Fiel a su casa matriz, con el propósito inconcuso de no romper la tradicional pusilanimidad, el canciller José García Belaunde, sostuvo que “los momentos de dificultad han sido superados, gracias a la justicia chilena”. No por actitud firme o enérgica del Perú, como debiera ser la actitud invariable de cualquier bien nacido en estas tierras, sino en pose súbdita, vasalla –y, por tanto, condenable- atribuye el titular de Cancillería, a la buena voluntad de los del sur, la aparente solución de un embrollo que causaron adrede, para esconder profundas broncas y descomposiciones internas y para abofetear al gobierno del “cambio responsable” del señor García Pérez.

¿Entenderá la administración de García que los socialistas chilenos que están en La Moneda son más chilenos que socialistas? Es indesdeñable recordar que fue ¡precisamente! la señora Michelle Bachelet, cuando era ministra de Defensa, la que llenó de armamento poderoso, por miles de millones de dólares, al país del sur. ¿Y qué peligro, real, potencial o “imaginario” tienen los australes?: ¡uno sólo, el norte! ¿Y qué nación está en el septentrión?: ¡Perú! Recordemos 1836 y 1879.

Los aspavientos limeños fueron sólo a consecuencia ¡otra vez! que en el sur, La Tercera, publicó el proyecto de ley que arrebataba, giro clásico sureño, una porción de Tacna. Y hasta se dice, antes que aquí se supiera ¡una sola palabra!, que Perú podría determinar la llamada en consulta a su embajador. Es decir, si el periodismo chileno, en un combinado movimiento –nada es casual en términos geopolíticos con el sur- no hacía de conocimiento generalizado el asunto, aquí Cancillería y el gobierno, habrían seguido ocultando el intríngulis. ¿Por causa de qué esta cerrazón? ¿Para proteger un TLC que allá se llama como lo que es y aquí le colocamos el eufemismo de Tratado de Libre Comercio? ¿Ah, se trata de no torpedear los sagrados intereses económicos de pandillas empresariales siempre tan afectas a vender cuanto encuentran en el camino, repartiendo coimas y comprando conciencias?

¿Puede parecer raro el asunto? ¡De ninguna manera! Es casi una actitud genuflexa, acostumbrada por generaciones en el servicio diplomático nacional. Da risa ver a un ex vicecanciller fujimorista y ex toledista metido a pontífice de acuerdos que ¡jamás cuestionó desde su bien rentado puesto de embajador en Gran Bretaña, reino al que fue con el título extrañísimo de NO saber inglés! Cierto, también, que no es el único. Hay otros que tampoco entienden ese idioma y ¡menos el castellano! Otro tanto ocurre con un traidor militar, firmante de la infame acta de sumisión de noviembre de 1999 –sobre Arica- que hoy pretende erigirse en opinante, gracias a la tradicional amnesia peruana, muy bien fabricada por los miedos de comunicación.

Ha vuelto a decir, el eternamente muerto canciller José García Belaunde, que el tema de la delimitación marítima con Chile se vería. No precisó cuándo, ni cómo o por quiénes. La verdad es que ¡no saben qué decir porque no tienen posición firme y mucho menos han enterado al país de qué se trata! Además, ¿qué se puede esperar de un ministro convicto defensor de la adhesión traidora del Perú a la Convención del Mar que colisiona con el artículo 54 de la Constitución y cercena el Mar de Grau? Día que pasa y la contradicción orla su ridículo: el presidente García dice que va a defender las 200 millas, pero buena parte de su gabinete es proclive a la traición de regalarlo. ¿A quiénes le creemos?

Cuando en el 2005, Chile admitió la posibilidad del arbitraje en el tema de la delimitación marítima, Perú debió haber aprovechado esa circunstancia y con valiente decisión pudo haber marcado un paso firme, aprovisionando a la opinión pública de conocimientos, persuadiendo al periodismo nacional a entender que cuando se trata de la patria, sus límites y su defensa irrevocable, NO hay diferencias de ninguna clase. Pero ¿qué ocurrió? La pusilanimidad sempiterna, tradicional, gárrula y genética de altos funcionarios, de arriba a abajo, destruyeron un magnífico plan contribuyente a la defensa nacional. Hay documentos y testimonios. Y los conozco ¡de primera mano!

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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