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Foto arriba: George W. Bush, presidente de los EEUU.
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Mientras que en Estados Unidos, tras el triunfo demócrata en el Senado y Representantes, se pergeña el clima político para la acusación constitucional por el serio crimen de haberle mentido al país contra el débil mental George Bush, aquí hay otros similares, iguales en idiotez congénita e incurable, que están, dicen, elaborando nuevas estrategias para la consecución del TLC con Gringolandia. O sea, dicho de otro modo, hay rufianes en Perú que a toda costa quieren que la nación se engrillete a una administración militarista y abusiva como la que ha sido repudiada por el pueblo norteamericano en comicios libres y limpios.

Hay más de 15 mil jóvenes lisiados a causa de heridas de la guerra en Irak, 2 millares han muerto, y los padres y madres estadounidenses están profundamente indignados con Bush y los halcones que promovieron, con pretextos múltiples, un conflicto que sólo ha ensangrentado hogares, enriquecido a industriales mafiosos y celebrado mentiras al por mayor. Por esa razón y por el estado de miedo generalizado, incertidumbre y al estar siempre en ascuas, la sociedad norteña ha barrido el piso con los republicanos y dado la confianza a los demócratas.

Pero lo que ocurra en Gringolandia será factoría propia de ellos mismos.

El idiotismo en Perú tiene varias facetas multidisciplinarias, pasa por varios ministerios y hasta por ex funcionarios superlativamente inocentes o bobos incurables. Veamos, no ha mucho, antes de partir al Brasil, el presidente García expresó su optimismo porque el TLC se viera confirmado, aún a sabiendas que se venía el triunfo demócrata. Dijimos que no bastaba la buena voluntad. La ignorante ministra de Comercio Exterior, que en cualquier país normal ya habría presentado su renuncia bajo el cargo de ridículo público, ha cambiado sus versiones según los días, cuesta abajo la rodada. Esta señorita, Mercedes Aráoz, recibió de una funcionaria gringa, Schawb, la confirmación que esta administración no pasará al Congreso el TLC. El lame duck Congress (Legislativo pato rengo o disminuido) tiene otros problemas álgidos como evitar, por ejemplo, las múltiples comisiones investigadoras de la administración, aún vigente, de Bush.

Como para confirmar el idiotismo, doctrina nacional impertérrita aún a pesar de sus propios idiotas protagonistas, el canciller José Antonio García Belaunde, que suele abandonar el ataúd con peligro de su propia salud subterránea, ha dicho que va a variarse la “estrategia” y que hay coordinaciones diversas. ¿Se puede confiar en alguien que sólo actúa como fedatario de hechos consumados? Habría, más bien que avisarle que ya tiene reemplazo si se descuida: de ayer a hoy, el señor Jorge del Castillo, con las potentes luces intelectuales que él cree tener, se ha despachado contra el presidente Chávez de Venezuela. Debe ser que del Castillo, en acto fraterno, comprende la impotencia de Joselo a quien llamaron “hijo de la oligarquía”.

¿Y qué decir del vendedor de sebo de culebra en forma de títulos de propiedad como aval para sus actividades empresariales a todo nivel? ¿Será suficiente que el señor Hernando de Soto, tenga amigos en Estados Unidos como para revertir los intríngulis evidentes que pasan por otros caminos y ninguno de ellos por el TLC con una nación cuasi bananera (para ellos) como Perú? El mismo sostiene que apenas hay 20% de probabilidades de meter el asunto en la agenda antes del 2007. ¡Bah, las cualidades mágicas que se atribuyen a de Soto, sólo se las cree él mismo! Ese señor es bastante buen propagandista, pero ya debería haber renunciado por un acto de decencia.

Un despistado ex funcionario, sugirió al gobierno de García que tomase contacto con el ex presidente Toledo para que él hablase con su “amigo” Bush. Es cierto, la trabazón y química (como que usaban corbatas idénticas y ternos de igual color, la única diferencia era la estatura), fue “notoria” entre ellos. Deducir de aquella fruslería puerilmente frívola que un jefe de Estado tenga hoy acceso a la Casa Blanca o a cualquier despacho oficial de Gringolandia, hay mucho trecho. Ocurre que los ignorantes, cultores acérrimos del idiotismo, no conocen cómo son tratados los latinos por tierras norteamericanas y de qué modo se traducen estas situaciones. Por eso piden que Toledo “ayude”. ¡Qué idiotismo tan militante!

Los políticos en Perú aprenden sólo a mentir y endiosar falsos paradigmas. Como Chávez, dentro de sus particulares concepciones a las que tiene inalienable derecho, le espeta a los gringos, cada vez que puede, sus inconductas, aquí le llaman de cualquier modo. Y la verdad es que Chávez ha tenido un coraje poco común, como impensable en gobernantes que siempre están de rodillas y ¡jamás de pie! en las trincheras. Claudicantes, bobos, incultos y serviles, los políticos animales, son una mácula caduca del país. Y con ellos, todo lo que representan: un largo túnel pleno en desverguenzas y traiciones.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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