Burócratas premiados por la fautoría de muy discutibles hechos, la mayoría contra Perú; olvidos garrafales que en su momento sirvieron para condenar al terrorismo en cualquiera de sus variantes; sinverguencerías y elusiones convenientes de que hacen gala periodistas dolarizados, políticos inmorales y patanes que han convertido su egolatría en tema de Estado, constituye una larga novela de taras y abyectos capítulos de la recientísima historia patria.

Ayer discurríamos por las hazañas del entonces ministro de Justicia, Niño Diego García Sayán que apuró, nadie supo bien entonces por causa de qué, el retorno de Perú a la CIDH y luego el allanamiento y aceptación de culpa por los sucesos de Canto Grande, involucrando al país en temas que hoy, luego de la sentencia de la CIDH, paran los pelos de punta a la opinión nacional. Pero el mecanismo oculto se reveló cuando, años después, Niño Diego conseguía un puestito o curul de juez en la instancia con sede en San José de Costa Rica.

Se da el caso que este individuo y su institución, la Comisión Andina de Juristas, le vienen costando al Estado, decenas de miles de dólares, desde los puestos que ha ocupado, ministro de Justicia, de Relaciones Exteriores, fugaz parlamentario en reemplazo de Gustavo Mohme Llona (jamás alcanzó el sufragio popular suficiente), funcionario de la Comisión Binacional Perú-Ecuador, asesor del BCR y con los negocios que hizo desde la CAJ con el corruptísimo Poder Judicial del gobierno delincuencial de Kenya Fujimori. Y ahora, sus proezas egolátricas, a cambio de un puestito en la CIDH, van a costarle al país ¡otra vez! remesas de dinero del pueblo, homenajes absurdos y monumentos para los ciudadanos alzados ¡contra el Estado! ¡El mundo al revés!

Sin embargo hay otros hechos, también relacionados, que merecen divulgarse pues no son sucesos aislados y muestran la penetración y perjudicial acción de ciertos "ilustres" funcionarios públicos que viven parasitando eternamente al Estado:

1) En julio de 1992, luego del sangriento atentado y asesinato de Tarata, el Consejo Permanente de la OEA condenó el hecho y calificó, mediante resolución como "genocidas a los grupos terroristas Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario Túpac Amaru".

2) Aunque ello fue oportuna y debidamente divulgado en Perú, el continente americano y en el mundo, la Comisión de la Verdad no recogió esta primera condena internacional. Dicho sea de paso, la placa que está en el monumento de Tarata también omite mencionar esta información.

3) La condena de la OEA contra SL y MRTA, fue luego, también en 1992, utilizada para obtener una acción similar y de mayor alcance en la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, con sede en Ginebra.

4) Lamentablemente, tiempo después, ello fue interesadamente "olvidado" y, en forma curiosa, dada su evidente trascendencia, desde el 2000, dejó de ser mencionado dentro de la política exterior así como también no fue reiterada ni usada la calificación por los nuevos gobiernos, contra el terrorismo.

5) Los funcionarios diplomáticos que estuvieron a cargo de ello en la OEA fueron acusados ilegal e inconstitucionalmente -demostrado en sentencia firme de la Quinta Sala Civil, de septiembre de 2002- por el entonces canciller García Sayán y su equipo de gobierno en Torre Tagle, quienes, acusaron a diestra y siniestra sin respetar legalidad o institucionalidad alguna, bajo el pretexto de "ser infractores constitucionales y haber legitimado a Fujimori". Como se recordará fue nada menos que el Congreso Constituyente Democrático, el que legitimó al régimen de facto y que en Bahamas la OEA, por el contrario de lo que adujeron García Sayán y su equipo, obligó a Fujimori a retornar a la democracia. A tales servidores diplomáticos correspondía, por función, participar en la Asamblea General de la OEA que se realizó allí en mayo de 1992. Esto fue 45 días después del autogolpe.

6) García Sayán tuvo entre sus cercanos colaboradores precisamente a quienes acompañaron al ministro de RREE del autogolpe del 5 de abril de 1992, Augusto Blacker Miller (muchos de ellos, con los años, ocuparían roles protagónicos): a saber, al ex canciller Manuel Rodríguez Cuadros quien tiene hoy su propia, recién en génesis, tormentosa vía crucis; al embajador Luis Chuquihuara, designado por el actual gobierno en la sede diplomática en El Salvador. Por otro lado, quien llevó la resolución condenatoria de la OEA a Naciones Unidas fue el embajador Oswaldo de Rivero quien, además, junto a Harold Forsyth, Ronquillo y otros, apoyó al embajador político designado por el delincuente nipón Kenya Fujimori, Luis Silva Santisteban, en la defensa que éste hizo del autogolpe frente al Bundestag, es decir, poco menos que fueron cómplices funcionales y justificadores de lo afirmado por el jamás auditado ni investigado Silva Santisteban.

De Rivero pidió su pase a la disponibilidad en enero de 1993 porque NO fue nombrado Viceministro Secretario General y pretextó que lo hacía "en solidaridad con los 117 cesados". Es más, de Rivero presidió una Comisión que “investigó” la masacre de diplomáticos que culminó en el triste blanqueamiento de todo el mundo y con un inane y estúpido llamado a la reconciliación. Amigotes de Niño Diego estuvieron en la preparación de los dictámenes que limpiaron a quienes eran sus allegados. Pero de Rivero fue embajador en NNUU del gobierno de Toledo.

7) Los funcionarios destacados a la Asamblea General de la OEA en mayo de 1992 -por el contrario- fueron víctimas de hostigamiento en Cancillería habiendo sufrido además, los más jóvenes (quienes participaron en la sesión del Consejo Permanente en julio de 1992), reiteradas postergaciones y discriminaciones en los ascensos hasta nuestros días. El primero de ellos ostentaba el rango de Ministro Consejero (hoy retirado), el segundo era Consejero (ascendido a Ministro en 1996 y desde allí postergado), y el tercero Segundo Secretario. Este último ascendió a Consejero antes del gobierno de Paniagua y recién este año ha sido promovido a Ministro Consejero).

En Perú, tema archiconocido, las cosas de puro sabidas, se olvidan, de modo, que es pertinente noticiar a los “amnésicos” que hay una memoria militante y puntillosa que recuerda a los cacos y facinerosos sus malas acciones contra el Perú y su historia. Y frente a eso nada pueden los dólares de ONGs o pandillas, a la postre lo mismo, enfiladas a cohonestar los latrocinios contra la fe pública.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

*Mis votos fervientes por la pronta liberación del colega Jaime Rázuri, secuestrado en Gaza. Es imperativo que su caso no represente otro “olvido” censurable de todos los oficialismos.

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