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Según revela el informe de 60 páginas confeccionado por la Oficina Fiscalizadora del Gobierno (GAO), órgano subordinado al Congreso, los gastos millonarios han tenido lugar sin supervisión y control alguno, lo que conllevó a la compra de diversas mercancías y productos de dudosa utilidad y destino.

Entre las irregularidades detectadas, consideradas por el informe "debilidades en las políticas y en los procesos administrativos de la agencia y en la supervisión de la oficina del programa", así como "deficiencias internas de control", se encuentra la falta de licitaciones públicas, con lo cual se violaron procedimientos competitivos establecidos por ley.

Si no fuera tan lamentable ver cómo un grupo de pillos se roban el dinero del contribuyente norteamericano tras el dudoso escudo de la lucha "por promover la democracia en Cuba", sería risible la forma en que lo hacen.

De los 73,6 millones disponibles, 62 fueron asignados "en respuesta a proposiciones no solicitadas ", lo que significa compras no sujetas a licitación ni a capítulos definidos del presupuesto.

El extraño manejo permitió adquirir una sierra eléctrica destinada, según declaraciones de quien se apropió de ella, "para cortar una rama caída cerca de la puerta de la Oficina Fiscalizadora después de un huracán ", versión que de ser cierta, y en el mejor de los casos, denota un despilfarro irresponsable de los recursos.

Entre lo adquirido para enviar a los disidentes en la ínsula están "cinco o seis latas de masas de cangrejo y algunas cajas de chocolate Godiva" pues "allí no tienen chocolate", trató de explicar Juan Carlos Acosta, autoproclamado director de Acción Democrática Cubana, una de las organizaciones mafiosas encargadas de "administrar" en Miami los cuantiosos fondos para la subversión anticubana.

Pero hay otras justificaciones más fantasiosas aún. Como parte de los objetos adquiridos con los impuestos del contribuyente norteamericanos, supuestamente para "restablecer la democracia" en la tropical isla caribeña, figuran una docena de chaquetas de piel y abrigos de casimir.

"En Cuba estaban pidiendo suéteres. Allí hay frío y ellos (los auditores del GAO) no lo quieren creer". Acosta, en una mezcla de ingenuidad y cinismo, remató su defensa: "La USAID nunca me dijo lo que podía, o no podía enviar."

Por su parte, Frank Hernández Trujillo, director del Grupo de Apoyo a la Democracia, que ha recibido más de siete millones de dólares de la USAID, declaró a El Nuevo Herald que envió a Cuba varios videojuegos y una bicicleta de montaña.

"Defenderé esa decisión hasta que muera...es parte de nuestro trabajo", subrayó dramático. Además del dinero malversado o utilizado en pagar altos salarios injustificables, con similares propósitos existen otros 80 millones de dólares incluidos en el capítulo uno de la ampliación del Plan Bush, aprobado el 10 de julio pasado, y cuyo objetivo declarado es derrocar al gobierno de La Habana.

"Durante mucho tiempo este programa ha tenido reputación de ser políticamente efectivo en Miami, tener poco impacto en Cuba y estar deficientemente administrado", declaró Philip Peters, especialista del tema cubano en el Lexington Institute, en Arlington, Virginia, quien agregó, conclusivo: " Ha hecho falta durante mucho tiempo la supervisión del Congreso."

Este mal oliente episodio promete nuevas y más hilarantes revelaciones, que prueban como ha denunciado Cuba durante décadas, el vínculo político y financiero a los Estados Unidos de los supuestos "opositores" en la Isla.

Agencia Cubana de Noticias