Algo extraño y amargo ocurre en estos días preñados de posibilidades de cambio:

PRIMERO

Las añejas fuerzas de nuestra edad media se agrupan como siempre en esa institución decrépita: el Congreso.

Su plan es macabro y exacto: romper el candado constitucional y escamotear a Correa y al pueblo ecuatoriano la urgencia de la reforma profunda y, simultáneamente, repartirse el queso rancio de los tribunales.

Para esta escena de la tragicomedia sirve y muy bien la mayoría boba amarrada por Alvarito, Febres Cordero, Lucio, Abdala y Sixto.

SEGUNDO

El pequeño Bush de los Andes pretende confundirnos con sus aspersiones de glifosato.

De tanto tragar herbicidas creen que podrán convencernos de las bondades de la Base de Manta, el Plan Colombia y el TLC.

TERCERO

Los recursos fiscales que parecían boyantes se han mutado en un déficit creciente.

Solo un cambio radical de la política económica hará factible que vuelva la Patria y se ponga punto final a las mafias enquistadas en el Ministerio de Economía y Finanzas y en la anémica institucionalidad del Estado.

CUARTO

La Suprema Corte – un intento fallido de meritocracia - se derrumba por el peso de las decisiones de sus jueces tremendos que emiten la señal terrible de que el feriado y el atraco bancario fueron un espejismo, otorgando certificados de honradez y tarjetas virtuales de año nuevo al Presidente del 99 y al pobrecito de Aspiazu Seminario al que sólo falta pedirle disculpas, devolverle el vuelto del fideicomiso de EMELEC y elevarlo a los altares, junto a los dioses tutelares del Olimpo guayaquileño que moran en la bóveda del Municipio, todo con la complicidad de un humilde carpintero del siglo XXI.

QUINTO

Frente a la anomia, el cuerpo social se sacude, al presentir que la única víctima del mayor atraco bancario y financiero de la historia republicana resulta ser Wilma Salgado.

Cuando Wilma destapó la caja de Pandora de la corrupción e hizo desfilar por su despacho a los poderosos desfalcadores del Estado alguien, con voz profética, dijo que nunca le perdonarían la ofensa.

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El pueblo ecuatoriano dio su veredicto contundente el 15 de octubre al elegir a Wilma con más de medio millón de votos Parlamentaria Andina.

Es hora de preguntarnos sin tapujos: ¿El nuevo gobierno, que participó junto a ella en la campaña electoral de Alianza País y el Partido Socialista, permanecerá en silencio frente a la consumación de esta infamia?

SEXTO

Estrategia o táctica, por instantes los vientos de cambio amainan. El discurso radical cede su espacio al realismo político. Los ministros menos malos de un gobierno timorato se transforman en buenos. La democracia participativa se resiente cuando el Movimiento País cierra el anillo de Alianza País.

SÉPTIMO

Las fuerzas que promueven el cambio en el Ecuador y América Latina son muy fuertes y no admitirán muros de contención.

La persecución judicial y la conspiración del silencio que algunos de los grandes medios de comunicación han tejido en torno al caso de Wilma Salgado se romperá por la fuerza de su dignidad y decencia. La verdad y la justicia brillarán.

La Asamblea Nacional Constituyente con plenos poderes será el crisol donde se fragüe la restauración moral y ética de la República.