Desde el día anterior, la pequeña parcialidad de mayoría indígena, enclavada entre los tutelares riscos andinos, se preparó para recibir al Presidente Rafael Correa, su amigo de años y desearle éxito, salud, bienaventuranza, rectitud, lealtad, en el ejercicio del mandato del pueblo que lo eligió.

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Allí apareció con su camisa bordada con motivos precolombinos, su habitual sonrisa, repartiédose en abrazos con ’viejas y viejos’ conocidos. Allí estuvo su familia, sin aspavientos. Allí, los presidentes latinoamericanos bienvenidos en esta posesión andina Hugo Chávez y Evo Morales. La ausencia de Cuba, solidaria en su pobreza con los pueblos indígenas del Ecuador con los que comparte educación en la isla y medicina exactamente en Cotopaxi, fue sentida por grupos que agitaron la bandera de la estrella solitaria junto a las de Venezuela y a la wifala del Qollasuyo.

Los yachags -sabios indígenas andinos de Ecuador- le cubrieron con sus cintas, proyectándolo a los cuatro puntos cardinales. Agitaron en su cuerpo las hierbas sagradas y soplaron el aguardiente que limpia el aura del elegido, entre los sahumerios de las maderas y especias ceremoniales. Fue conducido por un yachag, quien lo obligó a dejarse guiar. Recibió el bastón de mando, el poncho y la bufanda blanca. Ungieron su coronilla con agua de su cerro y su laguna, que hasta ahora no han sido privatizadas.

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Siguió la misa, con los sacerdotes salesianos que conocieron a Correa cuando éste realizó un voluntariado de 1 año en Zumbahua, donde enseñó a escolares, cooperó con las comunidades indígenas y aprendió el kichua, idioma en el que se ha dirigido numerosas veces a su electorado.

Después los discursos. El prefecto de Cotopaxi, César Umajinga, saludaba a los presentes. Cuando mencionó a los "Señores diputados del Congreso", una rechifla invadió la plaza. La multitud protestaba y agitando sus brazos, gritaba "Fuera... fuera..." El mensaje fue claro: ’con los diputados... ni a misa’. Estaba presente la última y sospechosa ’voltereta’ de Lucio, «el mejor aliado de Bush» como gustaba llamarse.

"Esto fue contra el ’cachetón’ y todos los corruptos" dijo una señora asistente al acto, "Correa ya sabe que no vamos a dejarle que lo enreden los mismos de siempre..., lo que queremos es constituyente y consulta ya... sin andar negociando".

Umajinga entregó los retratos de Evo y Chávez,obra de un artista latacungeño, y recordó que en esta provincia vivió y educó Simón Rodríguez, el maestro y amigo de Bolívar y Sáenz.

Las intervenciones de Evo Morales, presidente de Bolivia, y de Hugo Chávez, presidente de Venezuela, fueron seguidas con profunda atención. El hermano boliviano destacó que era hora de “acabar con el modelo neo liberal y avanzar en la nacionalización de nuestros recursos naturales”. El hermano venezolano parafraseó a José Martí: “Déme Ecuador en qué servirla y tendrá en mi un hijo”. Ambos recordaron la gesta soberana cubana y la figura de Fidel Castro, cuyas ideas germinan ahora.

En su discurso, Rafael Correa Delgado reiteró que el «Decreto 002» será para que el pueblo decida la convocatoria a constituyente. Negó un supuesto pacto con bloques parlamentarios para asegurar la convocatoria de la constituyente; fue rotundo en afirmar que él "no pacta con traidores", refiriéndose a Gutiérrez. Destacó la cobardía del ex coronel y presidente, quien no dudó en votar contra de su propia esposa porque ella se pronunció por la asamblea. Recalcó que no confiaba en esas víboras, en esos traidores...

Dijo que "...falta la tercera batalla, la consulta va y sabemos que va arrasar, pero de ahí hay que convocar a elecciones de asambleístas, y ahí hay que controlar que las fuerzas progresistas, populares, democrática, nacionalistas integren esa asamblea”.

Recordó a Cuba, la pionera. Y a Fidel, de quien expresó el ejemplo de su perseverancia de construir una patria justa ilumina el nuevo camino de América.

Y sentenció: “empieza a surgir la democracia digna y socialista del siglo XXI”.