La prensa mundial tuvo dos etapas en su manejo de la información sobre los atentados del 11 de septiembre de 2001, en la primera se alinearon con la visión estadounidense, y en la segunda inclusive la cuestionaron.

La primera reacción tras los ataques a las Torres Gemelas del World Trade Center en Nueva York, fue muy alineada con el mensaje de la prensa estadounidense, señala en sus conclusiones la obra "How the world’s news media reacted to 9/11?

El libro comenzó a circular en Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea (UE), e incluye un capitulo sobre la prensa española, escrito por las analistas locales Teresa Sádaba y María Teresa Laporte. Pasadas algunas semanas de los atentados, la prensa internacional se desmarcó de la visión estadounidense y responsabilizó a la política exterior de Washington de lo ocurrido.

Sádaba, profesora de Comunicación en la Universidad de Navarra, dijo a Notimex que "los atentados en Nueva York fueron un espectáculo mediático", y precisó que los medios fueron los únicos que ofrecieron respuestas a la gente sobre lo que había sucedido. La también autora del libro "Periodistas ante conflictos", puntualizó que desde el principio la cobertura en Estados Unidos y España fue muy distinta, pues mientras en el primero se habló de guerra, en el segundo se calificaron los hechos como terrorismo.

El encuadre de los medios estadounidenses permitió al presidente George W. Bush articular su discurso de la guerra como respuesta a los ataques.

En el caso de los Estados Unidos, el gobierno logró imponer su visión de los hechos. "Se vivió una especie de servilismo a la agenda gubernamental que no encontró eco sin embargo en muchos medios en el mundo", agregó.Pero en el caso español, analizado a través de la cobertura de los periódicos ABC, El País y El Mundo, todos se refirieron a actos terroristas.Luego de las primeras declaraciones del entonces presidente del gobierno español, José María Aznar, la prensa local difirió. El País marcó distancia con el mandatario y concentró su cobertura en la respuesta del gobierno de Estados Unidos, mientras ABC se alineó con el gobierno de Aznar y El Mundo mostró una visión más europea del conflicto.

Lo que es una realidad, afirmó Sádaba, es que en el caso español, los medios fijaron la agenda y se impusieron al gobierno para determinar el rumbo de la percepción sobre el llamado 11-S. La experta llevó su análisis a la situación en España tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en la estación madrileña de Atocha, ante los cuales la opinión pública pronto dejó de atribuirlo al grupo separatista Patria Vasca y Libertad (ETA).

Esa percepción inicial duró pocos días. "El tema es tremendo pues quebró el concepto de terrorismo y seguramente nos va a pasar factura".

Explicó que el esclarecimiento de los hechos tiene una gran carga política e ideológica, pues si alguien afirma ahora que ETA participó en lo ocurrido, de manera automática se le vincula al Partido Popular (PP), ahora opositor y en esa fecha gobernante. Por el contrario, dijo, si alguien niega tal participación, es señalado por muchos como alineado a los intereses del gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

# Notimex (Mexico)