¿Qué dirán las ONGs (Organizaciones No Gubernamentales) sobre la trapacería perpetrada por su –como dice la huachafísima palabra- referente más importante Niño Diego García Sayán contra el diario Expreso? El mequetrefe de marras logró que una jueza, Mercedes Gómez Marchisio, querellase al periódico y señalase que éste debía de abstenerse de publicar informes o reportes sobre el ex ministro de Justicia durante el paniaguato y titular de RREE cuando la administración Toledo. ¿No es un claro atentado contra la libertad de prensa? ¿Qué es la “justicia” al servicio de los apetitos inferiores, personales, desopilantes como el caso actual? ¿Es éste el juecesito que está en nombre de Perú ante la Corte Interamericana de Justicia en San José de Costa Rica?

Pero lo que digan las ONGs, en su mayoría inmensa dedicadas a sus trabajos con perfil modesto, tiene poca importancia porque las ONGs (Organizaciones de Nuevos Gángsteres), son las que han monopolizado el 90% de la cooperación que viene de fuera del país, imponen a figuras y figurones y publican cuanto les viene en gana porque así lo manda el mantenimiento del status quo dolarizado y de abultados sueldos. Ayer, a las 8 pm., en todas las redacciones de los miedos de comunicación se sabía de la querella velocísima contra Expreso monitoreada por Niño Diego y ejecutada por esbirros acostumbrados a aterrorizar jueces, vocales, secretarios y magistrados para sacar resultados para sus conveniencias. ¿Cuántos han publicado del asunto hoy miércoles?

¿Tiene algo que decir la Defensora del Pueblo, Beatriz Merino, socia de Niño Diego, de Allan Wagner Tizón, de Enrique Bernales Ballesteros, de Francisco Eguiguren Praeli, en la ONG caza-dólares, Comisión Andina de Juristas, sobre este fraudulento acto contra Expreso? ¿Tendrá la dignidad de denunciar la desvergonzada impostura en que ha incurrido su cófrade?

¿Se da cuenta el gobierno del señor García Pérez que es esta la cáfila de gánsteres para la que está reformando la ley de cooperación externa y que lo tiene aterrorizado con sus titulares estridentes y opiniones “sesudas” y condenatorias? ¿Entenderá, en su nebuloso e inextricable mundo, Jorge del Castillo, que Sofía Macher es una infiltrada profundamente anti-aprista y que se ríe en privado de su “estupidez”, como ha dicho varias veces?

Que una jueza (¿a cuánto asciende la coima en dólares contantes y sonantes?) crea que puede constreñir a un medio para que NO opine o informe sobre determinada persona, aunque sabemos que se trata, en el caso presente, de un mamarracho sin atenuantes, es nada más y nada menos que ¡un crimen contra la libertad de prensa!

El problema del Perú no es un problema económico. Es moral y político. Todos sabemos de qué pata cojea caja malandrín que actúa en la cosa pública. Más aún con los antecedentes rapaces de Niño Diego. Pocos meses atrás, metió en la cárcel al colega, periodista y también hombre de pensamiento nacional independiente, Ricardo Ramos Tremolada, que volvía al país, merced a una cobarde acción policial. Niño Diego no perdona así nomás. Ramos le había denunciado en la miseria atrabiliaria de que hace gala este infeliz y había dicho lo que otros también veníamos diciendo desde años atrás: la calaña de individuo que era –y es- Niño Diego. Ninguna ONG –de aquellas y de las otras- tuvo la elegancia mínima de protestar por el atropello. Y, ciertamente, la DP Beatriz Merino, asistía a los almuerzos y homenajes a Ramos, pero NO dijo ¡absolutamente nada en público! Su socio Niño Diego, era más importante y más rentable filón que el periodista vejado y maltratado.

¿Sabrán sus pares de la Corte de San José, que Niño Diego, mete a la cárcel, querella, enjuicia, hostiliza, llena de chismes o reportajes, a quienes disienten de sus particulares comportamientos? La venganza en manos de criminales sólo es barbarie. La estupidez en poder de mediocres congénitos, desconcertados en su propio ser, plenos en queta-problemas, no es más que una metralleta en manos de primate indefinido. Hoy es Expreso, mañana serán otros periodistas, de los genuinos, de los que no forman parte de las Organizaciones de Nuevos Gángsteres que sin el Dios dólar son nada porque siempre fueron eso, nada de nada. Sin la retroalimentación de sus propias y engrasadas maquinarias pseudo-noticiosas, mantenedoras del status quo, cumplirían la sentencia bíblica: polvo eres y al polvo volverás. Entre esos, Niño Diego descolla porque su vanidad de Narciso de juguete es inmensa. Cierto que para haber construido todo este imperio necesitó cómplices y tontos útiles. Los cómplices beben del manantial dolarizado que gringos estúpidos que regalan con generosidad enfermiza. Los tontos útiles se reproducen con frecuencia. Y en este gobierno, turiferario de sus propias mentiras, aherrojado a la incapacidad de sus líderes, no hay excepciones. El problema es que todos saben lo que ocurre pero tienen miedo miedoso y cerval de salir al frente.

La regeneración del Perú ha empezado de a pocos y con esfuerzos hasta hoy desunidos y, a veces, como voces que claman en el desierto. Pero el país entero es testigo de cómo actúa uno de los más grandes payasos sociales de la historia. De hoy en adelante, como marbete de lo chicha, lo rufianesco, lo malhadado, la justicia a lo Niño Diego, ha encontrado un lugar en la miasma. Una luz en el pantano de su inmensa pestilencia.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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