La restitución del ministerio de Pesquería y la gestión de los recursos pesqueros El ministro de la Producción y sus ineptos e indiferentes asesores del régimen toledista, siguen considerando nuestro mar como una fuente inagotable de recursos. Esto ya no es así. Especies como la sardina y la merluza han colapsado, el jurel, la caballa y la anchoveta están entrando en crisis, al hacerse crónica la sobreexplotación. En el mar peruano la explotación irracional de la anchoveta para reducirla en harina está yendo por ese camino y ya no da más, no solo en cuanto a sí misma, sino también por los efectos de la reducción de alimento para otras especies de consumo humano que se alimentan de ella, el año 2007 será crucial para la pesquería peruana.

En el Perú, la zona influenciada por la corriente del Humboldt (30% del dominio marítimo), es la de mayor producción primaria (volúmenes de fitoplancton por unidad de tiempo). Los peces constituyen un recurso natural, biológico, móvil y renovable. Su reproducción no requiere la intervención humana ni implica ningún costo.

Para garantizar una pesca compatible con el medio ambiente hay que tener en cuenta no sólo las cantidades de peces capturados, sino también sus especies y tamaños, las técnicas de captura utilizadas y las zonas en las que se ejerce la pesca. Y por supuesto los efectos de una población de peces sobre otras poblaciones de peces, aves y mamíferos. El PRODUCE, inmoral e indigno de este gobierno aprista, se hace de la vista gorda y permite, como lo acaba de hacer en el sur, la pesca de un más de 50% de peladilla.

Por consiguiente, si queremos transmitir esta herencia a las generaciones futuras hay que concebir las políticas de forma que regulen el volumen de pesca en relación a la conservación del ecosistema, y los tipos de técnicas y artes de pesca utilizados para la captura de los peces.

La abundancia de las poblaciones varía de año en año en función de factores que aún no se conocen suficientemente. Sin embargo, el Estado y en especial el ministro Rafael Rey, permite directa o indirectamente, la irracional construcción de embarcaciones –según censo de la UNFV, se han construido o están en proceso 500 embarcaciones para pescar anchoveta- sin importarle, si los inversionistas presionarán por pescar, para pagar los créditos contraídos.

Por otra parte, el sector pesquero necesita, instalaciones de descarga, tratamiento y conservación del pescado que pueden estar sujetas a condiciones de higiene aún más estrictas. El sector de captura no puede sobrevivir sin inversiones en estos otros sectores.

La pesca está sujeta, en primer lugar, a la disponibilidad de los recursos. El exceso de flota conduce a la sobreexplotación y la disminución de las poblaciones. La adaptación de la flota pesquera a un tamaño adecuado debe ser un objetivo fundamental de la nueva política pesquera, no ha sido el caso, en la administración del señor Toledo.

La pesca tiene repercusiones medioambientales inmediatas en las poblaciones comerciales de peces, crustáceos y moluscos capturadas, pero los artes de pesca afectan también a aves, mamíferos marinos, reptiles (tortugas) y organismos que viven en el fondo del mar. Por este motivo, se debe controlar y promover el uso de artes de pesca selectivos.

Las medidas que inciden en la abundancia de las poblaciones de peces no sólo repercuten en las especies que se pescan sino también en sus depredadores (los peces que se alimentan de ellas), en las especies que compiten con ellas y en sus presas (las poblaciones de las que las especies que se pescan extraen su alimento).

Algunos hábitats son vulnerables a los artes de pesca y aunque parezca mentira, al uso criminal de dinamita. Así, por ejemplo, la destrucción de las plantas y animales que viven en el fondo del mar y que constituyen un medio favorable para el desarrollo de numerosos organismos podría tener efectos graves en tales organismos. Esta situación nos debe conducir a reordenar el modelo de gestión, si queremos lograr el desarrollo de una pesquería sustentable.

La anchoveta constituye un recurso natural renovable. Su utilización produce su destrucción. Se debe producir la regeneración del mismo según un mecanismo de base biológica. La tasa de regeneración debe ser la óptima, sin olvidar que otras especies dependen de la anchoveta para su alimentación y supervivencia.

La primera función del medio ambiente es la de proveer recursos naturales (insumos) al sistema productivo. Dependiendo de la tasa de explotación que se emplea, el stock de recursos naturales se altera. En el caso de los recursos naturales renovables, como la anchoveta, cualquier tasa de explotación que sea inferior a la tasa de regeneración permitirá que éste aumente, y viceversa. En todo caso, cualquier nivel de explotación reduce el stock.

El concepto de desarrollo sustentable, busca armonizar el crecimiento económico con el medio ambiente. La sustentabilidad significa la utilización de no más del incremento anual de los recursos, con lo que se evita reducir el stock físico. También se define el desarrollo sustentable como la capacidad de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad que tendrán las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades. Específicamente, se considera que el desarrollo sustentable implica límites tomados desde un enfoque ecosistémico.

Esta concepción de desarrollo sustentable supone la intervención del Estado, ya que el mercado no es capaz de proteger la calidad del medio ambiente ni la conservación del ecosistema, en contraposición a la postura que señala que el mercado se debe mantener y que la intervención estatal debe ser limitada.

El conocimiento que tenemos del medio ambiente y del ecosistema marino de Humboldt es precario y al PRODUCE y al ministro Rey, parece no interesarle. Por ello, existe incertidumbre respecto del rol que tiene en el soporte y sostenimiento de un sistema productivo mono específico como el basado en la producción de harina en base a la anchoveta. Si existiera la suficiente claridad científica respecto de cómo funciona el ecosistema, la tasa anual de captura sería fijada razonablemente e impedir su desaparición, como en el caso de la sardina y para no perjudicar a las especies predadoras de la anchoveta. Sin embargo, la realidad no es así.

Si buscamos alcanzar un desarrollo sustentable se debiera mantener un stock de capital natural mayor, lo que permite una mayor resistencia a los impactos, como un fenómeno El Niño.

Cuando hablamos de sustentabilidad, estamos pensando en que las futuras generaciones también tendrán la opción de disfrutar y utilizar el stock de capital natural disponible en la actualidad. Esta consideración de equidad intergeneracional nos conduce a la necesidad de mantener el stock de recursos para lograr la justicia entre diferentes generaciones.

Los gastos en “protección” y de “reparación” del medio ambiente no están siendo tratados satisfactoriamente. En el actual sistema de información y contabilidad nacional, no se mide la contaminación ni el impacto sobre el ecosistema. Las demandas para desarrollar actividades de descontaminación y repoblamiento no se miden. La sobreexplotación de los recursos renovables, incluido el medio ambiente, y la cantidad de residuos generados por la actividad económica por sobre la capacidad de asimilación del medio ambiente, afectan la posibilidad de un crecimiento sustentable en el tiempo, existen bahías, como El Ferrol, en Chimbote, Callao y Paracas, que están muertas o casi muertas.

Los indicadores macroeconómicos actuales no facilitan una política de optimización en el uso de los recursos naturales. La información y los indicadores que se derivan de la contabilidad nacional, permiten un adecuado registro del desempeño económico del país, pero no dicen nada respecto a los criterios de máxima renta económica y de uso óptimo y eficiente del stock de capital natural. Por lo tanto, no permite orientar la política macroeconómica hacia el objetivo de asignar óptima y eficientemente los recursos pesqueros.

El Estado, debe reservarse para sí, la protección, preservación y control de los recursos pesqueros y de sus actividades extractivas, debe limitarse el acceso de nuevos pescadores a la actividad, de la misma manera las autorizaciones y permisos de pesca para la operación de nuevas embarcaciones y el funcionamiento de nuevas fabricas. Esta situación provoca una divergencia entre el interés privado y el interés de la sociedad. En el caso de la anchoveta peruana, estamos frente a una carrera no solo por capturar lo más que se pueda en el menor tiempo posible, sino por introducir más embarcaciones y dotarlas de mayor tecnología para hacer más eficiente la captura. Olvidando que el recurso no solamente no es el mismo, sino que tiende a disminuir por el exceso de presión sobre el mismo, por lo cual compete al Estado tomar las medidas regulatorias necesarias.

Finalmente, en la explotación de los recursos de propiedad común, se deben redefinir las normas relativas a su acceso y explotación, es pertinente por tanto la implementación inmediata de cuotas individuales de pesca, previo redimensionamiento de la flota actual y el establecimiento de cobros por derechos y de regalías por altos precios también, estamos obligados a actuar con extrema cautela, ya que las decisiones que se toman respecto de la explotación de los recursos naturales son irreversibles, más aún, si se desconoce la exacta magnitud de las funciones que cumplen en el ecosistema y el medio ambiente.

La “visión compartida” del nuevo ministerio de Pesquería, debe incorporar el principio de precaución, según el cual, deben fomentarse las medidas destinadas a prevenir o corregir las repercusiones de la actividad humana en el medio ambiente aun cuando no existan pruebas científicas de tales repercusiones o dichas pruebas sean incompletas.

El primer paso debe ser profundizar nuestro conocimiento de los ecosistemas marinos en su conjunto. Aunque durante años se han recopilado datos sobre las principales pesquerías comerciales, casi no se dispone de información estadística sobre las especies no comerciales debido al costo y a la complejidad de las operaciones necesarias. Los datos científicos sobre la situación de los hábitats y sobre los efectos de la pesca en los demás organismos vivos son desiguales, ya que sólo se cuenta con datos recabados para investigaciones científicas concretas.

La política pesquera debe tener por objeto el uso de medidas selectivas de pesca y la reducción del esfuerzo pesquero a fin de contribuir a la mejora del ecosistema marino de Humboldt.

No cabe duda lo rápido que crece el sector pesquero, pero el aporte directo al país es bastante reducido en relación a la magnitud que alcanza la explotación del recurso, su efecto directo sobre el PBI. No compensa la pobre contribución vía derechos de pesca e impuesto a la renta de tercera categoría y la historia es cruel, solo hemos sido capaces de sobreexplotar una especie y luego sustituirla por otra, para mantener los niveles de producción del sector pesquero.

La responsabilidad es del ministro de la Producción Rafael Rey y advertimos al Congreso, la necesidad de corregir estos hechos e impedir una catástrofe para la pesquería nacional, se debe actuar sobre 3 ejes estratégicos: investigación científica ecosistémica, control de la pesca ilegal, la reducción de la flota y de las fábricas e innovación tecnológica con mayor valor agregado. Se necesita dinero para esto y el mismo debe provenir de la renta que produce la comercialización de los recursos pesqueros transformados y exportados, es pertinente también acabar con el inmoral otorgamiento de permisos de pesca para nuevas embarcaciones, tal y como se viene haciendo y por último despedir al viceministro de Pesca y a la corruptela del régimen anterior que conducirán al fracaso la pesquería nacional y a la miseria a miles de pescadores del litoral peruano.

13 millones de peruanos viven en la pobreza y de ellos, 5 millones en la mayor miseria…… Por eso, el pueblo exige un cambio social. Alan García – Mensaje a la Nación -28.07.06

Razones estratégicas por la que debe de restituirse el MINISTERIO DE PESQUERÍA y acuicultura

La actividad pesquera, después de la minería aporta 1.200 millones de dólares en divisas, que deben ser 3 o 5 mil en el largo plazo. Es por eso que, su organización desde el estado peruano debe ser inteligente y sistémica y partir de una “visión compartida” de pesca responsable y sostenible.

Territorio, biodiversidad y desarrollo sostenible

El Perú, en sus 3,100 Km. De litoral costero, sus 200 millas superan 900.000 km2 de mar territorial, sin incluir la zona de alta mar adyacente, cobija el ecosistema de Humboldt, precariamente investigado científicamente y considerado el mas rico del mundo, según el IMARPE en nuestro mar, se han identificado 1152 especies de peces, 1100 de moluscos, 400 especies de crustáceos, además de innumerables especies de algas y microalgas, con un enorme valor comercial, alimenticio y medicinal.

La inmensa diversidad de nuestra fauna marina, su belleza paisajista, con avistaderos naturales de aves, lobos, focas, delfines, ballenas, no solo nos obligan a reflexionar y meditar para convertir sosteniblemente al Perú, como el primer país pesquero del mundo, sino también, como el mejor destino turístico a lo largo de todo el litoral a través de observatorios de aves y mamíferos marinos, procurando empleo y divisas y por ende la felicidad de los peruanos.

En cuerpos hídricos continentales, El Perú como territorio y ocupando el 0.7% (1.300,000Km2) del planeta, es uno de los 5 países mas ricos en biodiversidad, Bragg Eggs (2004). Cuenta con 262 cuencas hidrográficas, ricas en especies ícticas nativas y entre las que se cuentan, el camarón de río, el paiche, el paco, la gamitana, el boquichico etc., y 12 mil lagos y lagunas y represas alto andinas, adecuadas para el desarrollo de la acuicultura intensiva y de subsistencia, para mejorar los niveles nutricionales de poblaciones excluidas y en situación de extrema pobreza.

La tragedia de la abundancia: somos pobres porque somos ricos

En el Perú, los políticos y el ministro Rafael Rey Rey, no quieren entender, menos aprender por razones mercantilistas, de que el futuro y la felicidad de sus gentes, esta en el mar y en el desarrollo sostenible de sus pesquerías.

En la segunda mitad del siglo XIX, el guano de las islas (anchoveta convertida en excremento) generó mas de 100 millones de libras esterlinas y convirtió a nuestro país, en el mas rico de Sudamérica y hasta facilito, la abolición de la esclavitud y el tributo de los indígenas. En los años 40 del s. XX la riqueza de nuestro mar, genero “el boom de las conservas de bonito”, para alimentar a las tropa USA, en guerra, se construyeron 60 Fabricas y se genero decenas de miles de puestos de trabajo. En el periodo 1958-2006, la industria anchovetera ha extraído cerca de 400 millones de TM de anchoveta y se han generado ingresos de divisas por más de 80 mil millones de dólares.

En la actualidad permite el empleo de más 120 mil peruanos en forma directa y de 500 mil en forma indirecta; la pesca artesanal ocupa a no menos de 100 mil peruanos y provee el 80% de pescado que consumimos.

El hambre y desnutrición: males de la república

En el Perú prehispánico, no se conoció el hambre y la desnutrición, la pesca estuvo íntimamente vinculada a las costumbres alimentarias de nuestros antepasados. En cambio, en el Perú de hoy, 13 de los 26 millones de peruanos, reciben menos de 15 gramos de proteína animal por día, 83 niños menores de un año mueren diariamente por efectos directos o indirectos del hambre (32 mil/año), el 25% de niños menores de 5 años, el 32% de los menores de 2 años, según UNICEF, presentan desnutrición crónica (hambre oculta) y el rendimiento educativo según UNESCO, es el segundo más bajo de Sudamérica.

Debemos moralmente reconocer que, el 50% de peruanos se hunden cada vez más en la pobreza y como tal, dicho con valentía y sin dramatismo, nos encontramos en el camino de ser una nación de hambrientos y desnutridos; azotados por el flagelo del hambre y su macabra marca de muerte, al borde del estallido social.

Muchos dirán que el hambre de hoy, es el resultado de errores de enfoque, de populismos, de negligencias, de desaciertos, de décadas pérdidas, de codicias y pillerías desatadas, de egoísmos mezquinos tal vez o de torpezas. Sin embargo todo esto se puede remediar, es momento de entender que: GOBERNAR ES ALIMENTAR, por tanto la restitución del ministerio de Pesquería, que debería ser también de la alimentación, no es una grosería política de la propuesta aprista, tampoco debe de ser, una miopía insensible de un servidor del Estado, menos de un ministro, cuyo principal mérito, tal y como lo ha reconocido, sea el de ser, un ignorante en materia pesquera.

*Revista Pesca Perú, No. 3, noviembre 2006