ordenó la operación para castigar a España por el envío de tropas a Irak [40]. Problema: estas alegaciones serán desmentidas por la comisión parlamentaria de investigación. ¡No importa! Dos años más tarde, Jean-Charles Brisard afirmará, con la misma seguridad, que existe un vínculo entre los supuestos autores de los atentados de Madrid y los de Londres [41].

Fiel a la misma versión, Guillaume Dasquié, que se ha convertido en niño mimado de la televisión e investigador, en Francia, del Institut de relations internationales et stratégiques (IRIS), publica Al Qaeda vencerá [42]. Varios fragmentos de este libro aparecen en la revista Amnistia, enquêtes interdites, que se especializa en la mezcolanza con vistas a presentar a la Red Voltaire y todo movimiento de resistencia árabe, sin distinción alguna, como expresiones del fascismo [43]. Dasquié amplía su ángulo de tiro al acusar violentamente a la principal organización caritativa saudita (IIRO) y estableciendo un vínculo entre un contrato francosaudita de compra de armas y los hombres de Osama Ben Laden [44]. Este último punto atrae la atención del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos, que ve en él una oportunidad más de conectar la negativa francesa a participar en la intervención militar en Irak con intereses ocultos sauditas [45]. Problema: los investigadores estadounidenses no encuentran absolutamente nada.

Guillaume Dasquié tiene sentido de la amistad: desliza en su libro la narración de una entrevista con el juez antiterrorista francés Jean-Louis Bruguière [46]. En confianza, Bruguière le dice: «Brisard acabará con una bala en la cabeza. Hay gente que hace eso muy bien. Usted sabe, los círculos en los que ustedes se interesan son peligrosos. A veces, hay muertos». Declaración que le permite a Brisard, ex coautor, volver al escenario pidiendo la protección de las autoridades [47]. Nadie precisa que Jean-Louis Bruguière es amigo y sucesor del juez Alain Marsaud, quien, al incorporarse a un establecimiento privado, contrató a Jean-Charles Brisard precisamente para que redactara su, en demasía, famoso informe.

La historia no termina ahí. Las elucubraciones de Brisard y Dasquié reaperecen en la versión revisada de un conocido libro de Michael Griffin sobre los talibanes [48]. El rumor sigue creciendo. Ahora nos dicen que los sauditas también encargaron a Al Qaeda, en 1995, de asesinar al presidente egipcio Hosni Mubarak. Michael Griffin es un colaborador de Transparency International, ONG enteramente sostenida por la NED/CIA para imponer en el mundo las normas del business anglosajón. Problema: Griffin reconoce sus culpas y retira el libro de la venta.

En los países anglosajones, la principal encargada de popularizar las imputaciones de Brisard y Dasquié es Rachel Ehrenfeld, una universitaria neoconservadora. Rachel Ehrenfeld se especializa desde hace muchos años en la denuncia de las financiamientos ocultos de los movimientos de liberación nacional. Publica, en 2003, una síntesis entre sus teorías personales y las de Jean-Charles Brisard, Financiando el Mal: cómo se financia el terrorismo y cómo pararlo [49]. Problema: este libro fue objeto de una condena judicial [50]

La señora Ehrenfeld es colaboradora del gabinete Benador Associates, el cual provee tribunas libres a numerosos periódicos y proporciona “especialistas para debates” a importantes medios audiovisuales. Este gabinete cuenta en total con medio centenar de «expertos» a los que el mundo debe las más espectaculares intoxicaciones mediáticas de la era Bush (Michael Ledeen, Laurie Mylroie, Richard Perle, Walid Phares, Daniel Pipes, Natan Sharansky, Amir Taheri etc…). Entre estos se encuentra, claro está, James Woolsey, el ex jefe de la CIA que inventó el parentesco entre Osama Ben Laden y el millonario saudita Bin Mahfouz. La propia Rachel Ehrenfeld pasó de la categoría de sacerdotisa de la «guerra contra la droga», bajo el mandato de Bush padre, al rango de experta en «guerra contra el terrorismo», bajo la presidencia de Bush junior. Ehrenfeld se hizo célebre al inventar cosas como que Fidel Castro era traficante de droga [51] y que Yaser Arafat malversaba los fondos de la OLP en beneficio personal y vivía como todo un potentado [52]; Problema: esta acusación fue totalmente desmentida al morir el primer presidente de la Autoridad Palestina [53].

Al término de la guerra fría, Rachel Ehrenfled aseguraba en la Heritage Foundation que la URSS supervisaba simultáneamente el tráfico mundial de drogas y el terrorismo internacional [54]. Hoy en día, es el juez francés Jean-Louis Bruguière quien afirma, en el Club de Bilderberg, que los musulmanes tienen la culpa de todo.

Jean-Charles Brisard (presentado ahora como ex oficial de los servicios de inteligencia franceses) y Rachel Ehrenfeld colaboran en el seno de diversos organismos, escriben en el Terror Finance Blog y participan en la Intelligence Summit. Brisard produce «primicias» que incluyen al teólogo musulmán Tariq Ramadan en el restringido círculo de dirigentes del terrorismo internacional y Ehrenfeld se encarga de introducir esas mismas «primicias» en los medios estadounidenses de difusión [55]. Problema: una vez más, todo es mentira y, a pesar de esas alegaciones, el gobierno británico nombra a Tariq Ramadan miembro de una comisión nacional de mediación.

Al cabo de años de mentiras falsificaciones, fue necesaria toda la tenacidad de la familia Bin Mahfouz, directamente acusada, al igual que otras personalidades sauditas, para que Brisard y Dasquié, viéndose al borde de la bancarrota debido a los procesos judiciales que se les venían encima en el Reino Unido y en Estados Unidos, acabaran por reconocer públicamente que inventaron la pista saudita. Aún así, trataron por todos los medios de escapar a sus propias responsabilidades. Jean-Charles Brisard llegó incluso a invocar la inmunidad de los testigos parlamentarios alegando su comparecencia ante el Congreso [56]. Sin embargo, los innumerables autores y periodistas que citaron, comentaron sus trabajos y sacaron de ellos todo tipo de conclusiones siguen sin rectificar lo que hicieron.

[1] «Excuses publiques de Jean-Charles Brisard et Guillaume Dasquié à Khalid bin Mahfouz et Abdulrahman bin Mahfouz» por Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquié, Le Figaro, 31 de octubre de 2006.

[2] Charles Pasqua. Une force peu tranquille por Jean-Charles Brisard y Géraud Durand, Granger, 1994. Hay que señalar, de paso, lo cual no tiene nada que ver, por supuesto, con la continuación de esta historia, que Thierry Meyssan es autor de una biografía no autorizada de esta misma personalidad, L’Énigme Pasqua, Golias, 2000.

[3] «Tué par son plus fidèle ennemi» por Éric Pelletier, L’Express, 12 de septiembre de 2002.

[4] «Les complexes réseaux de Ben Laden», La Tribune, 13 de septiembre de 2001.

[5] «Services de renseignement et intérêts commerciaux américains» por Jean-Charles Brisard, Revue de la Défense nationale, julio de 2000.

[6] «Ussama Bin Laden: un Saoudien, surtout!», Editorial de Intelligence On Line n°413, 20 de septiembre de 2001.

[7] Le blanchiment des capitaux en Europe, Tomo 4: Londres, Gilbraltar et les dépendances de la Couronne, Assemblée nationale, 2001.

[8] «Un ministre français adulé aux États-Unis», Voltairenet, 7 de octubre de 2005.

[9] «La toile financière d’Oussama Ben Laden s’étend des pays du Golfe à l’Europe», por Babette Stern, Le Monde, 25 de septiembre de 2001.

[10] «Les liens financiers occultes entre les Bush et les Ben Laden», Notes d’information du Réseau Voltaire n°237, octubre de 2001.

[11] «Qui veut nuire à la SBA?», comunicado divulgado a mediados de noviembre, reproducido en Notes d’information du Réseau Voltaire n°241, 16 de diciembre de 2001.

[12] «Los lazos financieros ocultos entre las familias Bush y Ben Laden», trabajo traducido por Anne-Marie Mergier, Proceso, 21 de octubre de 2001.

[13] Testimony before Senate Judiciary Committee Subcommittee por James R. Woolsey, 3 de septiembre de 1998.

[14] Woolsey declara que ya no se acuerda bien… que pronunció mal un nombre árabe… que no releyó la transcripción de su declaración («Top investigator in 9/11 victims’s lawsuit faces libel action» por Ken Silverstein, Los Angeles Times, 26 de febrero de 2003). Finalmente se retracta, el 15 de diciembre del año 200, durante su testimonio ante la Alta Corte de Justicia de Queen’s Bench Division, cuando en realidad se esperaba que declarara a favor del Wall Street Journal, que estaba acusado de difamación.

[15] Ben Laden, La Vérité interdite par Jean-Charles Brisard et Guillaume Dasquié, Denoël, 2001.

[16] «Quand Washington négociait avec les talibans», Le Monde, 13 de noviembre de 2001.

[17] Forbidden Truth: U.S. -Taliban Secret Oil Diplomacy and the Failed Hunt for Bin Laden por Jean-Charles Brisard y Guillaume Dasquié, Nation Books, 2002.

[18] Fragmento del dossier de prensa: «Jean-Charles Brisard is former head of corporate intelligence for Vivendi Universal. Featured on radio and television around the world, Brisard is the first expert to fully investigate the financial links between Islamic banking institutions and worldwide terrorist organizations. Former advisor to Senator Marty Wirth (D/CO), Brisard studied international law in Paris and diplomacy at Georgetown University. Currently, CEO of a financial investigation company, he resides in Paris and will be available for interviews in the United States in August 2002».

[19] «9/11 Author Seeks Senate Protection» por Ethan Wallison, Roll Call, 15 de julio de 2004.

[20] Sobre el plan tendiente a Sacar de circulación a la familia Saud, ver La «Guerre des civilisations» por Thierry Meyssan, Voltairenet, 4 de junio de 2004.

[21] The Top 25 Censored Media Stories of 2001-2002, Project Censored, 2003.

[22] Terrorist Financing, Council on Foreign Relations, 2002.

[23] Entrevista el 14 de diciembre de 2001 a las 10 de la mañana.

[24] L’Effroyable imposture por Thierry Meyssan, Carnot, 2002.

[25] «Le Manhattan Institute, laboratoire du néo-conservatisme» por Paul Labarique, Voltairenet, 15 de septiembre de 2004.

[26] «Les trucages de la Foundation for the Defense of Democracies», Voltairenet, 2 de febrero de 2005.

[27] L’Effroyable mensonge. Thèse et foutaises sur les attentats du 11 septembre por Guillaume Dasquié y Jean Guisnel, La Découverte, 2002.

[28] Todas estas imputaciones son simple fantasía, exceptuando la designación del comandante Pierre-Henri Bunel, la cual era además de conocimiento público.

[29] TGI de París, XVIIe chambre correctionnelle, 15 de diciembre de 2003. Los abogados de la defensa apelan, así que el veredicto no es definitivo.

[30] «Members of Saudi royal family sued for alleged complicity in September 11» y «Lawyer for families of 9/11 investigated Saudi princess» por Francis Temman, AFP, 16 de agosto y 25 de noviembre de 2002.

[31] «L’un des demi-frères de Ben Laden s’explique sur ses comptes bancaires», Associated press, 28 de septiembre de 2004.

[32] «La France traque le demi-frère de Ben Laden en Suisse», Libération, 28 de marzo de 2002.

[33] «Fin de l’enquête française sur les comptes de Yeslam Binladin», AFP, 14 de septiembre de 2006.

[34] «Plainte pénale du demi-frère de Ben Laden après des «fuites» à Berne» por Jean-Noël Cuenod, La Tribune de Genève, 11 de diciembre de 2004.

[35] «Terrorism financing: roots and trends of Saudi terrorism financing» Jean-Charles Brisard Consulting, diciembre de 2002.

[36] Written Testimony of Jean-Charles Brisard, International Expert on Terrorism Financing, Lead Investigator 911 Lawsuit, CEO JCB Consulting International, Committee on Banking, Housing and Urban Affairs, United States Senate, 22 de octubre de 2003.

[37] «Les financiers d’Al-Qaïda traqués depuis Lausanne» por Sylvain Besson, Le Temps, 2 de agosto de 2003.

[38] Zarkaoui, le nouveau visage d’Al-Qaida por Jean-Charles Brisard y Damien Martinez, Fayard, 2005.

[39] «Abou Moussab al-Zarkaoui, super-héros du Mal» por Vladimir Alexe, Voltairenet, 19 de julio de 2005.

[40] «Un informe del equipo legal del 11-S liga la red de Al Zarqawi con detenidos del 11-M» por J.A. Rodriguez, El País, 7 de septiembre de 2005.

[41] «Profile: British authorities find fingerprints from bomb material; search homes in north of London», NBC News, 12 de julio de 2005.

[42] Al Qa’ida vaincra por Guillaume Dasquié, Privé, 2005.

[43] Amnistia.net, 8 de julio de 2005.

[44] «"Al Qaïda vaincra", le journal d’une dernière enquête sur ben Laden», AFP, 16 de abril de 2005.

[45] «Le Congrès américain s’intéresse à un livre français sur Al-Qaïda», AFP, 20 de mayo de 2005.

[46] «Jean-Louis Bruguière, un juge d’exception» por Paul Labarique, Voltairenet, 29 de abril de 2004.

[47] «Bruguière prié par un enquêteur de préciser des menaces pesant sur lui», AFP, 9 de mayo de 2005.

[48] Reaping the Whirlwind: The Taliban Movement in Afghanistan por Michael Griffin, Pluto Press, edición revisada y aumentada de 2003.

[49] Funding Evil; How Terrorism is Financed and How to Stop It por Rachel Ehrenfeld, Bonus Book, 2003.

[50] Alta Corte de Inglaterra, 3 de mayo de 2005.

[51] «The Narcotic-Terrorism Connection » por Rachel Ehrenfeld y Michael Kahan, «The Americas: Castro Is Shocked! Shocked! to Find Drug-Dealing Comrades» por Rachel Ehrenfeld, The Wall Street Journal, 10 de febrero de 1986 y 23 de junio de 1989.

[52] «Poor, wealthy Yasser» por Rachel Ehrenfeld, Jerusalem Post, 22 de noviembre de 1994.

[53] Al no existir un Estado palestino, parte de los fondos de la OLP se administraban a partir de cuentas bancarias que estaban a nombre de Yaser Arafat, lo cual no tiene nada que ver con uso personal de dichos fondos.

[54] Narco-Terrorism: The Kremlin Connection, Heritage Foundation Lecture n°89, 1986. Citado en The Terrorism Industry. The Experts and Institutions that Shape our View of Terror por Edward Herman y Gerry O’Sullivan, Pantheon Books, 1989.

[55] «Une plainte fait état de liens supposés avec les milieux terroristes internationaux» y « Hani, un frère provocateur et encombrant», Le Monde, 23 de diciembre de 2003. «Peace Professor Singled Out Jews of France» por Elie Lake y «Why Revoke Tariq Ramadan’s U.S.Visa?» por Daniel Pipes, The New York Sun, 7 de enero y 27 de agosto de 2004. «Why Tariq Ramadan lost; Washington was right to deny visa» por Rachel Ehrenfeld y Alyssa A. Lappen, The Washington Times, 11 de octubre de 2006.

[56] Ethan Wallison op. cit.

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