El Perú está notificado: el eternamente muerto que desempeña el titularato de Torre Tagle considera que la política de Estado en el caso de la delimitación marítima con Chile, tema inconcluso y cobardemente declinado por este gobierno hasta hoy, es “una soplada de pluma”. Esta categoría sociológica ha sido dicha, con la autoridad intelectual que todos “reconocemos” al señor de marras. Ahora se explica por causa de qué Perú, albergando 5 mil millones de dólares en inversiones chilenas, sea incapaz de sentar al país austral en una mesa de negociaciones para poner ¡como prioridad indiscutible y número uno! el importantísimo y patriótico límite marítimo.

Más aún. El eternamente muerto, que tuvo semanas atrás la desfachatez de confesar que los toledistas y fujimoristas le consideraban la “inteligencia del Apra” y que por eso había “perdido 14 años de su vida”, opina que es injusto que se reclame al gobierno de Alan García porque discurra por los senderos de la Corte Internacional de La Haya. Vanidad y estupidez se juntan casi siempre, produciendo aberrantes mazamorras de increíble vulgaridad.

El ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros ha dicho que él discrepa con la actual orientación con respecto al diferendo marítimo. Sería interesante que Rodríguez aclarara de qué habla, porque los huéspedes de Palacio sólo han dicho que tratarán el diferendo marítimo “por cuerda aparte”. Esta pusilanimidad no se distingue gran cosa con la improvisación y el apuro de que se hizo gala no ha mucho cuando se enunció a la Corte de La Haya, como alternativa ¡precisamente! bajo el patrocinio de Rodríguez Cuadros. No podrá negar él, y eso lo sé de segurísima fuente, cómo es que el país no tiene la menor idea de qué hablan sus diplomáticos, la prensa ignora el tema en su integridad y no hay ¡siquiera! uniformidad de planteamientos porque se recurrió a campañas traidoras y entreguistas como aquella de la adhesión peruana a la Convención de Mar. ¿Alguien ha preguntado cuantos millones de dólares se malgastaron en este disparate? ¿No haría mejor Rodríguez en preparar una defensa lógica y política ante las ventiscas y nubarrones que le presenta un horizonte borrascoso?

Si desde 1952, pasando por 1954, por los tratos durante el primer gobierno de Belaunde, con Schwalb de protagonista por canciller, y luego la traición aviesa de Pérez de Cuéllar cuando secretario general que admite la existencia de un límite marítimo con Chile, barbaridad de la que dice ahora no acordarse, el triste papel de Torre Tagle ha sido un compendio de vergonzosas y miserables claudicaciones. No deja de estar presente ¡qué duda cabe! la ignorancia y torpeza normales de Allan Wagner cuando en 1985 produjo un papelón con los chilenos, asunto que ha denunciado in extenso y sin refutación alguna, el maestro y patriota Alfonso Benavides Correa. A posteriori el repudio nacional de las Convenciones de Lima en que la conciencia nacional dio acto de presencia, para terminar con el sucio acto de noviembre de 1999 cuando una pandilla de delincuentes concede el curso de acción chileno para la pseudo aplicación final del Tratado de Lima y Protocolo Complementario del 3 de junio de 1929. Es pertinente recordar que Jorge Valdez y Fabián Novak Talavera están entre esos nombres vergonzantes por proditores. Ambos hoy funcionarios de este gobierno. Largo túnel de abyectas actitudes contra Perú, su historia, sus mártires y su designio geopolítico que demanda hombres y no monigotes como hoy. Y llegamos al 2006 y ¡un eternamente muerto! confiesa al país que considera el tema marítimo con Chile como “una soplada de pluma”. ¡Qué vergüenza y qué silencio el de los “analistas, estrategas, politólogos”. Los partidos no existen, los derechos humanos sólo son rentables cuando hay dólares. ¡Tomar a lo serio las cosas del Perú! admonizaba con vigente razón el prócer Manuel González Prada.

El Perú no precisa de Chile para ir al Asia. En cambio Chile sí podría eventualmente necesitar de los grandes megapuertos peruanos con bahías profundas y anchas y ¡mucho más baratas! Si el Brasil está atento y hacemos las cosas bien, entonces, la conjunción con los del sur puede lograr un intercambio que elimine los fantasmas de guerras fratricidas. Pero para eso se requiere de hombres de acero, no muñecos de mazapán y muertos que hablan estupideces como en los días actuales.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

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