Desde calles y plazas gritar ladrón al ladrón y miserable al miserable. Símbolos de esta porquería de seres ¡qué duda cabe! el binomio Fujimori-Montesinos.

Desde el hondón de nuestras consciencias indignarnos para alentar marchas y paros de protesta, actitudes que derrumbaron a la ratería que gobernó el Perú desde Palacio y en complicidad con un Congreso pleno en idiotas, sentados y cobradores, oficialistas-opositores-oficialistas.

Premunidos de una intuición valiosa comprender que el 9 de abril o marchábamos hacia la Plaza de Armas o esa misma noche se consumaba la estafa política más oprobiosa de la historia. Y en esa jornada cenital Toledo se portó como un ariete y un buen comandante popular.

Cuestionar a los gorilas generalotes enriquecidos de mala forma y meterlos a su hábitat natural: ¡la cárcel! Inquirir por explicaciones de los grandes negociados en la compra de armamentos. Demandar por esclarecimientos de rangos de favoritismo o envilecimiento de la carrera militar.

Reconocer que si no hubiera existido Liberación habría sido menester inventarlo porque este diario no cejó ni un ápice su porfiada actitud protestante, su amor por el país, su devoto horizonte hacia causas justicieras. Y deviene imprescindible reconocer a La República, Canal N, Caretas y otros prestigiosos medios, su contribución valiosa en la lucha democrática.

Que pasada la noche pesada de un gobierno ilegítimo podemos salir a las calles a exigirle al de transición que se ponga los pantalones y no practique el borrón y cuenta nueva, esa infame mala costumbre de la historia patria.

En el ejercicio de nuestro derecho soberano, reclamar que se limpie de bichos, alimañas y delincuentes a la Cancillería dominada por todos los amigotes y adláteres de Montesinos y tristemente célebre por la cantidad de hechos delincuenciales y despropósitos cometidos en el servicio exterior del país. Basta con nombrar dos aberraciones: el tratado con Ecuador suscrito en Brasilia y los llevados a cabo con Chile.

Demandar que quienes pretenden ingresar como opción a la arena política muestren sus cartones cívicos y que si no los tienen, enterrarlos cívicamente de por vida. Tragarse el sapo de ver a Carlos Boloña como genízaro del fujimorismo es toda una proeza de mala digestión. ¿Creerá este sujeto que todos los peruanos somos tan estúpidos?

Construir con ira un país lleno de alegría y verguenza para con sus errores y humildad con sus éxitos. Así como también destruir con odio a los cacos, a los estafadores, a los agentes de las mafias extranjeras profundamente enraizadas en el Perú del último decenio y con agentes en el Congreso y en toda la administración pública y privada.

Pavimentar los caminos de un país con empleo y negocios limpios para que nuestros hijos y los de ellos, continúen la dulce y comprometida tarea de hacer del Perú madre y no madrastra de sus vástagos.

Irnos cuando sea llegada la hora del puerto sin retorno, felices de haber contribuido a la forja de una nación digna, sin quintacolumnas o estúpidos que creen que la política es un terreno fértil para aventureros.

En las postrimerías del año 2000, los peruanos sí podemos, entonar himnos democráticos y recorrer las alamedas de la libertad para generar desde este año fundamental una caminata segura, lenta acaso, pero firme hacia la gran construcción que necesita el país. Saquemos fuerzas de flaqueza y superemos el asco que nos dan las momias y miserables supérstites en la cosa pública. Hagamos pues un Perú libre, justo y culto, por la voluntad general de los pueblos y en ese propósito convoquemos a los mejores, a los invictos, a los que estamos de nuevo juntos y generosos, porque hemos estado siempre limpios.

¡Viva el Perú! ¡Feliz Año Nuevo 2001!**

*Liberación, Lima-Perú, dirigido entonces por César Hildebrandt.

**Cambie, amable lector, 2001 por 2007 y reciba la esperanza y parabienes de este periodista para el año que en pocas horas inicia su tránsito y que deberá ser, por nosotros y nadie más que nosotros, peruanos y peruanas, un período emocionante y pleno en retos. Y, lo que es más importante, colmado de respuestas. ¡Feliz 2007!