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LAS DOS OPCIONES

En apariencia, la situación se reduce a dos opciones: o triunfa la candidatura del inmovilismo y el retroceso, encarnados en Álvaro Noboa Pontón, o se impone la candidatura del cambio, representado por Rafael Correa Delgado. Con Noboa, el Rey del Banano, se han atrincherado los sectores más belicosos y regresivos de la derecha ,los grandes empresarios, los comerciantes que siempre están fusionados con el comercio norteamericano, la bancocracia que obtiene anualmente descomunales ganancias, los tenedores de los bonos de la deuda externa, los capos de toda clase de tráfico, los trasnochados abanderados del neoliberalismo, los brokers o intermediarios del petróleo exportable y de la importación de combustibles.

Con Rafael Correa están grandes sectores de la clase media, de la juventud, las mujeres y el campesinado. Todo aquel que está tocado por un sentimiento de patria, de soberanía y dignidad. Todos los que consideran que es hora de enterrar el pasado y que ven en el joven líder la punta del camino para seguir adelante. Apenas eso, que es muy poco, pero que resulta demasiado para las fuerzas del poder caduco.

El objetivo de Noboa es claro: lograr el poder total para sí y para sus grandes socios. El poder personal parte de su condición de multimillonario, de ser el hombre más rico del país, con 120 empresas declaradas, las que incluyen la parte del león en el negocio bananero (Ecuador, primer exportador mundial de la fruta), el monopolio de la harina de trigo, la flota naviera más importante del país, un banco de influencia creciente – el Banco del Litoral-, negocios inmobiliarios y de seguros, etc., etc., etc. Total una fortuna que le alcanzaría para 5000 años con un gasto de mil dólares diarios.

A esto se suma su naciente poder político al disponer del 25% de los diputados recientemente electos, entre los que se destaca su esposa Anabell Azín ;un Vicepresidente de la República propio (su empleado Vicente Taiano) caso de ganar las elecciones, un diputado andino propio (Wilson Sánchez. Otro de sus principales empleados), y un interminable tren de parientes y servidores. Un enjambre de moscas sobre la dulce torta del poder.

En este enjambre vuela con alas propias su sobrino Ricardo Ponce Noboa, Presidente del Tribunal Electoral del Guayas que, con Guayaquil, capital de la Provincia, es la sección geográfica más grande y con mayor número de electores del país. En la primera vuelta, dicho Tribunal fue protagonista de mil irregularidades que , para muchos, tuvieron la configuración de fraude.

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A TOCAR MADERA

Dijimos fraude, y a tocar madera. Porque bien puede ocurrir lo mismo o algo peor en la segunda vuelta. En la primera, vivimos el escándalo de E-vote, la empresa multinacional estafadora que incumplió sus compromisos de conteo y participó en el enjuague de los resultados. Siempre de brazo con el ex Canciller argentino Rafael Bielsa, jefe de la misión de observadores de la OEA, cuya misión real , apenas disfrazada, fue oponerse al triunfo de Rafael Correa. Ahora intentó manejar nuevamente la situación, retornando al Ecuador para ponerse al frente de los mencionados observadores. Sólo que la furia desatada contra él por parte de amplios sectores de la opinión nacional, parece que determinó que hoy, faltando 24 horas para la segunda vuelta, la propia OEA le ha desautorizado en su pretensión, ordenándole que no ingrese al Ecuador.

Y si en la primera vuelta se habló mucho de la presencia de hackers o piratas informáticos traídos del exterior, hoy es runrún extendido que acaban de llegar desde México seis jóvenes especialistas en esta clase de manipulaciones, que allá participaron en el fraude informático contra el candidato López Obrador. Estos seis angelitos habrían aterrizado en diferentes hoteles para no llamar la atención y cumplir con sus cometido, que es totalmente factible, como lo han demostrados técnicos de las Escuelas Politécnicas del Ecuador.

¿DÓNDE ESTA LA PELOTITA?

Muchos ciudadanos en el mundo, y no pocos en el Ecuador, se preguntan ¿porqué tanto interés y tanto problema en estas elecciones presidenciales? ¿ No es éste un país que siempre vivió al margen de las preocupaciones de los otros, abandonado a su suerte por la ONU y la OEA en sus episodios bélicos y desdichas territoriales? ¿ De dónde acá resulta importante esta pequeña nación que apenas se la conoce por ser dueño de una islas exóticas llamadas Galápagos?

Hay cinco claves para entender el punto.

La primera clave se refiere a que el Ecuador es un país con grandes recursos de petróleo y gas, ubicados en toda su región amazónica, en la región costera, bajo sus aguas marítimas. Pese al escamoteo de información, se estima que hay hidrocarburos al menos para un cuarto de siglo, a un ritmo de un millón de barriles diarios.

La segunda clave es su condición geopolítica, que le hace apetecible para la instalación de bases militares, como la que Estados Unidos tiene hoy en el Puerto de Manta, y las que siempre se pretenden en Galápagos y se intentó establecer en Archidona en 1987, bajo el gobierno de León Febres Cordero, hoy importantísimo aliado de Noboa y ayer alto ejecutivo de sus empresas.

La tercera clave radica en los cuantiosos recursos minerales del Ecuador, apenas explotados y que cubren más de un millón 600 mil hectáreas, según datos oficiales recientes. Entre los minerales se destaca el oro y se oculta, pero existe en diversos regiones de Sierra, Costa y Amazonia, uno muy codiciado por Estados Unidos, Israel y otras potencias: el uranio.

La cuarta clave estriba en el hecho de que la frontera Norte del Ecuador la comparte con Colombia, y tanto el gobierno de Bush como Alvaro Uribe tratan a toda costa de involucrar al Ecuador en la guerra colombiana, a fin de que los soldados ecuatorianos sirvan de carne de cañón, en el papel de yunque, mientras el ejército colombiano, incapaz de guardar su frontera Sur, acciona como martillo.

Estas cuatro claves ( y hay otras más) se pueden reducir a una: al carácter estratégico fundamental que tiene el Ecuador en los planes de dominación continental y mundial del gobierno de Washington. Un país así bien vale un fraude electoral. Y bien vale también desencadenar el terror, a través de la CIA, la misteriosa Legión Blanca, los paramilitares colombianos y los segmentos corruptos de la fuerza pública del país.

Justamente por ello, y en esa dirección, Alvaro Noboa ha desatado a lo largo de su campaña el más feroz anticomunismo, reviviendo fantasmas que cayeron con el Muro de Berlín. Por eso la utilización de las figuras de Hugo Chávez y de Fidel Castro como fantasmas para asustar a los incautos , en la torpe creencia de que el Ecuador de hoy es el mismo de los años 60 cuando las escuadras terroristas armadas por la CIA quemaban vivos a hombres y mujeres acusados de ser “comunistas” en nuestros campos.

Esta vez no tendrá éxito la resurrección de los fantasmas. Pero en cambio, nos pone ante el peligro del entrevisto diluvio. Sólo que puede ocurrir que la barca naufrague y con ella se hunda esa fauna del Ecuador caduco.