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II. Alcocer Villanueva, en su meteórica metamorfosis de comunista a calderonista, manera encubierta de convertirse al panismo y recibir las aguas bautismales de la derecha, sin más argumentos que el no “creer”, ha salido en defensa de su jefe (quiere Alcocer ser subsecretario de Gobernación), ya que “en lo personal -declaró- no creo que Calderón pueda ser un hombre de derecha” (entrevista de Isabel Salmerón, en la revista Siempre!: 5/XI/06). Acto seguido Alcocer se desdice y ve, ver y creer como la fe del carbonero, “en el presidente electo a un político formado en corrientes ideológicas que pueden ser de la derecha...”. Por fin: ¿es o no de derecha Calde-rón?

III. El derechista Felipe de Jesús Calde-rón Hinojosa se ha reunido, en privado y en público, con quienes integran las instancias que lo han ungido como el “electo”. Son baños de legalidad sin legitimidad que no limpian la suciedad e incertidumbre del resultado electoral. Sobre todo cuando la cúpula del Poder Judicial de la Federación, en un acto de desprecio constitucional, antidemocrático y antirrepublicano, con el silencio cómplice de algunos ministros (el que calla otorga) y el activismo de Azuela, se opusieron a ejercer la facultad “para practicar de oficio la averiguación de algún hecho o hechos que constituyan la violación del voto público, pero sólo en los casos en que a su juicio pudiera ponerse en duda la legalidad de todo el proceso de elección de alguno de los Poderes de la Unión”.

IV. Azuela y sus incondicionales ministros que hicieron mayoría para favorecer al foxismo y los intereses de la oligarquía, han sido la avanzada del clero político que, como en otras instancias de los órganos del Estado, han desmantelado el carácter laico de las instituciones públicas, no titubearon en pisotear invariablemente los principios fundamentales de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos cuyo factor común es el de gobernar, legislar e impartir justicia en beneficio del pueblo (Art. 39). Y pasaron por encima de la obligación de investigar las violaciones al voto popular, cuando la otra mitad de los ciudadanos, a través de sus representantes en la oposición, ejercieron el derecho de petición (Art. 8) para que el pleno de la Suprema Corte se avocara a conocer esa demanda.

V. Azuela y sus acólitos, con los fideicomisos para su retiro, sueldos millonarios y el reparto anual de lo que sobra del presupuesto que les asignan y no devuelven, avalaron a su apéndice electoral. Haciendo a un lado el Estado de Derecho y lo de que todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste, dieron paso, por los atajos del abuso de los poderes Ejecutivo y Judicial federales, al sucesor de la derecha para continuar con el programa macroeconómico del neoliberalismo generador de más empobrecimiento, desempleo y final del laicismo en la educación; favorecer a empresarios, a banqueros, a los casi monopolios de televisión y radio para seguir reduciendo la regulación del mercado libre y abrir las puertas al libre comercio en perjuicio del mercado nacional.

VI. Calde-rón ha visitado a sus benefactores, a unos en privado, para que, precisamente se prive de esa información a la opinión pública. A otros en público. Son visitas para arrodillarse ante los poderosos que manipularon la libre elección; los magistrados del TRIFE y ante Azuela y sus acólitos. La fotografía (Reforma: 7/IX/06) es significativa. Escoltado por Azuela y rodeado por los seis con los que hace mayoría, Calde-rón se ve muy atento a lo que la ministra Sánchez Cordero le cuenta. Les faltó posar frente al mural de Orozco, donde, más que nunca la Corte actual parece reflejarse y que el grandioso muralista muestra como la perversidad de la corrupción, mientras la diosa de la justicia enseña, borracha, los senos tras la vestimenta desgarrada y mira a su alrededor la degeneración de la Corte en la era foxista. Orozco vislumbró el sexenio panista-foxista.

VII. Postrarse ante sus benefactores es la cruzada de Calde-rón. Para éste es como una acción de gracias. Supone que le cayó del cielo el cargo, “inmerso en un lodazal de arrogancia” (con las palabras de Kafka a Gustav Janouch). Se le nota en la foto satisfecho, mientras su dios Azuela, escucha a Olga Sánchez Cordero y mira de reojo a su creación presidencial, con un vaso entre los dedos de la mano derecha, a la mejor conteniendo agua... o algo de los vinos con que acompañan sus comidas en el restaurante privado de la Corte, donde los once ministros, con sus invitados, se despachan platillos de alta cocina.

VIII. “Visita de cortesía”, es la leyenda al pie de la foto. Cuando fue de agradecimiento. ¡Cómo no presentarse ante el pleno para una acción de gracias! No investigar las violaciones al ejercicio del sufragio, bien vale ponerse a los pies de los poderosos, que cerraron la última instancia confirmando la dudosa legalidad de la elección presidencial. Con la Corte se cerró el férreo círculo del poder, todavía con persistencias autoritarias, que decidieron imponer al derechista como sucesor de Fox al precio de gestar un volcán de malestar social, porque los gobernantes (¡oh, Tocquevielle!), se han convertido, por su indiferencia, por su egoísmo, por sus vicios, en incapaces e indignos de gobernar.

IX. Calde-rón está en el filo de la crisis. Sus compañeros de viaje que lo financiaron y apoyaron de todo el abanico derechista empresarial, medios de comunicación como las televisoras (Azcárraga en primerísimo lugar festinando la “ley Televisa”), banqueros e inversionistas, le exigen administrar y gobernar macroeconómicamente, para que siga el botín a la Fox. La calificadora Fitch se queda corta, pues, son más de tres los desafíos, ya que no basta con lograr la imposible unidad nacional y cuando mucho intentar la unión con transacciones-puentes de una nación dividida, políticamente, en dos. Se trata de respetar la resistencia republicana y democrática de la oposición y, conviviendo con ella, buscar una y otra vez, acuerdos y soluciones a los problemas por ella planteados.

X. No podrá Calde-rón gobernar con padresnuestros y su amenazante endurecimiento sólo apuraría el estallamiento del volcán social. No basta con visitas de acción de gracias, postrándose ante el clero político y sus benefactores que ahora esperan los beneficios de su inversión electorera. Azuela y su Corte, degradada ya como la reproducción del mural de Orozco, no sirven de nada para lo que viene. Y las fotos para dar las gracias ni para el álbum. Ni proyectar para el futuro. Es el presente lo que anuncia “una noche y una oscuridad heladas”. Y no hay coartada para la promesa de siempre, que es la de que ahora sí para nuestros hijos. Se acabó el tiempo en vísperas de dos fantasmas que recorren el país: las celebraciones de dos revoluciones, la de 1810 y la de 1910.

Publicado: Enero 1a quincena de 2007 | Año 5 | No. 70