El canal, propiedad de Alberto Pierri, se obstinó en los últimos 10 años en desconocer la condición de periodistas y trabajadores de prensa del personal a su cargo. Mientras tanto la polifunción, la desregulación de los derechos profesionales, convencionales, el manejo discrecional, fueron de uso corriente en las relaciones laborales. Hasta se llegó al extremo de desconocer ante el Ministerio de Trabajo que en Canal 26 no había periodistas.

Oportunamente se iniciaron negociaciones en el Ministerio de Trabajo donde se dejó registro de las múltiples irregularidades.

Este proceso iniciado hacer alrededor de tres meses, durante el cual los representantes empresarios mostraron escasa predisposición a dar real solución a los problemas planteados, tuvo una abrupta interrupción el lunes 20 pasado, cuando en una actitud unilateral e irresponsable, la patronal no sólo dio por finalizado el diálogo sino que hizo destempladas amenazas ante la posible reacción por parte del colectivo de trabajadores por medidas que se suscitaran a raíz, precisamente, de esa arbitrariedad de la empresa.