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¡Usura enajena hospital!

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¿Qué mafiosos son los que han permitido (ya estarían listas las resoluciones) o están por dar pase a las desafectaciones de terrenos en el Hospital María Auxiliadora del sur de la capital, para permitir la construcción de un supermercado, cuyos dueños, de origen chino, son multimillonarios? A este paso, la usura, la codicia, el afán de lucro, del capitalismo más salvaje, amenaza con tomar, vía concesión (privatización disimulada), bienes del Estado que serán perdidos definitivamente y so pretexto de la creación de fuentes de trabajo. ¡Qué infamia!

No menos aterrador es que el Congreso (ya avisada su presidenta), los partidos (esclerosadas estructuras clientelistas y más bien clubes electorales fallidos), las organizaciones de derechos humanos (¿creerán que los enfermos son marcianos y no tienen derecho a recibir medicación para salvar sus vidas, en paz y sin turbamultas creadas por ruidos, carritos, dinámicas propias de un centro comercial y no de un nosocomio?), los medios de comunicación (ciegos y sordos a lo que no es escándalo) y la presidencia de la república (también noticiada), guarden el ¡más oprobioso y cómplice silencio!

El Hospital María Auxiliadora es el polo de salud estatal más importante del sur de Lima, atiende a más de dos millones de personas. Su presupuesto, como el del resto de nosocomios del país, es mas bien pobre e insuficiente. Sin embargo, han discurrido, con lo que tienen, para capear semejante reto societal en una zona que no tiene nada de rica y que es muy diferente a otras de la metrópoli. ¡Por eso, básicamente, los usureros y traficantes de toda clase de pitanzas, le han puesto el ojo! ¡Porque hay en los terrenos aún no usados del hospital, ingentes y marcadas chances de ganar dinero a camionadas!

Cuando un país y sus castas dirigentes se hacen de la vista gorda y permiten la enajenación grosera de sus bienes, ocurre lo que hoy pasa en la mayoría de nuestros países: que somos dueños nominales del patrimonio, pero son otros los que ganan dinero, explotando a personal que trabaja de 10 a 12 horas diarias; que gana miserias, que no tiene sino que agachar la cabeza y aceptar lo que le dan porque así es el sistema y entonces se produce ¡la violación integral de sus derechos laborales y humanos! ¡El trabajador no sólo es un guarismo, es una persona que tiene dignidad y es un ciudadano que debía concitar el respeto del empresario y del Estado!

Lo legal no es siempre legítimo. En nombre de las leyes se han cometido los más grandes crímenes en Perú. Allí está Piura, cuyas áreas denunciadas por la minería, son cientos de miles de hectáreas, departamento que tiene en la agricultura una capacidad muy superior a la minería; Camisea, en Cusco y Ayacucho, donde, según las últimas noticias cuasi secretas, no fueron seis ¡sino 16! los derrames producidos en el gasoducto-estafa construido por Pluspetrol, Techint y TGP; el tema siniestro de Cajamarca que tiene a una mina, Yanacocha, que gana toneladas de millones de dólares, pero que no puede explicar ¡por causa de qué, ese departamento es el segundo o tercero más asquerosamente pobre del Perú!; etc. e innumerables casos similares, a cual peor.

Por eso, con la desafectación, neologismo hasta de mal sonido, que significa que los terrenos del Estado pueden ser concesionados a terceros, se está permitiendo que una parte del Hospital María Auxiliadora troque en centro de expendio de víveres, electromésticos, tiovivos, cafés, restaurantes, bulla por doquier, autos y bocinas altisonantes, en suma, una orgía violadora de todos los conceptos médicos de atención a los enfermos. ¡Qué raro país en que nadie proteste por semejante monstruosidad! ¿Es esa la clase de progreso y desarrollo que promueven los “empresarios” peruanos? ¿O de los foráneos disfrazados, vía mercenarios criollos, orgánicamente serviles, de sus intereses en el país? Y todo en las narices de los políticos, periodistas, intelectuales, analistas y demás adefesios. ¡Hay silencios que causan bascas irremediables!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica

Herbert Mujica Rojas

Herbert Mujica Rojas Autor de la columna Señal de Alerta y responsable de Páginas Libres, periodista peruano, analista político y ensayista en temas geopolíticos, ambientales, seguridad documentaria y otros vibrantes acápites de su país y Latinoamérica. Escribió en el 2007 el libro ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
Es posible conectar con él al teléfono (+51) 9-9918-0913.

 

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